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Industria y crisis regional

El fin de una era: la quiebra de La Suipachense deja a 140 familias en la calle

La Justicia decretó el cierre definitivo de la histórica láctea bonaerense tras más de siete décadas de trayectoria. El fallo expone una crisis de solvencia irreversible y un escenario de parálisis productiva que refleja la fragilidad del sector.

25 Febrero de 2026 18.26

El mapa productivo de la provincia de Buenos Aires ha perdido una de sus piezas más emblemáticas. Tras meses de incertidumbre, protestas y una agonía financiera que parecía no tener retorno, el Juzgado Civil y Comercial N.º 7 de Mercedes dictaminó la quiebra definitiva de La Suipachense. La resolución judicial pone punto final a una trayectoria de más de 70 años en el mercado lácteo argentino, confirmando el cese de operaciones de su planta y el despido de 140 trabajadores, quienes ahora enfrentan un futuro incierto en medio de una liquidación de bienes.

Crónica de un colapso anunciado

La firma, que operaba bajo la razón social Lácteos Conosur S.A. y se encontraba bajo el control del grupo venezolano Maralac, representaba un pilar fundamental para la economía de la zona. En sus años de esplendor, la planta llegó a procesar un volumen de hasta 250.000 litros diarios de leche, consolidando una fuerte presencia en la producción regional. Sin embargo, el deterioro de sus cuentas, la interrupción del flujo productivo y el sistemático incumplimiento de compromisos tanto laborales como comerciales terminaron por precipitar su caída.

El fallo judicial no solo decreta la inhabilitación definitiva de la empresa, sino que impone medidas de rigor sobre sus responsables. La resolución incluye:

  • Inhabilitación definitiva de la razón social para operar en el mercado.
  • Inhibición general de bienes para asegurar el proceso de liquidación.
  • Restricción de salida del país para Jorge Luis Borges León, administrador de la firma, quien deberá solicitar autorización judicial expresa para viajar al exterior mientras se investigan posibles irregularidades en la gestión.

Parálisis total y conflicto social

Uno de los argumentos centrales que esgrimió la Justicia para determinar la inviabilidad de la empresa fue la paralización total de la planta. Según consta en el expediente, las instalaciones permanecieron inactivas durante al menos tres meses. En este periodo, la firma no solo dejó de generar ingresos, sino que tampoco presentó un plan de acción concreto que permitiera vislumbrar una reactivación.

"La empresa cuya quiebra se solicita se encuentra con un cese en su producción desde hace aproximadamente tres meses, lo que agrava de manera extrema la situación de los trabajadores y torna inviable cualquier intento de reactivación", subraya el fallo con dureza. Esta inacción patronal derivó en una escalada del conflicto social, marcada por protestas y acampes de los operarios, quienes contaron con el respaldo activo de los vecinos de las localidades de Suipacha y Chivilcoy, conscientes del impacto devastador que este cierre tiene sobre el empleo local.

El contexto crítico de la cadena láctea

El fin de La Suipachense no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una crisis estructural que afecta a toda la industria láctea argentina. Los datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) revelan un panorama sombrío al cierre del año pasado. En diciembre de 2025, las ventas del sector mostraron signos de agotamiento:

  • Caída mensual del 0,4% en las ventas totales.
  • Baja interanual del 1,1% en volumen.
  • Desplome del 9,7% en 2024, una cifra que el crecimiento acumulado del 5,2% en 2025 no logró compensar, afectando principalmente el consumo de leche fluida.

A este debilitamiento del consumo se suma un problema de sobreoferta. De acuerdo con el Movimiento CREA, los stocks de productos lácteos se encuentran un 9,6% por encima de los niveles registrados el año anterior. Este exceso de inventario presiona a las empresas a liquidar mercadería a precios que no resultan competitivos, lo que erosiona severamente la rentabilidad tanto de las industrias como de los productores primarios.

Un escenario global estancado y proyecciones para 2026

El alivio que históricamente brindaba la exportación parece haberse cerrado temporalmente. En el plano internacional, la producción global sigue en ascenso mientras que la demanda en mercados estratégicos como Asia y Medio Oriente permanece estancada. Esta coyuntura limita las posibilidades de las empresas locales para colocar sus excedentes a valores que logren compensar la saturación del mercado interno.

Hacia adelante, las proyecciones para 2026 no son alentadoras para las firmas pequeñas y medianas. Los especialistas anticipan un escenario de mayor concentración empresaria y márgenes de ganancia sumamente ajustados. El desafío inmediato del sector será sostener el consumo doméstico y encontrar mecanismos para potenciar las exportaciones, evitando así que el exceso de oferta continúe presionando a la baja el precio que recibe el productor en la tranquera, una dinámica que ya se ha cobrado la vida de una institución histórica como La Suipachense.