La Iglesia Católica —particularmente en Italia— recibió con profunda conmoción la noticia del suicidio del padre Matteo Balzano, un sacerdote de 35 años que fue hallado sin vida el pasado sábado 5 de julio en la residencia parroquial de Cannobio, región del Piamonte, perteneciente a la Diócesis de Novara.
La alerta se encendió cuando el sacerdote no acudió a celebrar la misa dominical. Pocas horas después, sus compañeros encontraron su cuerpo en la vivienda donde residía.

En un mensaje cargado de dolor, el vicario episcopal para el Clero y la Vida Consagrada, padre Franco Giudice, expresó: "Solo el Señor, que escruta los misterios más profundos del alma humana, puede comprender lo que ocurre en estos casos". También pidió elevar oraciones por su colega fallecido y expresó su cercanía a los familiares y feligreses.
Una vida al servicio de los demás
Matteo Balzano nació el 3 de enero de 1990 en Borgomanero, en la región del Piamonte. Pertenecía a la parroquia de Grignasco y fue ordenado sacerdote el 10 de junio de 2017 por el obispo Franco Giulio Brambilla.
Durante su ministerio pastoral, se desempeñó como vicario parroquial en Castelletto sopra Ticino y luego en el Santuario de Re, hasta retomar recientemente su labor con jóvenes en el oratorio de Cannobio y en la Valle Cannobina.
"Nadie sabe el infierno que uno tiene dentro"
El testimonio de una feligresa, recogido por el diario Il Secolo d'Italia, aporta una frase escalofriante. Días antes de su muerte, el padre Matteo le confió: "Nadie sabe el infierno que uno tiene dentro para llegar a un gesto extremo". Una expresión que hoy resuena con fuerza tras su trágico final.
El lunes 7 de julio se realizó una vigilia de oración en la colegiata San Vittore de Cannobio, y al día siguiente se celebró el funeral presidido por el obispo Brambilla. Los restos fueron luego trasladados a Grignasco, donde recibió sepultura.
El peso invisible del sacerdocio
La muerte del joven sacerdote volvió a poner sobre la mesa una problemática muchas veces silenciada: el sufrimiento emocional y la soledad en el clero.
El sacerdote peruano Omar Buenaventura, conocido por su labor solidaria, publicó una reflexión en sus redes sociales: "Como cualquier hombre, siento, sufro, me angustio. A veces el peso es tan grande que me va a aplastar". Y añadió: "Somos de carne y hueso. Necesitamos ser abrazados, escuchados, sostenidos".
Por su parte, el sacerdote español Francisco Javier Bronchalo, de la Diócesis de Getafe, advirtió que los curas no son "funcionarios del rito", sino hombres frágiles con vocación, pero también con heridas. "La soledad emocional es el verdadero abismo. No somos superhéroes. Muchos callan el dolor por miedo o vergüenza, y luego enferman en silencio", expresó.
Un fenómeno que crece en silencio
Lejos de ser un caso aislado, la muerte del padre Matteo se inscribe en una preocupante tendencia internacional. Un estudio publicado en 2020 reveló que al menos siete sacerdotes se suicidaron en Francia entre 2016 y 2020. En Irlanda, la Asociación de Sacerdotes Católicos reportó ocho suicidios en los últimos diez años. En Brasil, la cifra asciende a 40 casos entre 2016 y 2023.
Los expertos señalan que entre las principales causas se encuentran el agotamiento emocional, la soledad, la ansiedad, la depresión, la sobrecarga de responsabilidades y la falta de acompañamiento espiritual y psicológico.
El caso de Matteo Balzano interpela a toda la Iglesia: el acompañamiento del clero y la salud mental ya no pueden ser temas postergados.