Malestar en el Gobierno por el error con el gas importado que impactará en tarifas
La administración nacional rechazó una propuesta privada para importar GNL por considerarla costosa, pero semanas después Enarsa terminó aplicando un cargo 47% superior al valor de referencia utilizado inicialmente. El episodio abrió una fuerte controversia interna y reavivó el debate sobre subsidios, tarifas y gestión energética en pleno invierno.

El Gobierno nacional enfrenta un escenario de fuerte malestar interno luego de quedar expuesto por un error de cálculo en el costo de importación de gas natural licuado (GNL), en un contexto marcado por el aumento de la demanda energética durante los meses más fríos del año.

La situación se originó a partir de una decisión tomada semanas atrás por la Secretaría de Energía, que descartó avanzar con una propuesta privada para la importación y comercialización de GNL durante el invierno. El argumento oficial fue que el esquema presentado resultaba demasiado caro. Sin embargo, posteriormente la propia empresa estatal encargada del proceso terminó fijando un costo significativamente superior al utilizado como referencia en aquella evaluación.

El episodio generó incomodidad dentro del área energética y dejó al Gobierno ante una contradicción compleja: rechazó una alternativa privada por considerarla onerosa y terminó enfrentando un esquema con un costo aún mayor bajo administración estatal.

El gas importado y los meses de mayor consumo

Durante el invierno, la producción local de gas no alcanza para cubrir toda la demanda energética de la Argentina. Por ese motivo, el país debe importar GNL mediante barcos destinados a abastecer a:

  • Distribuidoras de gas.
  • Industrias.
  • Centrales térmicas.

La mayor parte del combustible importado se utiliza en usinas eléctricas y en la producción manufacturera, sectores que enfrentan costos considerablemente más elevados que los correspondientes al gas residencial.

En este contexto, cualquier variación en los costos de importación tiene impacto directo sobre el sistema energético y sobre el esquema tarifario.

La propuesta privada rechazada por Energía

Semanas antes de la controversia, la Secretaría de Energía había evaluado una propuesta de la empresa española Naturgy para encargarse de la importación y comercialización del GNL durante el invierno. La oferta contemplaba un esquema integral con un costo de:

  • US$4,51 por millón de BTU.

Ese valor fue considerado demasiado elevado por el Gobierno, que decidió no avanzar con la privatización del manejo del combustible importado. La decisión oficial se apoyó en una estimación previa elaborada por Enarsa, la empresa pública encargada de administrar la provisión de gas desde hace dos décadas. Según ese cálculo inicial, el costo vinculado a regasificación, logística y entrega del combustible importado rondaba:

  • US$3,50 por millón de BTU.

Ese valor funcionó como referencia central para rechazar la propuesta privada.

El nuevo costo que desató la controversia

La situación cambió de manera abrupta durante la subasta realizada la semana pasada en el Mercado Electrónico del Gas (Megsa). Allí, la propia Enarsa terminó fijando el componente de regasificación y logística en:

  • US$5,16 por millón de BTU.

La cifra representó un incremento del 47% respecto al valor utilizado originalmente como referencia por el Gobierno. Además, ese cargo debe sumarse al precio internacional del GNL, que ya se encuentra encarecido por el contexto global y por el impacto de la guerra en Medio Oriente sobre los mercados energéticos.

Como consecuencia, cualquier aumento en ese componente impacta directamente sobre el costo final del gas importado utilizado durante el invierno.

Malestar interno y cuestionamientos a Enarsa

Dentro del Gobierno, el malestar apuntó principalmente contra Enarsa y contra el manejo realizado sobre el cálculo y la comunicación del nuevo costo de regasificación. La empresa estatal es presidida por Tristán Socas, funcionario que responde políticamente a Santiago Caputo.

Una fuente oficial vinculada al proceso explicó a LA NACION: "La realidad es que hace 20 días Enarsa pasó una nota a la Secretaría de Energía diciendo que el costo era uno. Nosotros tomamos la decisión de no avanzar con la privatización porque era más cara. Pero ahora Enarsa hizo la licitación y el sobrecosto era mayor al que habían pasado inicialmente".

En paralelo, desde la Secretaría Coordinadora de Energía y Minería, encabezada por Daniel González, sostienen que la referencia utilizada inicialmente terminó subestimando el costo final del esquema.

Tarifas, subsidios e intervención estatal

El episodio también abrió interrogantes sobre el impacto que tendrá el mayor costo del GNL sobre tarifas y subsidios energéticos. Por el momento, el Gobierno no prevé implementar mecanismos para diferir parte del sobrecosto del combustible importado y evitar que el impacto llegue de manera inmediata al sistema tarifario.

La situación marca un cambio respecto del esquema que el Ministerio de Economía ya había definido para trasladar el mayor costo del gas residencial a las facturas después del invierno.

El objetivo oficial ahora es "aplanar" el impacto del GNL durante los meses de mayor consumo, lo que implica una mayor intervención estatal para contener el costo de una estrategia que originalmente buscaba avanzar hacia un esquema más orientado al mercado.

El peso económico de las importaciones

Las importaciones previstas para este invierno podrían superar:

  • US$1000 millones, según estimaciones privadas.

El mercado calcula además que la Argentina necesitará entre:

  • 23 y 25 barcos de GNL durante la temporada invernal.

Cada cargamento tendría costos superiores a:

  • US$40 millones.

A su vez, el Estado podría terminar financiando entre:

  • US$150 millones y US$200 millones.

Ese monto estaría destinado a abastecer con tarifas más bajas a hogares, hospitales y escuelas, con recuperación gradual posterior a través de las facturas. Fuentes privadas estimaron además que la diferencia entre el costo inicialmente informado por Enarsa y el finalmente aplicado en la subasta podría representar un sobrecosto de varias decenas de millones de dólares solamente para los cargamentos previstos para junio.

La controversia se profundizó luego de que la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro Exportador de Cereales (CIARA-CEC) enviaran una carta a la Secretaría de Energía cuestionando el incremento comunicado horas antes de la subasta.

La entidad sostuvo: "El costo de USD 5,16/MMBTU supera en un 47% el spread mínimo de USD 3,50/MMBTU que el propio pliego de la subasta establecía como costo de referencia del servicio de regasificación".

La cámara empresaria advirtió además que las industrias terminarán absorbiendo parte del mayor costo del gas importado.