Mientras las acciones y los bonos han perdido el rumbo en este primer tramo de 2026, la tendencia del dólar se acentúa a la baja. Este comportamiento responde a una combinación de factores técnicos y monetarios, destacándose una oferta firme en el mercado —superior a la habitual para esta época del año— y la decidida contracción de pesos que efectúa el Tesoro nacional mediante licitaciones de bonos de muy corto plazo.
Este jueves, el tipo de cambio mayorista encadenó su sexto descenso consecutivo. La cotización oficial descontó cinco pesos, equivalentes a un 0,4%, para cerrar en $1.395. Este valor reviste una importancia simbólica y técnica, ya que es la primera vez que el mayorista termina por debajo de los $1.400 desde el pasado 15 de octubre, cuando se ubicó en $1.380. De este modo, la divisa alcanza su nivel más bajo en casi cuatro meses.
El impacto de la absorción de liquidez del Tesoro
La fortaleza del peso se ve respaldada por los resultados de la estrategia financiera del Gobierno. En la última licitación de deuda en pesos, el Tesoro logró un rollover del 123%, lo que implica una absorción neta de liquidez. Según analistas de Max Capital, este resultado permitió cubrir vencimientos sin recurrir a los depósitos en pesos del Tesoro, los cuales ascendían a $3,2 billones y resultaban insuficientes para el total de las obligaciones.
Los expertos subrayan que no se pagó un premio en tasas para asegurar este financiamiento. La demanda se concentró mayoritariamente en las Lecap más cortas, que representaron el 55,8% del total colocado (o el 72,5% si se consideran todas las Lecap). Las tasas mensuales de colocación fueron las siguientes:
- 2,81% para el vencimiento en abril de 2026.
- 2,74% para el vencimiento en julio de 2026.
- 2,61% para el vencimiento en noviembre de 2026.
- 2,74% para el vencimiento en enero de 2027.
Esta absorción de pesos en un contexto donde persiste el "apretón monetario" del ciclo electoral 2025 es, según Juan Manuel Franco, economista jefe del Grupo SBS, un factor que el mercado observa de cerca para evaluar la volatilidad de las tasas cortas y su impacto en el dólar.
El retroceso del dólar se manifiesta en diversos frentes del mercado, aunque con sutiles diferencias en el segmento informal. En lo que va de febrero, el mayorista recorta 52 pesos o un 3,6%, mientras que en el acumulado de 2026 la caída se extiende a 60 pesos (4,1%). Por su parte, el dólar al público en el Banco Nación acompañó la tendencia a la baja, descendiendo cinco pesos (0,35%) hasta los $1.415 para la venta.
A contramano de esta dinámica, el dólar blue avanzó cinco pesos en la jornada, situándose en $1.440. No obstante, a pesar de esta suba diaria, el segmento informal mantiene un descenso pronunciado de 61 pesos o un 4,2% en lo que va del año corriente. Respecto a los límites operativos, el Banco Central fijó un techo para su régimen de bandas cambiarias en $1.583,39. Con el cierre actual, el dólar mayorista quedó a una distancia de $188,39, es decir, un 13,5% por debajo de dicho límite de libre flotación.
Perspectivas económicas y desinflación
La coyuntura de oferta expandida y demanda privada retraída ha permitido que el Banco Central registre fuertes compras de divisas. Gustavo Ber, economista del Estudio Ber, señala que esta dinámica alimenta las especulaciones sobre posibles flexibilizaciones en las restricciones cambiarias aún vigentes para equilibrar el mercado. Juan Manuel Franco agrega que la fortaleza del peso podría arrastrar al alza también a las acciones, que lucen moderadas considerando la compresión del riesgo país.
Desde el IERAL de la Fundación Mediterránea, el economista Jorge Vasconcelos aporta una mirada de cautela sobre el impacto en los precios. Si bien la política monetaria restrictiva colabora en moderar la inflación, advierte que la indexación del techo de la banda cambiaria a la inflación pasada podría ralentizar el descenso de los precios al elevar el piso del proceso desinflacionario, volviendo más lento el camino hacia la estabilidad definitiva.