En un nuevo episodio de la escalada bélica que el gobierno de Donald Trump sostiene en aguas internacionales, el Comando Sur de Estados Unidos informó este viernes la ejecución de un bombardeo contra una presunta lancha vinculada al narcotráfico en el Océano Pacífico. La operación, que se saldó con la muerte de sus tres tripulantes, marca un punto de continuidad en una estrategia militar que ha transformado la lucha contra el tráfico de sustancias en un conflicto de características de guerra abierta. Esta acción se suma a una serie de procedimientos de alta letalidad que han redefinido el rol de las fuerzas armadas estadounidenses en la región durante los últimos meses.
A través de un comunicado oficial difundido en su perfil de la red social X (@Southcom), la fuerza militar detalló que su Fuerza Conjunta llevó a cabo lo que denominaron un "ataque cinético letal". Según la información proporcionada por el ejército de Estados Unidos, la acción fue dirigida contra una embarcación que era presuntamente operada por Organizaciones Terroristas Designadas. El reporte militar no solo se limitó al anuncio textual, sino que fue respaldado por un video en blanco y negro que documenta el momento preciso del impacto. En las imágenes se observa una vista aérea de la embarcación navegando antes de ser bombardeada y quedar completamente envuelta en llamas, confirmándose posteriormente que tres hombres narcoterroristas murieron durante el desarrollo de esta acción.
Una ofensiva de gran alcance en dos océanos
Este evento no constituye un hecho aislado, sino que se inscribe en una extensa serie de medidas de fuerza que Washington ha intensificado de manera drástica. Estados Unidos comenzó a atacar estas presuntas embarcaciones de contrabando de drogas a principios de septiembre de 2025, iniciando sus operaciones en el Caribe para luego expandirse hacia el sector del Pacífico este.
El balance de esta ofensiva, según las estimaciones derivadas de los informes oficiales, resulta impactante para la comunidad internacional, ya que las operaciones han dejado hasta la fecha cerca de 150 personas muertas y decenas de botes destruidos. Se estima, además, que más de cien personas fallecieron por acciones de este estilo exclusivamente desde septiembre del año pasado, lo que evidencia un aumento significativo en la agresividad de las intervenciones.
Debates sobre la legalidad y el derecho internacional
El gobierno de Donald Trump ha sido taxativo en su narrativa, insistiendo en que la nación se encuentra en una guerra abierta contra supuestos narcoterroristas que operan en América Latina. Sin embargo, esta postura ha generado un acalorado debate global debido a que Washington no ha aportado pruebas concluyentes de que las embarcaciones que tiene como objetivo estén efectivamente involucradas en el tráfico de drogas al momento de ser interceptadas. En este sentido, expertos en derecho internacional y diversos grupos de derechos humanos afirman que estos ataques probablemente constituyen ejecuciones extrajudiciales, dado que aparentemente han tenido como blanco a civiles que no representaban una amenaza inmediata para la seguridad o la integridad de las fuerzas de Estados Unidos.
El contexto geopolítico y la detención de Maduro
La agresividad de estas operaciones marítimas se enmarca en un despliegue sin precedentes de una enorme fuerza naval en el Caribe. Esta presencia militar ha cumplido múltiples propósitos estratégicos para la Casa Blanca, logrando perturbar las supuestas líneas de contrabando marítimo y, simultáneamente, aplicando un riguroso bloqueo petrolero contra Venezuela. Este despliegue masivo de recursos también resultó fundamental para las acciones que llevaron a la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, quien tras su aprehensión permanece actualmente detenido en Estados Unidos. De este modo, la guerra contra el narcoterrorismo declarada por el gobierno estadounidense se entrelaza con objetivos de control político y territorial en el hemisferio sur.