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Cerraron los comicios

Brasil: Flávio Bolsonaro encabeza el escrutinio y se perfila un balotaje con Lula

Con los primeros datos del escrutinio, el derechista supera el 49% de los votos y aventaja al actual presidente, que obtiene poco más del 42%. Si ninguno de los candidatos supera el 50% de los sufragios, Brasil deberá volver a las urnas el 25 de octubre.

Lula y Flavio Bolsonaro
Lula y Flavio Bolsonaro

4 Octubre de 2026 17.55

Brasil cerró este domingo sus colegios electorales a las 17.00 hora local y comenzó inmediatamente el recuento electrónico de los votos correspondientes a las elecciones presidenciales, regionales y legislativas.

La jornada electoral comenzó a las 08.00 y transcurrió sin graves incidentes, aunque se registraron alertas por fuertes lluvias en algunas regiones. A partir del cierre de los centros de votación, el sistema electrónico utilizado por Brasil permitió avanzar rápidamente con el procesamiento de los sufragios.

La elección puso nuevamente frente a frente a dos figuras centrales de la política brasileña: el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal. La disputa se presentó como una elección reñida desde antes de la apertura de las urnas. Ambos candidatos superaban el 40% de las preferencias en los sondeos recientes, por lo que la posibilidad de una segunda vuelta aparecía como uno de los escenarios centrales de la jornada.

Para evitar el balotaje, el candidato ganador debe alcanzar más del 50% de los sufragios.

Flávio Bolsonaro toma ventaja en los primeros datos

Con el avance inicial del escrutinio, Flávio Bolsonaro pasó a encabezar el recuento frente a Lula da Silva.

Con menos del 2% de las mesas escrutadas, los primeros resultados daban al senador del Partido Liberal el 49,19% de los votos, mientras que Lula obtenía el 42,19%. Posteriormente, con más del 3% escrutado, Flávio Bolsonaro mantenía una ventaja superior al 49%, frente al 41% atribuido al presidente Lula da Silva según los datos consignados en el inicio del recuento.

La diferencia inicial colocaba a Bolsonaro al frente, aunque todavía por debajo del porcentaje necesario para evitar una segunda vuelta. De mantenerse ese escenario, ambos candidatos deberían volver a enfrentarse en las urnas el 25 de octubre.

El resultado inicial comenzó así a delinear una definición presidencial que podría resolverse en dos instancias, debido a que ninguno de los dos candidatos alcanzaba el umbral requerido para consagrarse en primera vuelta.

Una elección va a segunda vuelta

El escenario planteado desde el inicio de la jornada contemplaba la posibilidad de un balotaje. Si ninguno de los candidatos consigue más del 50% de los sufragios, los dos más votados avanzarán a una segunda elección.  En este caso, la distancia inicial entre Flávio Bolsonaro y Lula da Silva no resultaba suficiente para que el candidato del Partido Liberal pudiera evitar una nueva instancia electoral.

Por eso, el 25 de octubre aparece como la fecha prevista para una eventual segunda vuelta. La situación todavía dependía del avance del escrutinio. Los primeros porcentajes correspondían a una cantidad reducida de mesas y podían modificarse a medida que se incorporaran nuevos resultados.

El escenario también estaba siendo seguido desde los respectivos comandos de campaña. En el comando del Partido de los Trabajadores, según la información proporcionada, se advertía una diferencia menor de la esperada entre Lula y Flávio Bolsonaro.

Una diferencia menor a la proyectada

Los primeros datos también fueron contrastados con las expectativas que habían dejado los sondeos previos a la elección. De acuerdo con los primeros boca de urna que llegaron al búnker oficialista, la diferencia entre ambos candidatos aparecía en algunos casos entre 2 y 3 puntos porcentuales, mientras que las encuestas habían ubicado la ventaja de Lula para la primera vuelta entre 4 y 6 puntos.

Esa diferencia entre las proyecciones y los primeros datos agregaba tensión al desarrollo del escrutinio.

Si bien todavía no se habían conocido todos los resultados, el escenario mostraba una competencia más ajustada de lo que algunas mediciones habían anticipado. En ese contexto, cada avance del recuento adquiría importancia, especialmente porque la diferencia entre ambos candidatos podía determinar el escenario definitivo de la elección.

Más de 159 millones de electores habilitados

La jornada electoral brasileña involucró a una enorme cantidad de votantes. Cerca de 159 millones de electores estaban habilitados para participar de los comicios. Además de elegir al próximo presidente, los brasileños votaron en distintos niveles de representación política.

Los cargos y organismos involucrados fueron:

  • Presidente de Brasil.
  • Gobernadores de los 27 estados.
  • 513 diputados federales.
  • Dos tercios del Senado.
  • Asambleas legislativas regionales.

La elección tuvo, por lo tanto, una dimensión presidencial, regional y legislativa. Mientras la atención política se concentraba en la disputa entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, también se definían representantes en los distintos niveles institucionales del país.

El sistema electrónico de votación utilizado en Brasil desde 1996 constituye uno de los elementos centrales del proceso electoral. Según la información proporcionada, su funcionamiento suele permitir que los resultados puedan conocerse pocas horas después del cierre de los colegios electorales.

Los mensajes de Bolsonaro y Lula durante la jornada

Los dos principales candidatos también dejaron definiciones políticas al momento de emitir su voto. Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal, votó en Río de Janeiro. Durante la jornada sostuvo: "Espero que Brasil dé un voto de protesta contra la era de atraso".

La frase expresó el sentido que el candidato buscó imprimir a su participación electoral, planteando la necesidad de un cambio respecto de la etapa que cuestiona. Por su parte, Lula da Silva votó en São Bernardo do Campo, en las afueras de São Paulo. El presidente planteó la elección como una disputa entre "la democracia y la barbarie", expresión con la que aludió al bolsonarismo.

Las declaraciones de ambos candidatos reflejaron la fuerte polarización de una elección en la que la disputa presidencial se concentró en dos figuras que superaban el 40% de las preferencias en los sondeos recientes.

El escenario abierto para el 25 de octubre

Con los primeros datos del escrutinio, Flávio Bolsonaro aparecía al frente con una ventaja sobre Lula da Silva, aunque todavía sin alcanzar el porcentaje necesario para definir la elección en primera vuelta.

La información inicial mostraba a Flávio Bolsonaro en ventaja, pero todavía no permitía cerrar el resultado definitivo. De hecho, la propia información consignada señalaba que aún no había datos oficiales completos y que el recuento continuaba.

En paralelo, los primeros boca de urna que llegaron al comando oficialista indicaban una diferencia entre Lula y Bolsonaro menor que la proyectada por algunas encuestas, con una distancia que en determinados casos se ubicaba entre 2 y 3 puntos.

Así, Brasil quedó frente a una definición abierta. Con millones de votos todavía por contabilizar y una diferencia que podía modificarse durante el escrutinio, la elección avanzaba hacia un escenario en el que el balotaje del 25 de octubre aparecía como una posibilidad concreta si ninguno de los dos candidatos lograba superar el 50% de los sufragios.