Fuerte retroceso de la actividad económica: caída del 2,6% en febrero y señales de disparidad sectorial
El indicador oficial registró su peor desempeño desde diciembre de 2023. Mientras algunos sectores exhiben crecimiento, la industria y el comercio profundizan la contracción.

La actividad económica sufrió en febrero un retroceso del 2,6% respecto de enero, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), configurando así la peor caída desde diciembre de 2023, cuando el indicador había registrado exactamente la misma contracción. Este dato, medido a través del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), expone una dinámica de fragilidad que vuelve a instalar interrogantes sobre la solidez del proceso de recuperación.

En la comparación interanual, el panorama tampoco resulta alentador. La actividad cayó 2,1% frente al mismo mes de 2025, posicionándose como uno de los registros más débiles del período reciente, solo superado por septiembre de 2024, cuando la baja había alcanzado el -2,4%.

No obstante, dentro de este contexto contractivo emerge un dato que introduce un matiz: el componente tendencia-ciclo mostró una leve variación positiva del 0,1%, lo que sugiere la presencia de una dinámica subyacente menos negativa que la reflejada en los datos mensuales.

La brecha sectorial como clave explicativa

Uno de los elementos centrales para comprender la caída del EMAE es la profunda disparidad entre sectores. Mientras algunas actividades exhiben un desempeño robusto y sostenido, otras continúan sin encontrar un punto de recuperación.

En este sentido, se destaca el comportamiento positivo de:

  • Agro
  • Minería
  • Intermediación financiera

Estos sectores se mantienen con tasas de crecimiento superiores al promedio del EMAE, consolidándose como los principales motores dentro de un escenario heterogéneo.

En contraposición, actividades clave como la industria manufacturera y el comercio continúan en terreno negativo, sin señales claras de repunte, lo que impacta directamente en el nivel general de actividad.

Sectores en alza y en caída: el mapa completo

Durante febrero, ocho de los quince sectores que componen el EMAE lograron registrar subas. Entre ellos, se destacaron especialmente:

  • Pesca: 14,8%
  • Explotación de minas y canteras: 9,9%
  • Agricultura, ganadería, caza y silvicultura: 8,4%
  • Intermediación financiera: 6%
  • Hoteles y restaurantes: 1%
  • Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales: 1%
  • Servicios sociales y de salud: 0,9%
  • Enseñanza: 0,1%

Sin embargo, el desempeño negativo de otros sectores de peso terminó inclinando la balanza hacia la contracción. Entre las caídas más relevantes se encuentran:

  • Industria manufacturera: -8,7%
  • Comercio mayorista, minorista y reparaciones: -7%
  • Electricidad, gas y agua: -6%
  • Impuestos netos de subsidios: -4,2%
  • Administración pública y defensa; planes de seguridad social de afiliación obligatoria: -1,5%
  • Construcción: -0,6%
  • Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler: -0,5%
  • Transporte y comunicaciones: -0,3%

Este mapa sectorial confirma que la recuperación no solo es desigual, sino también insuficiente para compensar las caídas en áreas estructurales de la economía.

La mirada oficial: factores coyunturales

Desde el Ministerio de Economía, el titular de la cartera, Luis Caputo, se refirió a los datos de febrero señalando que, pese a la caída, la tendencia debe interpretarse como "subyacente". En su análisis, el funcionario destacó factores puntuales que habrían incidido en el resultado mensual.

Entre ellos mencionó:

  • Dos días hábiles menos en 2026 respecto de 2025
  • La realización de un paro general durante el período

Según esta interpretación, estos elementos habrían distorsionado el nivel de actividad del mes, sugiriendo que el comportamiento de fondo podría ser menos negativo de lo que indican los datos brutos.

Un escenario abierto

El desempeño de febrero vuelve a poner en evidencia la fragilidad del proceso económico, atravesado por una marcada heterogeneidad sectorial. Mientras algunas actividades logran sostener el crecimiento, otras —especialmente aquellas vinculadas al consumo interno y la producción industrial— continúan mostrando señales de debilidad.

La leve mejora en la tendencia-ciclo aparece como un dato a seguir, aunque insuficiente por sí sola para revertir el cuadro general. En este contexto, la evolución de los próximos meses será clave para determinar si la economía logra consolidar una recuperación o si, por el contrario, profundiza su fase contractiva.