Frente al profundo dolor que atraviesa el clan tras la muerte de Jorge Messi, quien falleció este sábado a los 68 años, la respuesta del entorno más cercano se convirtió en el principal motor de contención. En medio del impacto global provocado por la partida del padre de la Selección Argentina, la atención se centró en los gestos de unión que marcan el pulso de la intimidad de los protagonistas.
Este miércoles, Antonela Roccuzzo se expresó públicamente al compartir en sus historias el posteo que Lionel Messi había publicado más temprano para despedir a su padre. La rosarina decidió replicar la conmovedora carta escrita por el capitán, añadiendo un elemento visual clave que sintetiza el sentimiento del momento: tres corazones blancos, concebidos como un símbolo directo de amor y apoyo incondicional hacia su esposo.
Un vínculo forjado en la intimidad y en los grandes escenarios
La reacción de Antonela no hace más que reflejar una conexión construida a lo largo de los años, marcada por una relación muy cercana con Jorge. Más allá de la exposición pública y las exigencias del deporte de elite, ambos compartían una cotidianidad íntima, reflejada en momentos entrañables como las Fiestas en la casa del country de Funes.
Asimismo, este lazo familiar se trasladaba a los estadios, donde solía vérselos compartiendo de manera inseparable cada compromiso profesional del delantero. Un claro ejemplo de esta constante compañía ocurrió durante el Mundial de Qatar 2022, instancia en la que se los pudo observar siempre juntos en el palco familiar, rodeados de seres queridos y allegados en el camino hacia la consagración deportiva.
La carta completa de Lionel Messi a su papá
Pa, todavía no puedo creer que te hayas ido. No caigo, o mejor dicho, no quiero caer. Se me hace muy difícil imaginarme que ya no te voy a ver más, que no vamos a hablar más. Sé que estabas sufriendo y que es lo mejor, pero te fuiste muy pronto. Todavía nos quedaba mucho por disfrutar juntos.
Tanto me pedías que juegue el último Mundial y días antes de empezar fue cuando peor te pusiste. Era la primera vez que no ibas a estar en un torneo, pero mamá me decía que iba a estar mejor y que ibas a estar bien para poder viajar. Yo te decía que íbamos a llegar a la final, así podías viajar.
Cada vez que terminaba un partido, esperaba y extrañaba tu mensaje. Ahí me di cuenta de que la situación era fea de verdad. Así y todo, no dejaba de pensar en llegar lo más posible, para darte tiempo y que vieras un partido. Llegamos a la final y no pudiste estar. Quería ganarla para llevártela y mostrarte una nueva. No pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude. Nunca pude sentirme bien."
Cuando llegué, creías que habíamos perdido la final por penales. No pudimos hablar de nada de todo lo que pasó. No pudiste disfrutar nada. No fuimos campeones, pero no sabes cómo disfrutamos cada partido. Una vez más, tenías razón: tenía que estar y jugarlo.
Te cuento esto porque fue lo único que no pudimos hablar, porque todo lo demás ya lo sabes. Hablamos todos los días y nos veíamos cuando se podía por mis compromisos.
No sé qué voy a hacer sin vos, no sé cómo seguir. Yo solo jugaba al fútbol y ahora tengo bastantes dudas de que vaya a seguir haciéndolo por mucho tiempo más. Estuviste al lado mio desde el principio, faltaba tan poquito para el final. ¿Por qué no aguantaste ese poquito más y terminábamos juntos?
Sé que tu felicidad era ver bien a tu familia, a tu mujer, a tus hijos y, sobre todo, sin que se enteren los otros, verme jugar a mí.
Desde chiquito siempre fue así. Me llevabas a todos los entrenamientos apenas llegabas de trabajar. A muchos me llevaba mamá porque vos estabas trabajando.
Obviamente, a los partidos no faltabas a uno. Cómo sufrías viéndome y cómo disfrutabas, aunque nunca me regalabas muchos elogios.
Fuiste papá, amigo y representante. Siempre eras la persona que tenías que ser en cada momento y nunca te equivocaste en nada. Más allá de algunos reproches o peleas, siempre tenías razón. Al final se terminaba dando como vos decías.
Te voy a extrañar mucho, pero siempre vas a estar presente, y sobre todo en la educación de mis hijos, porque les enseño y los educo como ustedes lo hicieron conmigo. Descansa en paz y cuidanos desde arriba como lo hacías acá. Gracias por todo.
Te amo, pa.