La mora de las familias bajó en septiembre, pero las refinanciaciones si aumentaron
La morosidad de las familias pasó del 12,81% al 12,20% en septiembre, mientras que las deudas refinanciadas llegaron a $2,9 billones. Los informes de las consultoras 1816 y Econviews señalan que la mejora se extendió a las principales entidades financieras, aunque persisten riesgos vinculados con los compromisos que ya fueron reestructurados.

La irregularidad de los créditos bancarios destinados a las familias mostró una mejora durante septiembre, luego de haber alcanzado su punto más alto en julio. Los relevamientos privados elaborados a partir de las bases de datos oficiales indicaron que el porcentaje de préstamos con atrasos disminuyó por segundo mes consecutivo, aunque el volumen de las deudas refinanciadas continuó en aumento.

Según los registros publicados por el Banco Central (BCRA), la morosidad de los créditos bancarios a las familias había llegado al 12,9% en julio, para luego retroceder al 12,8% en agosto. Un informe de la consultora 1816 anticipó que esa tendencia se consolidó durante septiembre, cuando el indicador descendió al 12,20%.

El reporte precisó que la mora total del sector privado no financiero también registró una reducción. En septiembre se ubicó en el 7,50%, frente al 7,75% de agosto. Sin embargo, el comportamiento fue diferente entre hogares y empresas: mientras las familias mejoraron sus indicadores, las compañías registraron un incremento marginal.

"La mora total del sector privado no financiero fue de 7,50% en septiembre, lo que compara con 7,75% en agosto. En el caso de los créditos a familias la mora bajó bastante, de 12,81% a 12,20%, mientras que en el caso de empresas la mora subió marginalmente, de 3,80% a 3,82%", indicó 1816.

La consultora destacó que la caída de septiembre fue la segunda consecutiva y la primera que tuvo una magnitud relevante. De acuerdo con sus cálculos, el saldo irregular de las financiaciones a las familias se redujo un 4,1% respecto del mes anterior.

La diferencia entre la evolución de los hogares y las empresas muestra que la mejora no fue uniforme en todos los segmentos del financiamiento privado. En el caso de las familias, la reducción resultó más marcada, mientras que en las empresas el indicador tuvo una variación levemente ascendente.

Menos deudas nuevas ingresaron en situación de mora

La consultora Econviews llegó a cifras similares al analizar la misma base de datos y aportó precisiones sobre los factores que explicaron la reducción de la irregularidad durante septiembre.

Según su evaluación, uno de los elementos centrales fue la menor cantidad de nuevas deudas que ingresaron en situación de mora. "Entró mucha menos deuda nueva en mora, un 24% menos que en agosto. Casi toda esa deuda llega desde atrasos cortos (situación 2) y ese pase cayó 29%. También ayudó que más deudores se pusieran al día", detalló la firma.

El informe identificó así dos movimientos que contribuyeron a mejorar los indicadores: por un lado, disminuyó el ingreso de nuevos compromisos impagos y, por otro, aumentó la cantidad de deudores que regularizaron sus obligaciones.

También se observó una reducción en el porcentaje de deuda que se encontraba en Situación 2, una categoría que comprende atrasos de hasta 90 días y que, por esa razón, todavía no se considera irregular. El relevamiento de 1816 señaló que, a nivel agregado, incluyendo familias y empresas, la proporción de deuda con entidades financieras en esa condición bajó durante septiembre hasta el 2,52%, su nivel más bajo en más de un año.

La consultora consideró relevante este comportamiento porque los antecedentes muestran que los incrementos en la cantidad de clientes ubicados en Situación 2 habían anticipado, en períodos anteriores, los máximos de morosidad que posteriormente se registraron en las situaciones 3, 4 y 5.

La disminución de los atrasos cortos constituye, por lo tanto, otro indicador que acompañó la mejora registrada en septiembre. La menor cantidad de nuevas deudas que ingresaron en mora y la regularización de compromisos pendientes contribuyeron a explicar el retroceso del indicador general de las familias.

La mejora alcanzó a las principales entidades financieras

Otro dato destacado por 1816 fue que la reducción de la irregularidad no se concentró en una sola entidad bancaria. La mejora se verificó en las 12 principales entidades dedicadas al segmento de familias, lo que, según la consultora, revela que la caída de la mora tuvo un alcance generalizado dentro del sistema financiero.

Este comportamiento permitió observar que el retroceso del indicador no respondió únicamente a la evolución particular de un banco, sino que se manifestó en las principales instituciones que otorgan financiamiento a los hogares.

Sin embargo, mientras los atrasos disminuyeron, las refinanciaciones volvieron a crecer. Este movimiento se produjo en línea con las ofertas que diferentes bancos realizaron para extender los plazos de devolución de los préstamos y aplicar tasas más bajas que las pactadas originalmente.

