El desgarrador posteo con el que Rocío Igarzábal contó el abuso que sufrió a los cinco años
La actriz y cantante compartió en redes un relato estremecedor sobre el abuso sexual que sufrió de niña, reivindicando la memoria de quienes ya no pueden hablar.

En el marco de una jornada marcada por la movilización de Ni Una Menos, Rochi Igarzábal eligió las redes sociales como escenario para un testimonio que ha impactado a la sociedad. La artista acompañó varias fotos de su infancia con un mensaje que resonó con fuerza: "Por mi Rochi de 5 años. Por todas las que ya no están. Por mi mamá, mis hermanas, mi hija, mis amigas", junto al hashtag #NiUnaMenos.

El posteo no solo fue un acto de memoria personal, sino también un gesto de solidaridad y visibilización, uniendo su experiencia individual a la lucha colectiva contra la violencia de género.

Un relato desgarrador

En su mensaje, Igarzábal relató con valentía y crudeza el abuso sexual que sufrió siendo apenas una niña. Según sus palabras:

  • Edad de la primera experiencia sexual: cinco años.
  • Contexto del abuso: perpetrado por una persona de confianza que aseguraba cuidarla.
  • Reiteración del abuso: señaló que ocurrió de manera reiterada.

La actriz describió cómo estas experiencias dejaron huellas profundas en su desarrollo:

  • Creencia de culpa personal por lo sucedido.
  • Desarrollo de trastornos alimenticios.
  • Silencio prolongado motivado por vergüenza y miedo, relatando que solo lo contó años después.

Con un tono de dolor y rabia, Igarzábal expresó: "Y hoy me veo en estas fotos y siento un inmenso dolor, una ira... impotencia y mucha, pero mucha angustia", evidenciando el impacto persistente que el abuso sexual infantil puede generar en la vida adulta.

Resiliencia y compromiso social

El testimonio de Rochi no se limitó a narrar la violencia sufrida; también enfatizó su proceso de resiliencia y superación:

  • Pudo salir adelante, pedir ayuda y continuar su vida con cicatrices, pero con ganas de vivir.
  • Reconoció que hay muchas mujeres y niñas que no han tenido esa oportunidad, víctimas de abusos que les robaron la vida.

Con su mensaje, Igarzábal se convirtió en voz de quienes no pueden hablar, en presencia de quienes ya no están, y en un grito que visibiliza el miedo y la ausencia de muchas víctimas.

La artista cerró su testimonio con un mensaje que resume su postura y compromiso: "La esperanza está en la lucha, nunca nos cansemos de luchar", un llamado a la acción constante en defensa de los derechos de las mujeres y la protección de la infancia.

Conexión con la movilización Ni Una Menos

El impacto del relato se potencia al vincularse con la jornada de Ni Una Menos, un movimiento que desde su origen busca visibilizar la violencia de género y exigir justicia. El testimonio de Igarzábal se inserta en un contexto social más amplio, donde cada historia individual fortalece la voz colectiva:

  • Denuncia de abusos y violencia sexual.
  • Reconocimiento de las secuelas psicológicas y físicas en víctimas.
  • Llamado a la acción y solidaridad social.

Al compartir su experiencia, Rochi Igarzábal no solo relató un episodio personal doloroso, sino que también fortaleció la narrativa de lucha y memoria que Ni Una Menos promueve desde hace años, convirtiendo su testimonio en un ejemplo de valentía y compromiso social.