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Cuáles son los 3 signos que podrían separarse después de San Valentín

Tras el Día de los Enamorados, muchas parejas atraviesan una etapa de reflexión intensa. Expectativas, emociones y presión social ponen a prueba vínculos y revelan necesidades profundas.

17 Febrero de 2026 00.02

Después del 14 de febrero, muchas relaciones enfrentan una realidad distinta. Lo que durante días previos se vivió como euforia, gestos románticos y declaraciones intensas, da paso a una evaluación interna. Las parejas se preguntan: "¿Esto me hace bien?". Astrológicamente, este período activa la sinceridad emocional, un momento para replantear vínculos, aunque no necesariamente para romperlos. La energía planetaria actual también promueve el cierre de ciclos, haciendo que lo que no está sólido se tambalee.

Este momento no es un invento de la astrología: funciona como un espejo emocional. La fecha actúa como un catalizador que refleja lo que ya existía en la relación. Las dudas previas, los silencios incómodos o los conflictos no resueltos no surgen de la nada, sino que se amplifican. Así, el Día de los Enamorados se convierte en un pico emocional, donde la presión de expectativas y la comparación con ideales —muchas veces influenciados por redes sociales— pueden despertar frustración o conversaciones necesarias.

Expectativas vs. realidad

Durante los días previos al 14 de febrero, muchas personas idealizan lo que debería pasar: regalos perfectos, planes inolvidables o declaraciones profundas. Cuando la realidad no coincide con estas expectativas, aparece un vacío emocional que no siempre refleja problemas en la relación, sino la presión externa.

Las redes sociales juegan un papel clave en esta dinámica. Ver parejas felices, viajes, sorpresas y momentos románticos genera comparaciones automáticas, incluso cuando se sabe que solo se muestra una parte de la realidad. Preguntas como "¿por qué a nosotros no nos pasa eso?" o "¿esto es lo que quiero para mi vida?" surgen de manera natural, impulsando diálogos que, aunque incómodos, son esenciales para la salud emocional de la relación.

Los signos más afectados

Astrológicamente, ciertos signos son más sensibles durante este período:

Libra: Busca armonía, pero esta semana puede sentir que da más de lo que recibe. Si la relación está desequilibrada, serán necesarias decisiones. Clave: poner límites.

Sagitario: Necesita libertad. Si se siente atrapado, podría tomar distancia, pero no actuará impulsivamente, sino con sinceridad. Clave: dialogar antes de cortar.

Piscis: Vive el amor intensamente. Esta etapa puede traer decepciones o claridad emocional. Clave: no idealizar.

Aunque estos signos son más propensos a replantearse su vínculo, no todos se separarán. La astrología indica tendencias, no destinos; muchas parejas pueden salir fortalecidas si se gestionan adecuadamente los conflictos.

Consejos para atravesar la etapa

Para superar esta fase con conciencia y respeto:

No tomar decisiones en medio de una pelea.

Buscar espacios de conversación para expresar emociones.

Recordar por qué elegiste a esa persona y qué valor aporta a tu vida.

Aceptar que soltar también es amor, si la relación no funciona.

Amor real vs. amor ideal

La diferencia entre amor real y amor ideal se hace evidente después del 14 de febrero. Comparar con lo que muestran las redes sociales puede generar insatisfacción, mientras que el amor real incluye conflictos, acuerdos y crecimiento compartido. Entender esto permite transformar la crisis en un reinicio, donde la pareja puede encontrar mayor conexión y profundidad emocional.

Preguntas frecuentes

¿Las separaciones serán definitivas? No necesariamente.

¿Otros signos pueden verse afectados? Sí, todos pueden replantearse su relación.

¿Es buen momento para terapia de pareja? Sí, ayuda a ordenar emociones.

¿Las crisis pueden fortalecer? Sí, siempre que exista diálogo y voluntad de comprenderse.

En conclusión, el período posterior al Día de los Enamorados no debe verse únicamente como un momento de riesgo. Es, más bien, una oportunidad para la reflexión, el aprendizaje y la consolidación del amor. Lo que se tambalea puede reestructurarse; lo que era sólido, puede fortalecerse. La clave está en la comunicación, la sinceridad y la comprensión mutua.