El mercado financiero brasileño registra una fuerte reacción negativa este lunes tras la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales frente a Flávio Bolsonaro. Las acciones y los certificados de depósito estadounidenses, conocidos como ADRs, de empresas brasileñas llegaron a registrar pérdidas de entre el 22% y el 29% en las operaciones previas a la apertura de los mercados, en un movimiento que reflejó el cambio abrupto de expectativas entre los inversores.
La magnitud de las bajas convirte la jornada en un episodio de fuerte tensión para los activos financieros de Brasil, incluso antes del comienzo formal de las negociaciones en la Bolsa de San Pablo. La reacción de los operadores estuvo marcada por el resultado electoral adverso para el senador opositor Flávio Bolsonaro, cuya eventual victoria había alimentado las expectativas de un cambio de orientación económica.
La caída de las cotizaciones alcanzó a distintos sectores, entre ellos bancos y compañías petroleras, mientras que la moneda brasileña también sufrió una fuerte presión. En los mercados internacionales de futuros, el real llegó a depreciarse un 10%, mientras que el dólar registró un incremento superior al 8% y superó los R$ 5 durante la jornada.
El movimiento refleja una modificación acelerada de las posiciones financieras que se habían acumulado durante las semanas anteriores. Los inversores que habían apostado por una victoria de Flávio Bolsonaro comenzaron a desarmar sus operaciones, lo que contribuyó a profundizar las pérdidas de los activos brasileños. La dimensión de la reacción previa a la apertura formal de la Bolsa llevó a considerar el episodio como una de las caídas más profundas registradas en la historia del mercado brasileño antes del inicio de las negociaciones.
El dólar supera los cinco reales
La presión sobre los activos brasileños no se limitó al mercado de acciones. El mercado cambiario y los contratos de tasas de interés también registraron movimientos significativos, en un escenario de mayor incertidumbre sobre las expectativas económicas y financieras.
El dólar aumentó más del 8% y superó los R$ 5, mientras que las operaciones de futuros llegaron a reflejar una cotización implícita de aproximadamente 5,58 reales por dólar. La depreciación de la moneda brasileña se produjo en paralelo con la caída de las acciones y la revisión de las posiciones que los fondos de inversión habían construido después de la primera vuelta electoral.
Los tipos de interés futuros también avanzaron con fuerza. En particular, los contratos vinculados con el DI, utilizado como referencia para las tasas de interés en Brasil, mostraron incrementos importantes en distintos vencimientos.
Los principales movimientos informados fueron los siguientes:
DI para enero de 2027: subió al 13,983%, con un incremento de 52 puntos básicos.
DI para enero de 2031: avanzó 182 puntos básicos, hasta alcanzar el 14,460%.
Dólar: registró un aumento superior al 8% y superó los R$ 5.
Mercado de futuros: la cotización implícita del dólar llegó aproximadamente a 5,58 reales.
La evolución simultánea de las acciones, la moneda y las tasas mostró la amplitud de la reacción financiera. La caída de los activos de renta variable estuvo acompañada por una depreciación del real y un aumento de los rendimientos exigidos en los contratos futuros, en un contexto en el que los inversores revisaban sus expectativas tras conocerse el resultado electoral.
La Bolsa de San Pablo activa medidas ante la volatilidad
La inestabilidad también se trasladó al mercado de futuros del Ibovespa, el principal índice bursátil brasileño. El contrato se negocia en la bolsa B3 y permite operar sobre las expectativas respecto del movimiento futuro de ese indicador. Ante la magnitud de las oscilaciones, la bolsa aumentó al 15% el límite de caída permitido para el contrato de futuros del Ibovespa. Sin embargo, alrededor de las 9:30, la negociación fue suspendida después de que el contrato alcanzara el límite establecido.
La medida se produjo en un contexto de ventas intensas y de una revisión acelerada de las posiciones financieras. La suspensión de las operaciones de futuros reflejó la dificultad para mantener una negociación normal ante la velocidad con la que se modificaban las cotizaciones.
