Soledad y Natalia Pastorutti desmintieron rumores de pelea en la mesa de Mirtha
Las hermanas repasaron anécdotas de su infancia, hablaron de su trayectoria compartida y aclararon que nunca existió un conflicto personal que motivara su separación artística. El testimonio, en el debut de una nueva temporada de La noche de Mirtha.

Soledad y Natalia Pastorutti fueron dos de las invitadas destacadas del primer programa de la nueva temporada de La noche de Mirtha, donde aprovecharon el espacio para despejar viejos rumores que, durante años, circularon en torno a una supuesta enemistad entre ellas. Con un tono distendido, cargado de recuerdos y anécdotas familiares, las referentes del folklore argentino dejaron en claro que nunca existió un conflicto personal que afectara su relación ni su carrera artística.

Durante la charla, Mirtha Legrand fue directa al consultarles sobre las versiones que hablaban de diferencias irreconciliables entre las hermanas, especialmente a partir de momentos en los que sus caminos profesionales tomaron rumbos distintos. Lejos de esquivar el tema, Soledad y Natalia respondieron con naturalidad y humor, y aprovecharon para contextualizar esas versiones con recuerdos de su infancia.

"Nos peleábamos mucho cuando éramos chicas, sí. Pero ella ganaba siempre", contó Soledad entre risas, al reconocer que, como ocurre en muchas familias, los conflictos existían cuando eran niñas, aunque siempre en un marco cotidiano y sin mayores consecuencias. Natalia coincidió y agregó que aquellas discusiones formaban parte de una convivencia normal entre hermanas que crecieron juntas, compartiendo no solo la vida familiar sino también el inicio de una carrera artística precoz.

Uno de los recuerdos que más risas generó en la mesa fue el vinculado a la etapa escolar. Según relató Soledad, muchas de las peleas infantiles tenían que ver con la ropa, en especial con los guardapolvos que usaban para ir a la escuela. "Nos levantábamos a las siete de la mañana, teníamos los delantales colgados detrás de la puerta y yo me ponía cualquiera. Y ella me decía: 'ese es el mío'", recordó la cantante, describiendo una escena doméstica que humanizó aún más el vínculo entre ambas.

Con el correr de la entrevista, Mirtha fue al punto que más curiosidad generó en el público: si la decisión de no compartir siempre los escenarios había sido consecuencia de algún enfrentamiento personal. Fue Natalia quien respondió de manera clara y contundente. "No, no. Yo siempre la acompañé. En algún momento estuve alejada de la parte pública, pero siempre estuve ahí", afirmó, descartando cualquier tipo de ruptura emocional o profesional.

En ese sentido, Natalia destacó que su rol dentro del proyecto familiar fue mutando con el tiempo, sin que eso implicara un distanciamiento real. También remarcó lo valioso que resultó para ambas recorrer el país durante más de tres décadas, llevando su música a grandes ciudades y pequeños pueblos. "Es hermoso todo lo que vivimos en estos 30 años recorriendo el país y conociendo pueblitos", señaló, subrayando el carácter formativo y afectivo de esa experiencia compartida.

La charla también permitió poner en valor el acompañamiento mutuo en las decisiones profesionales. Natalia reveló que su lanzamiento como solista fue posible gracias al respaldo de su hermana mayor, a quien definió como un sostén clave en ese proceso. "Decidí empezar mi carrera como solista con el apoyo de Sole porque significaba un gran desafío para mí", explicó, dejando en claro que la independencia artística no fue sinónimo de distancia personal.

Con testimonios sinceros y un clima de complicidad evidente, Soledad y Natalia Pastorutti lograron desactivar versiones que durante años alimentaron especulaciones mediáticas. En la mesa de Mirtha, reafirmaron no solo su vínculo fraternal, sino también una historia compartida marcada por la música, el trabajo y el acompañamiento mutuo.