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VIDEO: el Monumental ovacionó a Gallardo y apuntó contra el plantel

En la antesala del partido ante Banfield, el estadio Monumental fue escenario de una escena tan emotiva como tensa. Mientras Marcelo Gallardo recibió el reconocimiento unánime como el técnico más ganador de la historia de River, los jugadores fueron blanco de silbidos, insultos y reclamos por el presente deportivo.

26 Febrero de 2026 21.59

El estadio Monumental ofreció una postal elocuente en la despedida del segundo ciclo de Marcelo Gallardo como entrenador de River. No fue una jornada más en Núñez: el clima estuvo atravesado por una fuerte carga emocional y por una división nítida entre la valoración del entrenador y el juicio hacia el plantel profesional.

En la previa del partido ante Banfield, el público dejó en claro su postura. El reconocimiento hacia Gallardo, considerado el técnico más ganador de la historia del club, fue inmediato y sostenido. Las tribunas lo ovacionaron con una intensidad que contrastó con el trato dispensado a los futbolistas. El grito de "Muñeco, Muñeco" bajó desde todos los sectores, en un gesto que simbolizó el vínculo construido a lo largo de su ciclo.

Sin embargo, ese mismo escenario fue también el espacio donde se canalizó un profundo malestar. La despedida del entrenador estuvo atravesada por un contexto deportivo adverso que marcó el ánimo de los hinchas y condicionó el ambiente del encuentro.

Reclamos desde la entrada en calor

El termómetro de la jornada comenzó a elevarse incluso antes del inicio formal del partido. Durante la entrada en calor, el público empezó a manifestarse con cánticos dirigidos directamente a los jugadores. El mensaje fue claro: se reclamó actitud y compromiso frente al mal presente deportivo que atraviesa el equipo.

La protesta no fue aislada ni tenue. Se trató de una expresión colectiva que fue ganando volumen a medida que se acercaba el comienzo del encuentro. La tensión latente encontró uno de sus puntos más altos cuando la voz del estadio anunció la formación.

En ese momento, la reacción fue contundente:

La mayoría de los futbolistas fue reprobada.

Salvo los juveniles, casi todos recibieron silbidos.

Maximiliano Salas fue el más apuntado por el descontento.

La diferenciación no pasó inadvertida. Los juveniles quedaron al margen de la reprobación generalizada, en una señal que puede leerse como un voto de confianza hacia quienes representan una renovación o una apuesta de futuro. En cambio, los jugadores de mayor recorrido cargaron con el peso del malestar.

El contraste en la cancha

Con los equipos ya en el campo de juego y bajo el arbitraje de Hernán Mastrángelo, el clima no se apaciguó. Por el contrario, los cánticos críticos hacia el plantel continuaron, sosteniendo la presión desde las tribunas.

El Monumental se convirtió así en un escenario de contrastes permanentes. Mientras los jugadores escuchaban silbidos e insultos, Gallardo recibía una ovación constante. La diferencia fue tan marcada que terminó por definir el tono de la jornada.

El reconocimiento al entrenador volvió a hacerse sentir con fuerza tras el gol de Lucas Martínez Quarta. Nuevamente, el estadio estalló al grito de "Muñeco, Muñeco", reafirmando que la despedida tenía un destinatario claro en términos de gratitud y memoria.

En paralelo, también descendió desde las tribunas el clásico cántico "Jugadores, la c... de su madre", una expresión que sintetizó el nivel de enojo de los hinchas. No se trató de un murmullo aislado, sino de una manifestación potente que acompañó distintos pasajes del encuentro.