Sacudida en los mercados: la salida de Lavagna altera el clima financiero
El alejamiento del titular del organismo y la decisión del Ministerio de Economía de frenar el cambio metodológico impactaron en las cotizaciones de bonos y acciones, en una jornada marcada por la volatilidad global.

La aparente calma que venía transitando la plaza financiera argentina se vio interrumpida de forma abrupta este lunes tras una serie de definiciones políticas y técnicas de alto impacto en el seno del Gobierno. La renuncia del economista Marco Lavagna a la dirección del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), sumada a la confirmación oficial de que se postergará sin fecha el cambio en la metodología de medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC), generó una reacción inmediata de cautela y ventas masivas en el mercado de capitales local.

La salida de Marco Lavagna no fue un hecho aislado, sino que estuvo estrechamente vinculada a una discrepancia estratégica sobre la implementación de una nueva fórmula para medir la inflación. Según explicó el ministro de Economía, Luis Caputo, Lavagna tenía la firme intención de implementar el nuevo esquema de forma inmediata. 

Sin embargo, la visión del Palacio de Hacienda, compartida por el Presidente, determinó que cualquier modificación estructural en las estadísticas oficiales debe ocurrir exclusivamente una vez que el proceso de desinflación esté totalmente consolidado para evitar distorsiones en la percepción pública y técnica.

La modificación que quedó en suspenso buscaba incrementar la ponderación de los servicios dentro del indicador, siendo este precisamente el rubro que mayores incrementos ha registrado en el último tiempo. Tras la dimisión de Lavagna, se confirmó que Pedro Lines asumirá la titularidad del organismo estadístico. 

La relevancia de este cambio es total para los inversores, dado que el IPC es la brújula que calibra las bandas cambiarias y tiene un impacto directo en la definición de las tasas de interés y la rentabilidad de los activos. La sensibilidad del mercado ya venía en ascenso luego de que en diciembre la inflación alcanzara un 2,8% mensual, un nivel que sembró dudas sobre la consistencia del programa económico.

Impacto profundo en activos locales y riesgo país

A pesar de que Wall Street mantuvo una tendencia alcista durante la jornada, los activos argentinos se desacoplaron de la dinámica internacional y operaron con pérdidas generalizadas. El nerviosismo doméstico, potenciado por un contexto de aversión al riesgo global, golpeó con dureza los indicadores de la Bolsa porteña. 

El índice accionario S&P Merval retrocedió un 2,9%, ubicándose en los 3.106.672 puntos, mientras que los bonos soberanos en dólares, tanto Bonares como Globales, cayeron en promedio un 0,2%. Esta dinámica empujó al riesgo país elaborado por JP Morgan a subir cuatro unidades, cerrando en los 495 puntos básicos.

Auxtin Maquieyra, gerente Comercial en Sailing Inversiones, analizó este fenómeno señalando que en contextos de tensión global, los inversores suelen desprenderse primero de los activos más volátiles de mercados emergentes para refugiarse en opciones líquidas. Este movimiento de risk-off responde más a una necesidad táctica de reducir exposición al riesgo macro que a un cambio en los fundamentos de fondo del país, pero la falta de certezas locales sobre el INDEC terminó por amplificar la caída de los títulos públicos y privados.

Volatilidad internacional y el nuevo escenario cambiario

La jornada local se vio agravada por una fuerte inestabilidad en las materias primas y criptoactivos. El barril de petróleo ligero de Texas sufrió una estrepitosa caída del 4,7%, situándose en USD 62,17, mientras que el oro cedió un 0,6% en los contratos de abril. Por su parte, la plata mostró un comportamiento divergente con un rebote del 3,3%, superando los USD 81,11. En el terreno digital, el Bitcoin operó por debajo de los USD 78.000, marcando un piso desde abril de 2025 y situándose un 40% debajo de su máximo histórico.

En el mercado de cambios, el inicio de febrero trajo una leve tónica alcista. El Banco Central amplió los márgenes de las bandas cambiarias en base al IPC de diciembre, lo que llevará al techo de flotación a un máximo de $1.607,39 para el cierre del mes. El dólar oficial en el Banco Nación avanzó a $1.470, su punto más alto desde mediados de enero, mientras que el dólar mayorista cerró en $1.451 tras una jornada de presión compradora. 

Un dato llamativo fue el comportamiento del dólar blue, que cayó un 1,4% hasta los $1.450, convirtiéndose curiosamente en la opción más barata de todo el mercado. En este marco, el BCRA logró absorber USD 39 millones, elevando las reservas internacionales brutas a USD 45.109 millones, mientras el mercado aguarda el dato de inflación de enero que, según Caputo, rondará el 2,5%.