El escenario financiero argentino ha mostrado una respuesta inmediata y mayoritariamente positiva ante las novedades provenientes del ámbito legislativo. Los inversores recibieron con optimismo la media sanción por parte del Senado de la reforma laboral, un proyecto impulsado por La Libertad Avanza (LLA) que es interpretado por el mercado como una señal de gobernabilidad y cambio estructural. Este respaldo político se tradujo directamente en una mejora de los indicadores de solvencia del país.
En este contexto, el riesgo país se ubicaba en las 502 unidades, mostrando una tendencia bajista sumamente significativa. De hecho, el indicador llegó a perforar los 500 puntos básicos al inicio de la rueda de este jueves, marcando un hito en la percepción de riesgo crediticio. Esta mejora sustancial es el resultado directo de una nueva suba en los precios de los bonos argentinos, los cuales registraban avances de hasta un 0,3% desde la apertura de la jornada. La dinámica de los títulos públicos refleja una confianza renovada en la capacidad de cumplimiento de las obligaciones soberanas tras el apoyo legislativo.
Disparidad entre bonos y renta variable
A pesar del entusiasmo en el mercado de renta fija, el sector de las acciones mostró un comportamiento divergente, especialmente en las plazas internacionales. Las acciones argentinas que cotizan en Wall Street (ADRs) anotaban rojos de hasta un 8,5% durante este jueves 12 de febrero. Dentro de este segmento, las pérdidas más pronunciadas fueron protagonizadas por empresas de peso como Globant, Telecom y Banco Supervielle, que no lograron acoplarse a la euforia de los bonos.
A nivel local, la tendencia fue similarmente mixta. El índice S&P Merval de la Bolsa porteña no se sumó a los festejos observados en los bonos del exterior y anotaba una caída de 2,3%, si se mide en términos de pesos. No obstante, al realizar el ajuste por tipo de cambio, el índice mostraba una suba del 1,4% en dólares, lo que evidencia que la caída nominal responde en gran medida a la dinámica cambiaria del día. La cautela de los inversores en renta variable contrasta con la agresividad en la compra de deuda, marcando una selectividad marcada en las carteras de inversión.
Más allá del plano político, el mercado se encuentra procesando los datos técnicos de la licitación de deuda realizada el miércoles. Los números oficiales revelan un resultado sólido: el Tesoro logró renovar el 123,39% del vencimiento que enfrentaba esta semana, el cual rondaba los $8 billones.
La Secretaría de Finanzas anunció la colocación definitiva de $9,02 billones mediante el uso de 11 instrumentos financieros diferentes. El interés del mercado quedó demostrado al recibirse ofertas totales por $11,51 billones, superando ampliamente las necesidades de financiamiento.
Para Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, este resultado tendrá un impacto directo en la liquidez del sistema, reforzando el denominado apretón monetario. Según el analista, el mercado estará atento a cómo este ajuste de liquidez afecta la volatilidad de las tasas cortas en pesos, un fenómeno que ya se observó en enero. Mientras tanto, el Banco Central continúa con su estrategia de expandir pesos a través de la compra de dólares en el mercado cambiario, una acumulación de reservas que Franco identifica como el "principal catalizador" para los bonos soberanos en dólares. Esta dinámica de acumulación podría, eventualmente, arrastrar al alza a las acciones, que actualmente lucen moderadas frente a la compresión del riesgo país.
El frente externo y la estabilidad del dólar
En el horizonte inmediato de los inversores también aparece la figura del Fondo Monetario Internacional (FMI). Se sigue con suma atención la resolución de la segunda revisión del acuerdo con Argentina. Actualmente, una misión técnica encabezada por Luis Cubeddu y Bikas Joshi se encuentra revisando los pormenores del programa económico oficial. Un visto bueno por parte del organismo implicaría un desembolso vital de US$1.000 millones para las reservas nacionales.
Finalmente, el mercado cambiario operó con una marcada tendencia a la baja este jueves 12 de febrero. El dólar oficial retrocedió $5, vendiéndose a $1415 en las pantallas del Banco Nación (BNA). Por su parte, los dólares financieros también mostraron debilidad: el dólar MEP se negociaba en torno a los $1423,16, mientras que el contado con liquidación (CCL) se ubicaba en $1465,41. Esta estabilidad cambiaria, sumada a la fortaleza del peso, completa el cuadro de una jornada marcada por la recalibración de expectativas tras los avances legislativos.