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Informe de la Federación Porcina Argentina

El nuevo mapa del consumo: la carne de cerdo se consolida como el refugio proteico ante la escalada de los cortes vacunos

Un informe detallado de la Federación Porcina Argentina revela brechas de precios que permiten comprar hasta tres kilos de cerdo por uno de vaca, impulsando un cambio histórico en la dieta de los hogares.

24 Febrero de 2026 13.53

La mesa de los argentinos atraviesa una transformación estructural forzada por la dinámica de precios. Según el último relevamiento estratégico elaborado por la Federación Porcina Argentina (FPA), la brecha de valores entre la carne vacuna y la de cerdo se ha ampliado de manera drástica en los últimos meses. Esta distancia no es solo una percepción de góndola, sino una realidad técnica que posiciona a la cadena porcina como la alternativa más competitiva para sostener el consumo de proteína animal en un contexto de ingresos familiares ajustados.

La brecha en el mostrador: carnicerías bajo la lupa

En las carnicerías de barrio, donde el contacto con el consumidor es directo, los datos de la FPA reflejan una disparidad que altera cualquier planificación presupuestaria. El corte insignia de la gastronomía local, el asado vacuno, se comercializa actualmente en torno a los $18.000 por kilo, mientras que su contraparte, el pechito de cerdo, se consigue por $6.700.

Esta relación no es menor: en términos prácticos, por el valor de un solo kilo de asado, un consumidor puede adquirir casi 2,7 kilos de pechito. Sin embargo, la diferencia se vuelve aún más crítica en los cortes de consumo masivo y cotidiano:

  • Nalga: Mientras el corte vacuno promedia los $20.000 por kilo, la nalga de cerdo se ubica en los $6.900. La relación roza los 3 kilos de cerdo por cada kilo de vaca.
  • Bola de lomo: El equivalente vacuno ronda los $18.000, frente a los $6.900 del porcino, manteniendo la ventaja de casi 3 a 1.
  • Bifes y cortes magros: El bife angosto vacuno alcanza los $19.900, en contraste con el carré con hueso de cerdo que se ofrece a $5.700, representando un costo más de tres veces inferior.
  • Segmento Premium: Incluso en la alta gama la tendencia es irreversible. El lomo vacuno se posiciona cerca de los $25.000, mientras que el solomillo de cerdo ronda los $12.000.

Si bien las grandes cadenas de retail suelen manejar estructuras de costos diferentes, el informe de la Federación Porcina Argentina confirma que la ventaja competitiva persiste con claridad. En los supermercados, el asado vacuno se ubica cerca de los $16.000, mientras que el pechito de cerdo ronda los $7.132.

En lo que respecta a cortes para preparaciones diarias como milanesas o guisos, la nalga vacuna alcanza los $18.500, frente a los $9.999 del corte porcino. Lo mismo ocurre con la bola de lomo y la cuadrada vacuna, que promedian los $17.800, comparados con los $9.999 de sus equivalentes de cerdo. Aunque en este canal de venta la diferencia porcentual es ligeramente menor que en las carnicerías, el ahorro sigue siendo decisivo para el bolsillo del hogar.

Récord histórico y cambio de hábitos

Este escenario de precios ha tenido un impacto directo en las estadísticas nacionales. Datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca difundidos a comienzos de febrero confirman que el consumo de carne porcina alcanzó un récord histórico en la Argentina. Según la entidad oficial, la cadena de cerdo fue el principal motor del crecimiento total de proteína animal en el país.

Desde el sector, explican que el cerdo se ha convertido en el principal refugio para mantener el volumen de proteína en la dieta familiar sin disparar el presupuesto. Este crecimiento sostenido en la participación del reparto total de carnes es el resultado de años de inversión en genética, sanidad y alimentación.

Calidad nutricional: más allá del precio

La competitividad de la cadena porcina no solo se fundamenta en lo económico. La Federación Porcina Argentina destaca que la producción actual dista mucho de la de décadas atrás, ofreciendo hoy carnes mucho más magras y con un perfil nutricional de alto valor:

  • Proteínas y Vitaminas: Aporta proteínas de alto valor biológico y es rica en vitaminas del complejo B (especialmente B1).
  • Minerales: Contiene niveles competitivos de hierro y zinc.
  • Grasas Saludables: Un dato técnico relevante es que el 45% de su grasa intramuscular es Omega 9, el mismo ácido graso saludable que se encuentra en el aceite de oliva y en las paltas.

En definitiva, la combinación de una brecha de precios que permite triplicar el volumen de compra y una mejora sustancial en la calidad nutricional explica por qué el cerdo dejó de ser una opción ocasional para transformarse en el protagonista de la mesa diaria argentina.