Las proyecciones de inflación correspondientes a marzo comienzan a delinear un escenario de leve pero significativa aceleración. Ocho consultoras económicas ubicaron sus estimaciones en un rango que va del 2,7% al 3,2%, marcando un posible quiebre en la tendencia descendente que se había consolidado en los primeros meses del año.
El dato oficial del Indec se dará a conocer el martes 14 de abril, mientras que el índice de precios al consumidor de la Ciudad de Buenos Aires será difundido el viernes 10, anticipando señales clave sobre la dinámica inflacionaria.
Este repunte encuentra explicación en una combinación de factores: el ajuste estacional de marzo, el incremento en tarifas de servicios públicos y, especialmente, la suba en los combustibles, impactados por el encarecimiento del petróleo en el contexto de la guerra en Medio Oriente.
Educación lidera las subas y alimentos moderan su ritmo
Uno de los informes más recientes fue elaborado por C&T Asesores Económicos, que relevó una variación del 2,7% en el Gran Buenos Aires, levemente superior al 2,6% registrado en febrero para la región, pero por debajo del 2,9% nacional de ese mes.
El estudio confirma un patrón habitual:
- Educación encabezó los aumentos con un 8,7%, en línea con el inicio del ciclo lectivo.
- Alimentos y bebidas registraron un incremento del 2,7%, desacelerándose tras dos meses consecutivos del 4%.
Este comportamiento introduce un cambio relevante: los alimentos dejaron de ser el principal motor inflacionario, aunque siguen mostrando variaciones significativas.
Combustibles: el factor de mayor preocupación
El foco de tensión se trasladó a los combustibles, que acumularon un aumento del 19% en las primeras tres semanas de marzo. Si bien los economistas estiman que solo una parte de esa suba impactará en el índice del mes —mientras que el resto se trasladará a abril—, el efecto ya es visible.
Las estimaciones indican que este rubro podría aportar entre:
- 0,4 y 0,6 puntos porcentuales a la inflación mensual.
En este contexto, el presidente de YPF, Horacio Marín, anunció una estrategia para amortiguar futuras subas:
- No trasladar a los consumidores las variaciones del precio internacional del Brent.
- Mantener precios relativamente estables en el surtidor durante este período.
Otras consultoras y el consenso en torno al 3%
Distintas firmas privadas coinciden en ubicar la inflación en torno al 3%, aunque con matices:
- Econviews, dirigida por Miguel Kiguel, registró un aumento del 3,4% en alimentos y bebidas en las últimas cuatro semanas del relevamiento publicado el 27 de marzo.
- Sebastián Menescaldi (EcoGo) proyectó un dato cercano al 3%, destacando que otros rubros —como transporte, comunicaciones e indumentaria— están empujando el índice.
- LCG, a través de Melisa Sala, estimó un rango de entre 2,8% y 2,9%.
En el extremo superior:
- Mateo Borenstein (Empiria) proyectó 3,2%, con una inflación núcleo en torno al 2,3%, por debajo del índice general.
- Lorenzo Sigaut Gravina (Equilibra) anticipó que la inflación "empezará con 3", impulsada por educación y precios regulados que crecieron más del 6%.
- Elisabet Bacigalupo (Abeceb) corrigió su previsión al alza hasta 3,1%-3,2%, tras detectar una aceleración en alimentos —especialmente carnes y lácteos— y el impacto del shock petrolero.
El impacto de la energía y el cambio de tendencia
El economista Aldo Abram, de la Fundación Libertad y Progreso, aportó una lectura dinámica del mes:
- Detectó una desaceleración hacia fines de febrero e inicios de marzo.
- Pero observó un salto en la tercera semana, impulsado por el encarecimiento de la nafta.
Según sus cálculos:
- Ese fenómeno agregó aproximadamente 0,8 puntos porcentuales.
- La inflación podría ubicarse en torno al 2,9% o incluso alcanzar el 3%.
Un posible quiebre en la desaceleración
El dato de marzo cobra especial relevancia en perspectiva histórica reciente. Marzo de 2025 fue la última vez que la inflación superó el 3% mensual, cuando alcanzó el 3,7%. A partir de allí se inició un proceso de desaceleración que llevó el índice al 1,5% en mayo.
Ya en 2026:
- Enero y febrero marcaron 2,9%.
- Marzo aparece ahora como un punto de inflexión potencial.
El tercer mes del año, condicionado por su estacionalidad y por factores externos como la guerra en Medio Oriente, amenaza con interrumpir la tendencia descendente, reinstalando dudas sobre la velocidad de la desinflación.
En ese contexto, el dato oficial del Indec no solo confirmará las proyecciones privadas, sino que también funcionará como un termómetro clave para evaluar si la economía argentina enfrenta una pausa transitoria o un cambio más estructural en su trayectoria inflacionaria.