• Dólar
  • BNA $1360 ~ $1410
  • BLUE $1420 ~ $1440
  • TURISTA $1768 ~ $1768

23 C ° ST 24.07 °

Unión Radio 91.3 en vivo

Crisis institucional en la Corona británica

Escándalo real: el príncipe Andrés quedó libre, pero bajo la lupa policial

Luego de 11 horas de detención en Norfolk, el hermano del Rey Carlos III recuperó la libertad técnica. La justicia investiga el envío de datos estratégicos al financista Jeffrey Epstein.

19 Febrero de 2026 18.27

En una jornada que quedará marcada como un hito oscuro en los anales de la monarquía británica, el príncipe Andrés abandonó este jueves por la tarde la comisaría de Aylsham, en el condado de Norfolk. El hijo de la fallecida Isabel II permaneció un total de 11 horas detenido, sometido a un proceso legal que ha sacudido los cimientos del Palacio de Buckingham y ha capturado la atención de la opinión pública internacional. La detención se produjo en el marco de una investigación por presunta mala conducta en el ejercicio de un cargo público, vinculada directamente a su relación con el fallecido financista estadounidense Jeffrey Epstein, quien fuera acusado de tráfico sexual de menores.

La imagen del exduque de York saliendo en la parte trasera de un vehículo policial marcó un hecho histórico para el Reino Unido, ya que representa la primera vez en la monarquía contemporánea que un miembro de la familia real es detenido, trasladado a una dependencia policial y sometido a los procedimientos habituales de un sospechoso.

Tras el cumplimiento de las horas iniciales de detención, la policía confirmó que el príncipe fue puesto en libertad bajo la figura jurídica conocida como "released under investigation" (liberado bajo investigación). Esta condición técnica tiene implicancias legales profundas para el futuro del proceso, ya que, en la práctica, implica que el príncipe no ha sido imputado todavía, pero tampoco ha quedado desvinculado del expediente. De esta manera, el hermano del monarca puede ser citado nuevamente, interrogado otra vez o incluso arrestado si aparecieran nuevas pruebas incriminatorias durante el peritaje.

Durante su estancia en la dependencia de Norfolk, el príncipe fue sometido a los procedimientos estándar que rigen para cualquier ciudadano, incluyendo la toma de sus huellas dactilares y la captura de la fotografía policial. Las autoridades, que contaban con un límite legal de hasta 24 horas para retenerlo sin cargos formales, decidieron alojarlo en una celda común mientras se desarrollaban las primeras diligencias. El foco de la investigación se centra específicamente en su etapa como enviado comercial británico, cargo desde el cual se sospecha que pudo haber incurrido en el envío de información confidencial. Los investigadores analizan minuciosamente una serie de correos electrónicos que lo vincularían con Epstein, sugiriendo un intercambio de datos sensibles que excedería el ámbito de lo personal para entrar en el plano de los asuntos de Estado.

Información sensible y datos estratégicos bajo la lupa

El núcleo de las sospechas reside en la posibilidad de que el príncipe Andrés hubiera compartido información estratégica relacionada con el Estado británico. Según los documentos que forman parte de la pesquisa, se habrían filtrado datos sobre visitas oficiales e inversiones internacionales, incluyendo detalles sobre agendas diplomáticas y posibles flujos de capitales. Entre los reportes mencionados por las autoridades aparecen informes específicos sobre viajes oficiales realizados al continente asiático y datos estratégicos sobre proyectos desarrollados en territorio afgano.

El subjefe policial Oliver Wright fue el encargado de confirmar la apertura formal de la causa y subrayó que, a pesar de la liberación del sospechoso, el proceso judicial recién comienza. Wright reconoció el enorme interés público que genera la figura del detenido y aseguró que se brindarán actualizaciones en el momento oportuno, aclarando que, aunque se encuentre fuera de la comisaría, jurídicamente Andrés sigue siendo un sospechoso bajo investigación activa.

Mientras el príncipe Andrés permanecía tras las rejas de una celda en Aylsham, la vida oficial de la familia real intentó proyectar una imagen de normalidad institucional. El Rey Carlos III emitió un comunicado inusual por su firmeza y tono directo, afirmando categóricamente que "la ley debe seguir su curso". El monarca expresó además su más profunda preocupación ante el caso y garantizó la cooperación total de la familia real con la investigación policial, marcando una distancia institucional clara respecto a la situación de su hermano.

Paralelamente, la agenda real no se detuvo ante el escándalo mediático. El Rey asistió a los eventos programados en la Semana de la Moda de Londres, mientras que la reina Camila mantuvo sus compromisos públicos sin responder preguntas de la prensa acreditada. Sin embargo, la salida de la comisaría no cierra el episodio; por el contrario, abre una nueva y compleja etapa judicial que pone a prueba la integridad de la corona frente a la justicia británica por el vínculo con el caso Epstein y la seguridad de la información oficial del Reino Unido.