Alí Jamenei advirtió que un ataque de Estados Unidos desencadenará una guerra regional
El líder supremo iraní aseguró que el despliegue militar de Washington no intimida a su nación y prometió una respuesta firme ante cualquier intento de agresión externa.

En un escenario de fricción internacional sin precedentes, el líder supremo de Irán, Alí Jamenei, ha lanzado una advertencia tajante que eleva la temperatura geopolítica a niveles críticos. Según la visión del ayatolá, cualquier incursión bélica por parte de las fuerzas de Estados Unidos no será un evento aislado, sino el detonante inmediato de una guerra regional de consecuencias imprevisibles. 

Esta declaración surge como respuesta directa a la reciente movilización de activos estratégicos por parte de la administración de Donald Trump, la cual ha intensificado su presencia en la zona con una flota de dimensiones superiores a la enviada previamente a Venezuela. Este movimiento resulta especialmente sensible si se considera que Washington ya bombardeó territorio iraní durante la denominada Guerra de los 12 Días en junio pasado.

Respecto a la presión militar ejercida desde la Casa Blanca, Jamenei se mostró categórico al afirmar que las demostraciones de fuerza naval no han logrado erosionar el ánimo social de su país. El líder iraní desestimó las constantes menciones de Trump sobre el movimiento de portaaviones y otros equipos de combate, señalando que estas amenazas no surten efecto en la voluntad de su pueblo. En sus propias palabras, el ayatolá cuestionó la retórica del mandatario estadounidense al afirmar que este señor asegura constantemente el envío de fuerzas para intimidarlos, pero sentenció que con dichas advertencias es imposible asustar a la población iraní, minimizando así el impacto psicológico del despliegue militar estadounidense.

Por otra parte, el ayatolá vinculó la presión externa con la inestabilidad interna. Jamenei denunció que las recientes protestas antigubernamentales, registradas entre los meses de diciembre y enero, fueron en realidad un intento de desestabilización orquestado desde el exterior con el objetivo de destruir centros estratégicos de gestión estatal. Para el líder supremo, el carácter de estas manifestaciones fue inequívoco y comparable a una asonada militar, lo que a su juicio validó la intervención de los organismos de seguridad contra lo que calificó como acciones de "alborotadores".

Crisis diplomática y riesgo de intervención

Para contextualizar la respuesta oficial, Jamenei argumentó que los ataques no fueron pacíficos, sino que se dirigieron sistemáticamente contra la Policía, centros gubernamentales, las fuerzas de la Guardia Revolucionaria, bancos e incluso mezquitas, llegando al extremo del incendio de ejemplares del Corán. Al sostener que la situación guardaba similitudes con un golpe de Estado, el líder supremo justificó la orden de represión. Sin embargo, ante la escalada de violencia y la posterior respuesta de las fuerzas de seguridad de Irán, el presidente Trump ha reiterado su advertencia de intervenir militarmente, una postura que profundiza la crisis diplomática y sitúa a la región al borde de una conflagración de escala internacional.