A un mes de su captura, Maduro y Flores siguen presos en Nueva York y esperan una audiencia clave en marzo
El ex mandatario venezolano y su esposa permanecen detenidos en una cárcel federal de Estados Unidos, acusados de narcotráfico y corrupción. La Justicia norteamericana reprogramó la próxima audiencia mientras avanza el intercambio de pruebas.

A un mes de su captura en Caracas, el ex dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, continúan detenidos en Nueva York, recluidos en una prisión federal y a la espera de una nueva audiencia judicial prevista para marzo, en el marco del proceso penal que enfrenta la pareja por delitos de narcotráfico y corrupción en Estados Unidos.

Ambos permanecen alojados en el Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn desde el 3 de enero, cuando fueron capturados durante una operación militar estadounidense y trasladados a territorio norteamericano. Dos días después, el 5 de enero, asistieron a su primera audiencia de lectura de cargos ante un tribunal federal de Manhattan, donde se declararon inocentes.

En ese contexto, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York solicitó el lunes reprogramar la próxima audiencia del caso. El pedido fue elevado al juez Alvin Hellerstein para que la sesión, originalmente prevista para el 17 de marzo, se realice el 26 del mismo mes, con el objetivo de resolver cuestiones logísticas y completar el intercambio de pruebas con las defensas.

Durante la audiencia inicial, Maduro rechazó las acusaciones y sostuvo ante el juez que continúa siendo el presidente de Venezuela. Según consta en el registro judicial, afirmó que es un "prisionero de guerra" y que fue "secuestrado". Flores también se declaró no culpable de los cargos que enfrenta.

La acusación contra Maduro incluye cuatro delitos federales: conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos, y posesión de ese tipo de armas. En el caso de Flores, la imputación contempla dos cargos por conspiración para importar cocaína, uno por conspiración para poseer armas y otro por posesión de armas.

Las causas forman parte de un expediente iniciado en 2020 por la Justicia estadounidense, que vinculaba a altos funcionarios del régimen venezolano con el denominado Cártel de los Soles. No obstante, tras la captura del ex mandatario, la Fiscalía eliminó en la nueva imputación las referencias a esa organización como una estructura criminal formal y ya no presenta a Maduro como su líder.

Durante este primer mes de detención, ninguno de los dos solicitó la libertad bajo fianza. El abogado de Maduro, Barry Pollack, informó al tribunal que no pedirá la excarcelación en esta etapa del proceso, aunque dejó abierta la posibilidad de hacerlo más adelante. La defensa de Flores tampoco presentó un pedido de fianza.

Pollack adelantó que la estrategia de la defensa incluirá la presentación de numerosos documentos para sostener que Maduro es jefe de un Estado soberano, que goza de privilegios por ese estatus y que su captura por parte de fuerzas militares estadounidenses fue ilegal. Estos planteos aún no fueron resueltos por el tribunal.

Ambos detenidos solicitaron atención médica desde el MDC de Brooklyn, según consta en presentaciones judiciales. El Departamento de Prisiones de Estados Unidos informó que, por razones de privacidad y seguridad, no brinda detalles sobre las condiciones de detención de personas alojadas en el penal, que alberga a otros reclusos de alto perfil y ha sido objeto de reiteradas denuncias por sus condiciones de confinamiento.

La defensa de Maduro está encabezada por Pollack, del estudio Harris St. Laurent & Wechsler, conocido por haber representado a Julian Assange. El abogado constitucionalista Bruce Fein solicitó sumarse al caso, pero el juez lo apartó tras confirmarse que no había sido contratado por el acusado. Flores, en tanto, es representada por Mark Donnelly, cofundador de la firma Parker Sanchez & Donnelly.

El juez a cargo del proceso es Alvin K. Hellerstein, de 92 años, designado en 1998 por el entonces presidente Bill Clinton, quien ya intervenía en la causa desde su inicio y condujo otros procesos contra ex funcionarios del régimen venezolano.

Mientras tanto, en redes sociales circularon mensajes de personas que aseguran haber enviado cartas a Maduro, tanto con críticas políticas como con expresiones personales, y se difundieron videos de manifestantes que se congregaron en las inmediaciones del penal, mientras el ex mandatario y su esposa cumplen su primer mes de prisión en Estados Unidos.