El riesgo país vuelve a bajar, roza los 430 puntos y alcanza mínimos de ocho años
El indicador elaborado por JP Morgan descendió por segunda jornada consecutiva. La mejora en la nota crediticia otorgada por S&P impulsó a los bonos argentinos y consolidó un clima financiero más favorable para los activos locales.

El mercado financiero argentino cerró una nueva jornada marcada por señales positivas para los activos locales. El riesgo país, uno de los principales indicadores utilizados para medir la percepción de riesgo sobre la deuda soberana, volvió a registrar una caída este viernes y se ubicó en 433 puntos básicos, diez unidades por debajo del cierre anterior.

La reducción se produjo en un contexto de renovado optimismo por parte de los inversores luego de que la calificadora internacional S&P mejorara la nota de la deuda argentina, decisión que se sumó a la recategorización previa realizada por Fitch.

La combinación de ambos factores fortaleció el interés por los títulos públicos argentinos y permitió que el riesgo país continuara alejándose de la zona de los 500 puntos, nivel en el que se había mantenido anteriormente. Con este nuevo descenso, el indicador elaborado por JP Morgan alcanzó un nuevo mínimo durante la gestión del presidente Javier Milei y, al mismo tiempo, se ubicó en el nivel más bajo registrado desde abril de 2018.

Según los datos disponibles, la última vez que el riesgo país había mostrado un valor similar fue el 30 de abril de 2018, cuando cerró en 430 puntos básicos.

La mejora crediticia impulsó a los bonos

La reducción del riesgo país estuvo acompañada por una mejora en la cotización de los bonos soberanos argentinos que operan en los mercados internacionales.

La decisión de S&P de elevar la calificación crediticia del país fue considerada por los analistas como el principal detonante del movimiento observado en los mercados durante las últimas ruedas. Desde la consultora Outlier señalaron que la noticia generó una reacción favorable entre los inversores.

Entre los principales efectos mencionados se encuentran:

• Suba de los bonos argentinos.

• Mejora en la cotización de acciones.

• Compresión del riesgo país hacia la zona de 450 puntos básicos.

• Alcance de mínimos tanto del año como de la actual gestión nacional.

La tendencia positiva observada durante la jornada anterior se extendió también durante la apertura de este viernes, consolidando el mejor clima financiero para los activos argentinos.

Bonos en alza y perspectivas económicas

El economista jefe de Grupo SBS, Juan Manuel Franco, sostuvo que durante la mañana del viernes continuó el proceso de compresión del riesgo país impulsado por las ganancias registradas en los bonos denominados en dólares.

Según explicó, los títulos soberanos mostraban avances promedio del 0,3%, contribuyendo a sostener la mejora observada en el indicador de riesgo. Franco destacó además algunos factores que podrían resultar determinantes para la evolución futura de los mercados.

Entre ellos mencionó:

• La necesidad de mantener la acumulación de reservas.

• La evolución de la inflación.

• El comportamiento de los salarios reales.

• La dinámica del empleo privado.

• El impacto que estos indicadores puedan tener en el clima social de cara a las elecciones ejecutivas previstas para el próximo año.

El especialista también destacó como un dato positivo la evolución de los precios durante mayo.

De acuerdo con su análisis, la inflación volvió a desacelerarse en términos mensuales y la denominada inflación núcleo perforó a la baja el umbral del 2%, ubicándose en 1,9%, el menor nivel registrado desde septiembre de 2025.

Acciones argentinas con comportamiento mixto

Mientras los bonos mostraban una tendencia positiva, las acciones argentinas que cotizan en Wall Street exhibían un comportamiento más heterogéneo. Durante las primeras operaciones del día se observaban tanto subas como bajas entre los distintos papeles.

Los movimientos registrados incluían:

• Ganancias de hasta 2,5%.

• Caídas de hasta 2,2%.

Este comportamiento mixto reflejaba una jornada de cautela entre los inversores, aunque dentro de un escenario general más favorable para los activos argentinos.

Un contexto internacional más optimista

El clima financiero global también aportó elementos positivos para los mercados.

Desde la consultora Outlier señalaron que mejoraron las expectativas vinculadas a la situación en Medio Oriente y particularmente al conflicto entre Estados Unidos e Irán. No obstante, advirtieron que todavía persisten algunas dudas debido a las diferentes versiones existentes sobre los puntos de un eventual acuerdo.

En paralelo, la atención de los inversores internacionales también estaba concentrada en la Bolsa de Nueva York, donde la empresa de exploración espacial SpaceX realizaba su debut bursátil.

Según un informe de IOL, se estimaba un precio de 135 dólares por acción, sobre un total de 555,5 millones de acciones a cotizar, lo que otorgaría a la compañía una valoración base de 1,77 billones de dólares, ubicándola desde su primer día entre las empresas más valiosas del mundo.

El dólar se mantuvo estable 

En el mercado cambiario, la jornada mostró escasas variaciones. El dólar oficial permanecía sin cambios en el Banco Nación y se comercializaba a 1.450 pesos.

Por su parte, el dólar blue también se mantenía en ese mismo valor. El tipo de cambio continúa por debajo de los niveles observados hacia fines de 2025, en un contexto caracterizado por una fuerte oferta de divisas provenientes del agro, la energía y la minería.

En ese escenario, el Banco Central continúa reforzando sus reservas internacionales y acumula compras por más de 10.600 millones de dólares en lo que va del año. En el segmento financiero se registraron movimientos moderados:

• El dólar MEP avanzaba un 0,3% hasta los 1.452,70 pesos.

• El contado con liquidación subía un 0,1% y alcanzaba los 1.495,48 pesos.

De esta manera, la jornada financiera estuvo marcada por una nueva caída del riesgo país, el fortalecimiento de los bonos argentinos y una mayor confianza de los mercados tras las recientes mejoras en la calificación crediticia del país, en un contexto donde los inversores continúan observando la evolución de las variables económicas y financieras para evaluar la sostenibilidad de la tendencia positiva.