El mercado energético argentino atraviesa una etapa de alta volatilidad impulsada por la inestabilidad geopolítica internacional. Desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, el pasado 28 de febrero, el esquema de precios de los combustibles en el mercado local ha registrado incrementos sustanciales que impactan directamente en la estructura de costos de transporte y consumo. De acuerdo con datos del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet), basados en relevamientos del sitio especializado Surtidores.com, el alza acumulada en lo que va de marzo ya alcanza el 16,2%, un reflejo del salto en el valor internacional del petróleo que opera en torno a los 100 dólares el barril.
El mapa de los aumentos en el surtidor
La dinámica de precios durante las primeras tres semanas de marzo muestra un comportamiento dispar según el producto, aunque la tendencia es uniformemente alcista. Hasta el jueves 19 de marzo, la Ciudad de Buenos Aires reflejó este impacto con claridad: el litro de nafta súper lideró los incrementos con un 16,2%, seguido de cerca por el gasoil común que trepó un 15,6%. Por su parte, los combustibles de mayor calidad también sufrieron ajustes, con una suba del 12,1% en el gasoil premium y del 11,7% en la nafta de mayor octanaje. Este escenario se desarrolla en un contexto de menor transparencia, ya que las compañías petroleras han dejado de informar los aumentos de manera pública y el Gobierno desactivó la obligación técnica de reportar los valores de manera diaria.
La brecha entre el crudo y el precio final
A pesar de la magnitud de los incrementos registrados, los analistas advierten que la presión sobre los surtidores está lejos de ceder. Existe un consenso respecto a que el shock en el valor internacional del crudo todavía no se ha trasladado completamente a los precios finales, lo que deja margen para nuevos incrementos. De prolongarse la tensión global, se proyecta que los combustibles podrían subir otro 10% adicional. En este sentido, el CEO de YPF, Horacio Marín, reconoció que el comportamiento del petróleo es un factor crítico que las empresas deben monitorear, aunque remarcó que se intenta trasladar lo mínimo posible a los consumidores para amortiguar el impacto.
El factor internacional y el rol exportador
El análisis del precio del petróleo durante 2026 muestra un giro drástico respecto a enero, cuando los precios mostraban una caída interanual. Sin embargo, tras el conflicto bélico y las restricciones en el Estrecho de Ormuz, el barril Brent acumuló un alza del 30% interanual y del 48% respecto a los valores de comienzos de año. Esta suba tiene un doble efecto: presiona los surtidores locales pero representa una oportunidad para las petroleras exportadoras ante la escasez en nuevos mercados. Al respecto, la vocera del FMI, Julie Kozack, destacó que la Argentina ha resistido relativamente bien el shock internacional debido a que recientemente se convirtió en un exportador neto de energía, una posición opuesta a la de 2022 cuando el país todavía importaba hidrocarburos.