El 24 de febrero de 2022 marcó el inicio de una invasión a gran escala que transformó el mapa geopolítico europeo. La ofensiva de Rusia sobre Ucrania desató el mayor conflicto en el continente desde la Segunda Guerra Mundial, generando un impacto humano y estratégico de proporciones históricas. Cuatro años después, la guerra entra este martes en su quinto año, con negociaciones abiertas pero sin solución a la vista.
Mientras la administración de Donald Trump impulsa desde hace un año una campaña de paz con mediación de Estados Unidos entre Moscú y Kiev, las diferencias centrales —el futuro de los territorios ocupados y las garantías de seguridad para Ucrania— continúan bloqueando avances concretos.
Un saldo militar sin precedentes desde 1945
Las cifras condensan la magnitud del desgaste. Según un informe publicado el mes pasado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), el límite superior estimado de bajas militares en ambos bandos asciende a 1,8 millones entre muertos, heridos y desaparecidos.
El detalle del informe señala:
Rusia habría sufrido 1,2 millones de bajas, incluyendo hasta 325.000 soldados muertos entre febrero de 2022 y diciembre de 2025.
Se trata del mayor número de bajas militares de cualquier potencia importante en cualquier conflicto desde la Segunda Guerra Mundial.
Moscú no publica cifras oficiales desde enero de 2023, cuando informó que más de 80 soldados murieron en un ataque ucraniano, elevando el total confirmado por el Kremlin a poco más de 6.000 fallecidos.
En el caso ucraniano, el CSIS estima entre 500.000 y 600.000 bajas militares, incluidas hasta 140.000 muertes. El presidente Volodímir Zelenski afirmó a comienzos de este mes que 55.000 soldados ucranianos han muerto, aunque reconoció que muchos permanecen desaparecidos.
Ni Moscú ni Kiev ofrecen datos actualizados de manera regular y no es posible una verificación independiente de las cifras.
Civiles bajo fuego: muertos, heridos y niños víctimas
El impacto sobre la población civil es igualmente devastador. La Misión de Observación de los Derechos Humanos de la ONU contabiliza 14.999 civiles muertos desde el inicio de la invasión total, aunque advierte que la cifra probablemente sea inferior a la real.
Además:
Más de 40.600 civiles resultaron heridos en el mismo período, según un informe publicado en diciembre.
Al menos 763 niños han muerto a causa de la guerra, de acuerdo con la ONU.
El año 2025 fue el más letal para la población civil desde 2022. El conflicto provocó 2.514 muertes civiles y 12.142 heridos durante ese año, lo que representa un aumento del 31 % en las bajas civiles respecto de 2024.
A los fallecimientos se suman años de ataques aéreos rusos contra infraestructuras críticas, que derivaron en cortes prolongados de electricidad y agua, agravando las condiciones de vida en amplias regiones del país.
Territorio en disputa y una guerra de desgaste
En términos territoriales, Rusia controla actualmente el 19,4 % del territorio ucraniano, según el Instituto para el Estudio de la Guerra.
Sin embargo, los avances recientes han sido limitados:
En el último año, Moscú solo ganó 0,79 % adicional del territorio ucraniano, según cálculos proporcionados a The Associated Press.
Antes de la invasión a gran escala, Rusia ya controlaba casi el 7 % del territorio ucraniano, incluyendo Crimea y partes de las regiones orientales de Donetsk y Lugansk, escenario de combates entre separatistas respaldados por Moscú y el ejército ucraniano.
Los datos reflejan una guerra de desgaste con costos humanos y materiales desproporcionados frente a avances territoriales marginales.
La ayuda internacional y el giro en Washington
El sostén exterior a Kiev también muestra cambios. Según el Instituto Kiel, la ayuda militar extranjera cayó el año pasado en comparación con la media anual entre 2022 y 2024.
El presidente Donald Trump dejó de enviar armas estadounidenses financiadas por Estados Unidos tras asumir el cargo hace poco más de un año. En paralelo, los países europeos incrementaron su apoyo militar en un 67 % respecto del período 2022-2024, intentando compensar la reducción estadounidense.
La ayuda humanitaria y financiera extranjera también se redujo un 5 % el año pasado en comparación con la media de los tres años anteriores.
Éxodo masivo y sistema sanitario bajo ataque
La dimensión humanitaria se expresa en el desplazamiento forzado. 5,9 millones de ucranianos han abandonado el país, de los cuales 5,3 millones encontraron refugio en Europa, según un informe reciente de la oficina de la ONU en Ucrania.
A ello se suman 3,7 millones de desplazados internos, personas que debieron abandonar sus hogares pero permanecen dentro del territorio nacional. Antes de la guerra, Ucrania tenía una población superior a 40 millones de habitantes.
El sistema de salud también ha sido golpeado. La Organización Mundial de la Salud registró 2.851 ataques rusos que afectaron la prestación de atención médica desde el inicio de la invasión a gran escala hasta el 11 de febrero.
La cifra incluye:
2.347 ataques contra instalaciones sanitarias.
Daños a vehículos y almacenes de suministros médicos.
Cuatro años después, los números revelan un conflicto que combina desgaste militar extremo, devastación civil y una crisis humanitaria de alcance continental. Con negociaciones abiertas pero sin acuerdos sustanciales, la guerra en Ucrania continúa reconfigurando la seguridad europea mientras acumula cifras que ya forman parte de la historia más dramática del siglo XXI.