La reciente suba de la nafta, impulsada por la escalada internacional del petróleo, comenzó a trasladarse a las góndolas con nuevas listas de precios enviadas por proveedores. Sin embargo, el efecto no es uniforme ni generalizado, ya que el contexto de consumo amesetado actúa como un freno para incrementos más agresivos.
El encarecimiento de los combustibles tiene un impacto directo en la estructura de costos de bienes y servicios, especialmente por el peso de la logística y la distribución. Este fenómeno, conocido como efecto cascada, suele traducirse en aumentos a lo largo de toda la cadena comercial.
No obstante, en esta oportunidad, el margen para trasladar esos costos a precios finales aparece acotado, condicionado por la debilidad del consumo masivo.
Subas moderadas en supermercados
De acuerdo con fuentes del sector supermercadista, los aumentos que comenzaron a llegar en las últimas horas presentan una dinámica contenida. En términos generales, los proveedores informaron incrementos en los siguientes rangos:
Entre 2% y 3% en la mayoría de los productos
Hasta 5% en casos aislados
Desde el sector destacan que algunos de estos aumentos corresponden a productos que no registraban ajustes desde hacía meses, lo que explica parcialmente los valores más altos en determinadas categorías.
Esta moderación responde a la necesidad de sostener las ventas en un contexto donde el consumidor se muestra especialmente sensible a las variaciones de precios.
Mayoristas con incrementos más altos
A diferencia del canal minorista, en el segmento mayorista los aumentos resultan más elevados, según datos de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas.
Los incrementos relevados incluyen:
Harinas: 2,5%
Pomadas: hasta 9%
En un rango intermedio se ubican otros rubros como:
Lácteos
Alimentos de almacén
Panificados
Conservas
Aceites
Artículos de limpieza e higiene personal
Este comportamiento refleja una mayor flexibilidad en el canal mayorista para absorber y trasladar costos, en comparación con el segmento minorista.
Ajustes "habituales" en un contexto atípico
Desde la industria califican estos movimientos como "incrementos dentro de lo habitual", en línea con las actualizaciones recientes. Sin embargo, reconocen que el contexto actual introduce particularidades.
En distintas compañías del sector alimenticio coinciden en que el traslado de aumentos será limitado debido a la debilidad del consumo. "Se analiza constantemente la situación porque el consumidor está muy sensible", señalaron desde una empresa.
Otra firma del sector indicó que evalúa aplicar ajustes en abril, bajo un esquema trimestral, aunque aún sin cifras definidas. En paralelo, también se encuentran en discusión paritarias, lo que suma presión sobre los costos.
Consumo
Los datos disponibles muestran un escenario mixto para el consumo. Según un estudio de NielsenIQ, en 2025 se registró un crecimiento del 2%, luego de la fuerte caída del 16% en 2024, la mayor desde la crisis de 2001. El informe señala que el consumo comienza a mostrar signos de reactivación, aunque con un ritmo gradual y perspectivas de crecimiento moderado.
Por su parte, el índice difundido por la Universidad de Palermo evidenció un comportamiento dispar:
Febrero vs. enero: +1,1%
Febrero interanual: -1,9%
Acumulado del primer bimestre: -1,7%
Estos datos reflejan una recuperación incipiente, pero aún lejos de consolidarse.
Advertencias del sector supermercadista
La Asociación Supermercados Unidos advirtió que el consumo se mantiene "amesetado" y que muchas cadenas están operando a pérdida. En este contexto, desde el sector señalan que aplicar aumentos más significativos podría tener un efecto negativo sobre los volúmenes de venta, profundizando la caída en la demanda.
Frente a este escenario, las empresas optan por estrategias más prudentes:
Ajustes moderados y segmentados
Mayor presencia de promociones y descuentos
Estas herramientas buscan sostener el nivel de actividad en un mercado que muestra fragilidad.
Inflación de alimentos por encima del promedio
A la debilidad del consumo se suma un factor clave: la inflación de alimentos, que continúa por encima del índice general. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos, en febrero esta categoría registró un aumento del 3,3%, superando el 2,9% del índice general.
El incremento estuvo impulsado principalmente por:
Suba en carne
Aumento en verduras
A su vez, el relevamiento de la consultora Analytica indicó que:
La variación semanal fue de 0,2%
El promedio de cuatro semanas alcanzó el 2,2%
Estos datos confirman la persistencia de la presión inflacionaria en productos esenciales.