La Bolsa de San Pablo cuenta, además, con un mecanismo de emergencia conocido como circuit breaker. Este sistema permite suspender las negociaciones durante 30 minutos cuando el Ibovespa acumula una caída del 10% respecto del cierre anterior.
La última activación de ese mecanismo se había producido en marzo de 2020, durante el desplome de los mercados mundiales provocado por la pandemia. La referencia a aquel episodio dimensiona la importancia de los instrumentos de emergencia previstos para situaciones de fuertes retrocesos.
La volatilidad observada este lunes se manifestó antes de la apertura regular de la Bolsa y alcanzó también a los instrumentos que anticipan la evolución del índice. La suspensión del contrato de futuros tras tocar el límite del 15% constituyó uno de los indicadores más claros de la intensidad del movimiento.
Las señales de alarma habían aparecido en Japón
La caída de los activos brasileños ya había comenzado a anticiparse durante la rueda bursátil japonesa, antes de que se iniciaran las operaciones regulares en San Pablo. Un fondo de inversión vinculado con el comportamiento del índice de la Bolsa de São Paulo registró una pérdida del 15,07% al cierre del mercado japonés.
Se trata del NEXT FUNDS Ibovespa, operado por el banco de inversión japonés Nomura. El instrumento perdió 49,3 puntos, equivalentes a una caída del 15,07%, en una señal que alimentó las previsiones de una apertura particularmente volátil en Brasil. El retroceso del fondo japonés reflejó la reacción de los inversores que operan con instrumentos relacionados con las acciones brasileñas y anticipó la presión que posteriormente se trasladó a otros mercados.
Las primeras operaciones también mostraron la magnitud de la caída del ETF EWZ, uno de los instrumentos utilizados para seguir el comportamiento de las acciones brasileñas. Su cotización pasó de US$42,59 a US$31,20 durante las negociaciones previas a la apertura estadounidense.
La evolución de estos instrumentos permitió observar cómo el impacto del resultado electoral se extendió entre diferentes plazas financieras, incluso antes de que comenzara la rueda formal en la Bolsa de San Pablo.
Nubank y Mercado Libre también sienten el impacto
La ola de ventas alcanzó a dos de las mayores compañías tecnológicas de América Latina: Nubank y Mercado Libre. Ambas registraron fuertes retrocesos en las operaciones previas a la apertura de Wall Street, aunque sus exposiciones al mercado brasileño presentan características diferentes.
Las acciones de Nubank se desplomaban un 25,99%, hasta US$11,28, mientras que Mercado Libre retrocedía un 13,27%, hasta los US$1558. En el caso de Nubank, el banco digital brasileño aparece particularmente expuesto a un escenario de tasas de interés elevadas y deterioro del crédito. El incremento de los tipos de interés futuros constituye, en ese contexto, uno de los movimientos financieros relevantes de la jornada.
Mercado Libre, por su parte, tiene una exposición significativa a la economía brasileña, dado que Brasil es su principal mercado, por encima incluso de la Argentina. Los ingresos generados en ese país representan una proporción importante de la facturación total del grupo.
Durante 2025, Brasil generó US$15.201 millones en ingresos netos e ingresos financieros, equivalentes al 52,6% de los US$28.893 millones facturados por la compañía en conjunto.
La distribución de los ingresos del grupo por país quedó conformada de la siguiente manera:
Brasil: US$15.201 millones, equivalentes al 52,6% del total.
México: 22,4% de los ingresos.
Argentina: 20,6% de los ingresos.
Facturación total del grupo en 2025: US$28.893 millones.
La concentración de los ingresos en Brasil expone a Mercado Libre a las variaciones de la actividad económica del país. Una desaceleración del consumo brasileño podría afectar sus operaciones, mientras que una depreciación del real reduciría el valor en dólares de los ingresos obtenidos en ese mercado.