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Se cumplen 62 años del nacimiento de Diego Maradona: Cuál es el regalo que siempre quiso, pero recién tuvo de adulto

Para El Diez siempre hubo un regalo que no parece ser demasiado pretencioso y que siempre quiso de chico, pero recién pudo tener de adulto.

30 Octubre de 2022 13.01

A lo largo de la vida, Diego Maradona recibió cientos de regalos para su cumpleaños y algunos llegaron a ser de un lujo que cuando era niño jamás imaginó. Sin embargo, hubo un regalo que no parece ser demasiado pretencioso y que siempre quiso de chico pero recién pudo tener de adulto. ¿Cuál? Una bicicleta.

Y a pesar de que aprendió a andar siendo un nene, nunca nadie le había regalado una hasta el 30 de octubre de 1982, cuando cumplió 22 años y ya era una súper figura del fútbol. Pero recién en aquella ocasión, Claudia Villafañe, su novia con quien convivía en Barcelona, ciudad a la que se habían mudado unos pocos meses antes, le obsequió aquello que siempre quiso.

 

A 62 años del nacimiento de Diego Maradona: La carta a los Reyes y el regalo que siempre quiso y no llegaba

 

La pobreza en la que la familia Maradona vivió hasta que Diego comenzó a triunfar en el fútbol era extrema. Estaban instalados en Villa Fiorito (partido bonaerense de Lanús), a donde don Diego y doña Tota habían llegado en los años 50 desde la localidad correntina de Esquina y apenas tenían “el lujo” de comer. Y no siempre: alguna vez, el propio Diego relató cómo su mamá simulaba tener dolor de panza para no comer y dejarle el poco alimento que había a sus hijos.

Pero los chicos son chicos y tienen sueños. Y Maradona veía que muchos otros niños del barrio tenían bicicleta. Algunos se la prestaban y él aprendió rápido a andar. Pero quería una propia y el bolsillo de sus padres no alcanzaba para semejante gasto: el dinero que entraba a la casa alcanzaba con lo justo para el colectivo de ida y vuelta al trabajo de don Diego.

Fue entonces cuando Dieguito pensó, ya que sus papás no podían, tal vez los Reyes Magos sí. Y con toda la inocencia de niño, escribió recurrentes cartas para Melchor, Gaspar y Baltasar, con la idea de que ellos le cumplieran el sueño. Lógicamente, eso también fue un imposible.

En 1978, en la ciudad mendocina de San Rafael, le prestaron una bici para hacer unas fotos. Y anduvo un rato.

En 1978, en la ciudad mendocina de San Rafael, le prestaron una bici para hacer unas fotos. Y anduvo un rato.

“Les ponía: 'Queridos Reyes, me gustaría que trajeran una bici para la Lili, otra para Mary y una para mí que no tenemos'”, recordó Diego con nostalgia en una entrevista y, sin perder el humor, reflexionó: “¡Me la iban a traer el día de la escarapela!”.

La realidad era que la bici nunca llegaba y un día encaró a doña Tota, para hacerle una pregunta existencial: “Mamá, ¿los Reyes Magos no leen las cartas que hacemos?”. La madre, como si fuera su hijo con la pelota al pie dentro de una cancha, eludió el tema con habilidad: “Mi vieja me explicó que para nosotros los Reyes eran pobres. Igual, les cortábamos el pasto y le poníamos el agua, porque queríamos ser agradecidos aunque nuestros regalos fueran siempre los más chiquitos del barrio”.

 

A 62 años del nacimiento de Diego Maradona: Claudia se encargó de cumplir el sueño infantil de Maradona

 

En aquel cumpleaños 22 de Diego, en el otoño catalán, Claudia Villafañe ya compartía la vida con su novio y se encargó de organizar el festejo de cumpleaños de su pareja. Ese 30 de octubre de 1982, Maradona amaneció en la concentración del Barcelona, porque jugaba contra Racing de Santander como visitante por el campeonato español. El equipo ganó 4-0 y Diego se autorregaló un gol, el segundo de su equipo.

Pero cuando regresó a su casa en Barcelona, lo esperaban los regalos que le había comprado su novia: un reloj francés (el Maradona millonario siempre tuvo debilidad por los relojes), una cena de milanesas caseras con una torta de cumpleaños que tenía una pelota como decoración, y el gran deseo de la infancia de Diego: una bicicleta.

Tarde pero seguro, al fin Diego Maradona tuvo una bicicleta propia para andar por todos lados. Y aunque en la cochera también ya había autos lujosos, anduvo con la bici de un lado a otro. Fue un sueño hecho realidad.