El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, prometió una "resistencia inexpugnable" frente a las declaraciones del mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, quien expresó públicamente su intención de tomar la isla, a la que calificó como una nación "muy debilitada". "Ante el peor escenario, a #Cuba la acompaña una certeza: cualquier agresor externo chocará con una resistencia inexpugnable", escribió Díaz-Canel en la red social X, en un mensaje que marcó el tono de la respuesta oficial del gobierno cubano frente a la creciente presión de Washington.
Las declaraciones del mandatario caribeño se produjeron luego de que Trump afirmara que para él sería "un honor tomar la isla". "Quiero decir liberarla, o tomarla. Creo que puedo hacer lo que quiera, si quiere que le diga la verdad. Es una nación muy debilitada en estos momentos", sostuvo el jefe de la Casa Blanca ante la prensa.
Denuncias de amenazas y presión sostenida
En su respuesta, Díaz-Canel acusó a Estados Unidos de mantener una política constante de hostigamiento. Según señaló, Washington "amenaza públicamente a Cuba, casi a diario, con derrocar por la fuerza el orden constitucional".
El mandatario cubano cuestionó además los fundamentos de esa postura y denunció el uso de un argumento que calificó como "indignante". En sus palabras, se trata de un pretexto basado en las dificultades económicas de la isla, las cuales atribuyó directamente a la política estadounidense.
"Usa un indignante pretexto: las duras limitaciones de la debilitada economía que ellos han agredido y pretendido aislar hace más de seis décadas", afirmó, en referencia al embargo impuesto por Washington en 1962.
En esa misma línea, sostuvo que el gobierno de Trump ejerce una política de máxima presión, particularmente al impedir cualquier envío de petróleo hacia Cuba, lo que profundiza la crisis energética del país.
Acusaciones de asfixia económica
Díaz-Canel también apuntó contra lo que describió como una estrategia más amplia por parte de Estados Unidos. Según expresó, las autoridades norteamericanas no solo buscan debilitar al país, sino también avanzar sobre sus recursos y su estructura económica.
"Pretenden y anuncian planes para adueñarse del país, de sus recursos, de las propiedades y hasta de la misma economía que buscan asfixiar para rendirnos", señaló el presidente cubano.
Estas declaraciones se producen en un contexto en el que Trump reiteró su visión crítica sobre la situación interna de la isla. En sus intervenciones recientes, el líder republicano describió a Cuba como "una nación fracasada", al afirmar que "no tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen nada".
Además, en las últimas semanas, el mandatario estadounidense había intensificado su retórica al advertir que podría tomar el control del país de forma "amistosa" u hostil, y al asegurar que el gobierno de La Habana caería "muy pronto" porque, según sus palabras, "está en ruinas".
Contactos diplomáticos en medio de la tensión
A pesar del endurecimiento del discurso, el propio Díaz-Canel confirmó recientemente la existencia de contactos entre Cuba y Estados Unidos. Según indicó a medios locales la semana pasada, estos intercambios buscan "soluciones por la vía del diálogo a las diferencias entre ambos gobiernos".
Esta admisión resulta significativa, ya que el mandatario estadounidense había adelantado la existencia de esas conversaciones, aunque inicialmente habían sido negadas por la isla. El reconocimiento de estos contactos introduce un matiz en la relación bilateral, marcada simultáneamente por la confrontación pública y la búsqueda de canales de negociación.
Crisis interna: apagones y un sismo en simultáneo
El escenario de tensión internacional coincide con una situación interna compleja para Cuba. Este martes, la isla atravesó su sexto apagón total en poco más de un año, ocurrido durante la noche previa.
En paralelo, durante la madrugada, se registró un terremoto de magnitud 6, que fue percibido en las provincias de Guantánamo y Santiago de Cuba. El sismo coincidió con un apagón absoluto que dejó a la mayor parte del territorio sin suministro eléctrico, telefonía e internet, profundizando las dificultades que atraviesa el país.