El escenario geopolítico internacional ha dado un giro drástico que, a pesar de la distancia geográfica, ya manifiesta consecuencias directas y tangibles en la economía doméstica de Argentina. El desencadenante técnico de esta situación es el bloqueo del estrecho de Ormuz, una de las arterias vitales para el comercio energético global. Esta interrupción ha provocado el cese del suministro de 20 millones de barriles de petróleo por día, generando una onda expansiva que impacta en los precios de los combustibles, el abastecimiento de gas, la estructura de costos de los alimentos y el valor de los pasajes aéreos.
Combustibles: subas del 10% y precios en tensión
Uno de los efectos más inmediatos de la crisis se ha reflejado en los surtidores. Durante el mes de marzo, la nafta y el gasoil registraron un aumento del 10% en todo el territorio nacional. Esta actualización ha llevado a que los combustibles de línea premium ya superen la barrera de los $2.000 por litro en Buenos Aires.
A pesar de este incremento, el sector energético mantiene un clima de preocupación. Las empresas petroleras advierten que, debido a la velocidad de la crisis internacional, actualmente están realizando ventas a pérdida. Según los reportes del sector, existe un atraso de precios superior al 30%, lo que sugiere que la presión sobre las tarifas de carga de combustible continuará en el corto plazo.
El traslado a la inflación y el consumo diario
El aumento de la energía no queda estancado en las estaciones de servicio, sino que se traslada rápidamente al índice de precios al consumidor. De acuerdo con los modelos económicos vigentes, cada 10 puntos de aumento en los combustibles genera un impacto directo del 0,4% en la inflación. En este contexto, los datos técnicos de la consultora Empiria resultan reveladores: las naftas ya han sumado 0,56 puntos al índice general solo en este mes. Se estima que la inflación de marzo rondará el 3,5%, consolidando un escenario de rigidez en los precios que no muestra señales de desaceleración desde mayo de 2025.
Desafíos para el sector agropecuario y la industria
La estructura de costos del campo, motor fundamental de las exportaciones argentinas, se ha visto severamente afectada en plena cosecha agropecuaria. La urea, insumo crítico para la fertilización, ha sufrido un incremento superior al 40% este mes. Dado que Argentina importa más del 30% de los fertilizantes que consume, el encarecimiento logístico y del gas licuado impacta de lleno en la competitividad de los productos agrícolas nacionales en los mercados del exterior.
Por otro lado, el suministro de gas para hogares e industrias enfrenta un riesgo financiero importante. El gas licuado ha experimentado una escalada de precios sin precedentes, pasando de una franja de US$ 9-10 a más de US$ 23 por millón de BTU. Esta situación es especialmente delicada ante la proximidad del invierno, periodo en el cual Argentina necesita importar volúmenes significativos para cubrir el pico de demanda estacional. Los altos costos internacionales podrían traducirse en facturas considerablemente más caras para el consumo residencial y el sector fabril.
El sector aerocomercial y la balanza energética
La crisis también ha llegado al transporte de pasajeros. Aerolíneas Argentinas ya ha implementado esquemas de recargos para compensar el costo del combustible aeronáutico. Actualmente, se aplican recargos de $ 7.500 en vuelos locales y de hasta US$ 50 por cada tramo internacional, una tendencia de ajuste tarifario que se replica en las aerolíneas de todo el mundo.
No obstante, el panorama presenta un matiz que podría significar un alivio parcial para las cuentas públicas del Estado. Debido a la posición de Argentina como productor de energía, existen proyecciones favorables respecto a las exportaciones: por cada dólar que sube el precio del petróleo, el país puede obtener entre 100 y 120 millones de dólares adicionales en concepto de exportaciones. De mantenerse esta tendencia, las ventas externas de energía podrían experimentar un salto de entre 3.000 y 4.000 millones de dólares durante el año 2026.