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Advertencia de la UIA

Guerra de precios: industriales piden "igualar la cancha" para competir con el mundo

El titular de la entidad, Martín Rappallini, alertó sobre la competencia asimétrica frente a lo importado y exigió reformas urgentes en impuestos y legislación laboral.

8 Febrero de 2026 23.39

En un contexto de transformación económica marcado por la apertura de importaciones y una recuperación económica que no alcanza a todos los sectores por igual, la Unión Industrial Argentina (UIA) ha alzado la voz para exigir un cambio de reglas de juego. 

Este domingo, el presidente de la entidad fabril, Martín Rappallini, planteó la necesidad urgente de un ordenamiento macroeconómico más profundo que incluya alivio impositivo y reformas estructurales. Para la dirigencia industrial, la integración al mundo es el camino correcto, pero advierten que, sin correcciones previas en los costos locales, el proceso podría derivar en una mayor pérdida de producción nacional.

Al analizar el desempeño de la economía, Rappallini detalló que, si bien en 2025 se registró un crecimiento del 1,5% respecto al año anterior, este dato debe leerse con cautela. Según el empresario, esta mejora llega tras un 2024 marcado por un fuerte ajuste, lo que genera una base de comparación baja y una realidad sectorial sumamente dispar. La industria argentina se encuentra hoy dividida por una brecha de actividad que preocupa a la entidad: sectores como la energía, la minería y el rubro automotriz muestran signos de recuperación, mientras que la construcción, el textil, el calzado y la metalmecánica mantienen estándares de retracción.

Rappallini advirtió que, sin correcciones en impuestos, costos laborales y marcos regulatorios, la competencia con productos importados se ha vuelto asimétrica. La falta de reformas impide que las fábricas locales compitan en igualdad de condiciones con los bienes que ingresan desde el exterior, lo que pone en riesgo la sustentabilidad del sector privado.

El impacto de la apertura en los precios y márgenes

La apertura comercial ha obligado a las empresas nacionales a una readecuación forzosa de sus estructuras comerciales. Según el titular de la UIA, muchas firmas no solo enfrentan una menor demanda, sino que han tenido que reducir sus precios para alinearse con los valores internacionales. Esta situación ha comprimido los márgenes de rentabilidad a niveles críticos en un intento por no perder mercado frente a la oferta extranjera.

"Los sectores que no recuperan no solamente están impactados por la actividad, sino también por la apertura", afirmó el empresario textil en diálogo con Splendid AM 990. En este sentido, explicó que las empresas están vendiendo mucha menos cantidad y también a un precio mucho más bajo con el único fin de adaptarse a precios internacionales, un esfuerzo que resulta difícil de sostener sin un alivio en la carga que impone el Estado.

El reclamo por la presión fiscal y laboral

Para la UIA, la integración al mundo debe ser acompañada por la corrección de distorsiones históricas que definen la competitividad. Rappallini fue categórico al describir los obstáculos que enfrentan las empresas:

  • Presión fiscal: El dirigente denunció que se mantienen 50 puntos de presión fiscal, un nivel que definió como insostenible.
  • Arbitrariedad municipal: Alertó que, pese al ordenamiento macro y la baja de la inflación, muchas municipalidades han aplicado subas de impuestos.
  • Previsibilidad laboral: Reclamó una legislación moderna que aporte seguridad jurídica a las compañías.
  • Competencia de sistemas: Subrayó que en la actualidad no compiten solo las empresas, sino los sistemas que las rodean, incluyendo la carga regulatoria estatal.

A pesar del diagnóstico crítico, la UIA identifica una oportunidad histórica para el país si se logran igualar las condiciones con los competidores externos. El titular de la entidad señaló que el mercado mundial demanda actualmente proveedores globales que no estén ubicados en China, y es allí donde la Argentina tiene la posibilidad de proveer acero, aluminio e infinidad de productos industriales.

Para Rappallini, el éxito de esta apertura depende exclusivamente de que el Gobierno implemente el cambio de reglas solicitado. "Hoy en el mundo no compiten las empresas, sino también compiten los sistemas", sentenció, reiterando que la industria nacional necesita un entorno que le permita aprovechar su potencial sin las trabas de un sistema impositivo que la ponga en desventaja frente al mundo.