Canasta escolar 2026: el costo para el secundario ya perfora el techo del millón de pesos
Con aumentos de hasta el 15%, las familias se transforman en "estrategas" para enfrentar la vuelta a clases: priorizan el débito, las compras escalonadas y el reciclaje de útiles.

El inicio del ciclo lectivo 2026 impone un desafío sin precedentes para la economía de los hogares argentinos. En un contexto de consumo extremadamente cauteloso, el costo de la canasta escolar ha registrado subas de hasta el 15% interanual, con incrementos que se sienten con especial rigor en el rubro de los útiles y los dispositivos de tecnología. Según el último relevamiento de Focus Market para Naranja X, la brecha de gastos es abismal: mientras que equipar a un alumno de primaria cuesta hasta $243.000, el presupuesto para un estudiante de secundaria puede superar los $1.100.000 al incorporar el equipamiento digital necesario.

La presión presupuestaria se divide en dos frentes claros: lo indispensable y lo tecnológico. En el nivel primario, un set básico de útiles alcanza los $42.637, lo que representa un aumento del 24% frente al año anterior. A esto se deben sumar artículos de indumentaria como el guardapolvo recto, que promedia los $37.849, y accesorios cuyo precio varía drásticamente según la elección, con mochilas de carro que llegan a los $133.924 y cartucheras de personajes de moda que alcanzan los $28.300.

En la escuela media, el escenario se torna aún más complejo. Si bien la canasta básica de útiles y mochila ronda los $95.592, la integración de herramientas digitales dispara el ticket final. Un kit compuesto por notebook, impresora, auriculares y conectividad eleva el desembolso a $1.115.597. Si la familia decide sumar un teléfono celular y su respectivo servicio, deben añadirse otros $445.696, marcando una fragmentación absoluta entre lo básico y lo aspiracional.

El nuevo perfil del consumidor: estratégico y táctico

"El comienzo de clases funciona como un termómetro del consumo masivo", explica Damián Di Pace, director de Focus Market. Esta presión ha forzado a los padres a adoptar una activación "táctica y escalonada". Ya no se concentra todo el gasto en una sola instancia; ahora se compra "por capas", resolviendo primero lo obligatorio y postergando lo secundario. De hecho, el mes de febrero, aunque sigue siendo el más elegido, bajó su peso en las decisiones de compra del 42% al 36%, repartiéndose el gasto entre diciembre y los días previos al inicio de clases.

Esta cautela también transformó los métodos de pago. Aunque la tarjeta de crédito conserva el 34% de las operaciones, se observa un retroceso frente a 2025. En contrapartida, la tarjeta de débito saltó del 13% al 20%, desplazando al efectivo y consolidando el uso de billeteras digitales (28%). Según los especialistas, este cambio responde a una búsqueda de mayor control y trazabilidad del dinero, evitando el endeudamiento excesivo frente a precios todavía exigentes.

Auge del e-commerce y promociones bancarias

El canal online se ha convertido en el aliado fundamental para la comparación de precios. Plataformas como Tiendanube reportaron un crecimiento del 27% en las órdenes de compra de artículos de librería, con un ticket promedio de $57.875. Por su parte, los marketplaces bancarios proyectan un crecimiento de ventas de hasta el 25%, apalancados en el financiamiento en cuotas para los rubros de mayor valor, especialmente tecnología.

Las familias hoy actúan en "modo estratega": estiran la vida útil de las mochilas del año pasado, priorizan los combos y aprovechan las transferencias para obtener descuentos directos. Como señala Mariela Mociulsky, de Trendsity, el objetivo es optimizar el presupuesto al máximo sin resignar la experiencia del nuevo ciclo escolar, pero comprando solo "lo justo y necesario" bajo una planificación que gana peso en cada decisión final.