La refinanciación aparece así como un componente central para comprender la situación del endeudamiento familiar. Aunque una parte de los deudores consiguió regularizar sus pagos y la cantidad de nuevas deudas en mora disminuyó, otra parte continúa necesitando modificar las condiciones de sus compromisos financieros para poder cumplir con ellos.

Las familias ya refinanciaron deudas por $2,9 billones

El informe de 1816 indicó que el saldo refinanciado alcanzó nuevos máximos durante septiembre, tanto en los créditos destinados a las familias como en los otorgados a las empresas.

En el segmento de los hogares, las deudas refinanciadas representaron el 3,9% del crédito total a las familias, mientras que en las empresas alcanzaron el 0,9% del financiamiento total. La consultora estimó que las familias ya acumulan deudas refinanciadas por $2,9 billones, un monto que también fue señalado por Econviews en su propio análisis.

El crecimiento de las refinanciaciones muestra que la reducción de la mora convive con un volumen cada vez mayor de obligaciones cuyos plazos o condiciones de pago fueron modificados. La mejora del indicador de irregularidad no implica, por sí sola, que todos los compromisos hayan sido cancelados, sino que parte de los deudores logró regularizar su situación o reordenar sus obligaciones.

Desde Econviews advirtieron que el comportamiento futuro de esos compromisos será determinante para la evolución de la morosidad.

"Si esos deudores sostienen los pagos, la mora de familias tiene más margen para bajar. El riesgo es que uno de cada cinco pesos que entró en mora en septiembre venía de una deuda ya refinanciada", puntualizó la consultora.

La observación introduce un elemento de cautela frente a la mejora de septiembre. Aunque la refinanciación puede permitir que los hogares extiendan los plazos y accedan a tasas inferiores a las originales, una parte de esas obligaciones ya había atravesado una reestructuración y volvió a ingresar en mora.

La situación de los créditos fuera del sistema bancario

El análisis de Econviews también incluyó la evolución de los pagos atrasados en los proveedores de financiamiento que operan por fuera del sistema bancario tradicional. En ese segmento, la consultora señaló que la morosidad dejó de subir y estimó que continúa alrededor del 31%. El dato muestra una situación diferente de la registrada en los créditos bancarios a las familias, donde septiembre presentó una reducción más clara de la irregularidad.

En las fintech, en cambio, el ratio de mora lleva dos meses consecutivos de descenso. La consultora explicó que este comportamiento se produce mientras el crédito de esas compañías crece cerca de un 4% real mensual, aunque el volumen de deuda impaga continúa aumentando.

La evolución del indicador debe leerse junto con el crecimiento del financiamiento: aunque las obligaciones impagas siguen acumulándose, el aumento del crédito permite que la proporción de mora sobre el total financiado registre una reducción.

Por último, Econviews indicó que la irregularidad volvió a subir en las tarjetas de crédito no bancarias. De esta manera, los distintos segmentos del financiamiento presentan comportamientos diferentes, con una estabilización de la mora en proveedores no bancarios, una baja del ratio en fintech y un nuevo incremento en las tarjetas no bancarias.

El crédito en pesos limita una recuperación más rápida

Pese a la mejora registrada durante septiembre, tanto funcionarios del BCRA como otras figuras del Gobierno señalaron en distintas oportunidades que el pico de morosidad ya habría quedado atrás, aunque advirtieron que la reducción sería lenta.

Los análisis identifican dos factores que condicionan la velocidad de esa recuperación. El primero es que un cliente bancario necesita acumular varios meses de buen comportamiento de pago para volver a ser considerado regular. El segundo está relacionado con la desaceleración en la colocación de nuevos créditos.

La evolución del financiamiento resulta especialmente importante porque la morosidad se calcula como una proporción entre el saldo de deuda atrasada y el saldo total de créditos. Por lo tanto, cuando la creación de nuevos préstamos es baja, el volumen de financiamiento total crece poco y eso limita la reducción del porcentaje de irregularidad.

En ese contexto, 1816 indicó que hasta el 23 de octubre los préstamos en pesos habían aumentado un 0,9% en términos reales, con un desempeño mejor que el registrado durante los tres meses anteriores.

Sin embargo, la consultora advirtió que el crédito en moneda local continúa mostrando un marcado estancamiento desde la finalización de las LEFI, a mediados del año pasado.

"Aún así, sigue siendo notable lo estancado que está el crédito en moneda local desde el fin de las LEFI a mediados del año pasado, y eso es lo que hace que la mora no baje más rápido pese a las refinanciaciones", señaló el reporte.