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El cometa 3I/ATLAS reaparece y desconcierta a la ciencia con su misteriosa luz azul

Tras sobrevivir a su paso por el Sol, el tercer objeto interestelar detectado en la historia volvió a ser visible desde la Tierra. Su inusual brillo azul y su composición química única despiertan interrogantes entre los astrónomos, mientras la NASA y observatorios internacionales lo siguen de cerca rumbo a su máximo acercamiento en diciembre.

Cometa 3I/ATLAS
Cometa 3I/ATLAS

5 Noviembre de 2025 07.38

Cuando los telescopios del hemisferio norte captaron una débil mancha azulada sobre el horizonte, los astrónomos supieron que estaban ante un suceso excepcional. Era el cometa 3I/ATLAS, un visitante que viaja desde los confines del espacio interestelar y que, tras cruzar detrás del Sol, volvió a hacerse visible, marcando un nuevo capítulo en la exploración astronómica contemporánea.

El investigador Qicheng Zhang, del Observatorio Lowell en Arizona, fue el primero en fotografiarlo con el potente telescopio Discovery y también con un pequeño instrumento personal. "No se verá muy impresionante, solo una mancha, pero será una mancha cada vez más visible en los próximos días", explicó el científico, al describir la emoción de la comunidad astronómica tras el primer registro óptico del cometa luego de su paso por detrás del Sol, el 31 de octubre, coincidiendo con la noche de Halloween.

El 3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar identificado en la historia, después del 1I/'Oumuamua (2017) y el 2I/Borisov (2019). Descubierto el 1 de julio por el sistema Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System (ATLAS) en Chile, su comportamiento desafía los modelos conocidos: una trayectoria hiperbólica casi recta, un brillo cambiante y una velocidad superior a los 210.000 km/h, lo que le permitirá atravesar el Sistema Solar sin quedar atrapado por la gravedad del Sol.

Cometa 3I/ATLAS
 

Su perihelio —punto más cercano al Sol— ocurrió entre el 29 y el 30 de octubre, a 203 millones de kilómetros, justo dentro de la órbita de Marte. Pese a la intensa radiación solar, el cometa no solo sobrevivió, sino que emergió más luminoso, algo que desconcertó a los científicos.

El astrónomo Jason Wright, de la Universidad Estatal de Pensilvania, destacó la relevancia del hallazgo: "Este es solo el tercer cometa interestelar que podemos estudiar; estamos aprendiendo cómo son los cometas de otros sistemas solares". Con un núcleo de unos 20 kilómetros de diámetro y una masa estimada de 33.000 millones de toneladas, el 3I/ATLAS es el objeto interestelar más grande observado hasta ahora.

Durante su recorrido, el cometa pasó a 28 millones de kilómetros de Marte y alcanzará en diciembre su punto más próximo a la Tierra, a unos 270 millones de kilómetros, antes de continuar hacia Júpiter en marzo de 2026 y perderse en el espacio profundo. La NASA aclaró que no representa riesgo alguno, aunque su estudio ofrece una oportunidad invaluable para observar un fragmento de otro sistema solar.

Según los astrónomos, el 3I/ATLAS se formó hace más de 10.000 millones de años, mucho antes del nacimiento del Sol, lo que lo convierte en una auténtica cápsula del tiempo cósmica. Su composición de hielo, polvo y gases intactos podría revelar información sobre los primeros procesos químicos de la galaxia.

Sin embargo, lo que más asombra es su enigmático color azul. El profesor Avi Loeb, de Harvard, subrayó que el cometa se volvió "mucho más brillante y más azul que el Sol", algo contrario a lo que dictan las leyes físicas conocidas, ya que los cuerpos fríos y con polvo tienden a mostrar tonos rojizos.

El fenómeno se complicó con la detección de una "anti-cola", un chorro de gas dirigido hacia el Sol en lugar de alejarse, observado desde el Telescopio Óptico Nórdico de España. Más tarde, apareció una cola convencional, lo que llevó a algunos investigadores —como el propio Loeb— a proponer hipótesis no convencionales sobre una posible maniobra artificial. Aunque la idea divide opiniones, todos coinciden en que el 3I/ATLAS presenta una composición química inédita, con dióxido de carbono, agua, cianuro y una aleación de níquel en proporciones anómalas respecto de los cometas del Sistema Solar.

La astrofísica Laura Nicole Driessen, de la Universidad de Sídney, estimó que el cometa podría tener más de 7.000 millones de años y recordó la prudencia científica frente a las teorías especulativas: "Las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias", citó al astrónomo Carl Sagan.

Mientras continúa su travesía, el 3I/ATLAS será monitoreado por telescopios de todo el mundo. La NASA habilitó una herramienta interactiva, Eyes on the Solar System, para seguir su recorrido en tiempo real, mientras el sitio The Sky Live actualiza su posición diaria.

Los astrónomos esperan que en las próximas semanas las cámaras del orbitador marciano HiRISE revelen nuevos detalles sobre su textura y la fuente de su resplandor. Hasta entonces, el 3I/ATLAS sigue su camino silencioso, recordando que el universo aún guarda secretos capaces de desafiar nuestra comprensión y encender la curiosidad humana ante lo desconocido.