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Actualidad internacional

El grito antibélico sacude a Estados Unidos: protestas en 50 ciudades contra la ofensiva militar en Irán

Miles de ciudadanos se movilizaron en todo el país para rechazar la escalada de ataques coordinados con Israel y alertar sobre el peligro inminente de una guerra regional a gran escala.

3 Marzo de 2026 15.28

La política exterior de la Casa Blanca ha desatado una fractura social profunda en el corazón de Norteamérica. En una jornada de acción coordinada que alcanzó al menos 50 ciudades de Estados Unidos, miles de manifestantes ocuparon los espacios públicos para expresar un rechazo contundente a los recientes ataques aéreos lanzados por el ejército estadounidense e Israel contra objetivos en territorio de Irán. La movilización surge en un momento de máxima volatilidad en Oriente Medio, donde el intercambio de misiles y drones amenaza con transformar las escaramuzas actuales en una conflagración de dimensiones incalculables.

Una convocatoria nacional contra la escalada bélica

El motor principal detrás de estas concentraciones fue la organización Answer Coalition, cuyo nombre es el acrónimo de "Actuar Ahora para Detener la Guerra y Poner Fin al Racismo". A través de un comunicado oficial, la agrupación advirtió que el conflicto posee una dinámica propia que podría expandirse rápidamente hasta convertirse en una guerra regional devastadora para todas las partes involucradas. La organización fue especialmente crítica con la retórica oficial del Ejecutivo, señalando que el presidente Donald Trump falta a la verdad al presentar a la nación persa como un peligro para la seguridad interna estadounidense. Desde la agrupación afirmaron con severidad que Trump miente y llamaron a consolidar un movimiento masivo capaz de frenar la espiral de violencia bélica.

En contraposición, el discurso gubernamental mantiene una línea de dureza inalterable. El pasado lunes, el mandatario afirmó que la campaña militar en curso tiene capacidad de prolongarse mucho más allá de cuatro o cinco semanas, una declaración que solo sirvió para alimentar el temor de la sociedad civil mientras continúan los intercambios de ataques, que ya incluyen el lanzamiento de misiles y drones en represalia por las acciones iniciales.

Epicentros del descontento: Nueva York y Washington

Los puntos neurálgicos de la protesta se situaron en las costas y en la capital política del país. En la ciudad de Nueva York, cientos de personas se reunieron en Columbus Circle, Manhattan, marcando la segunda gran movilización en la metrópoli en menos de una semana para exigir el fin de la intervención. Simultáneamente, frente a las rejas de la Casa Blanca, las pancartas y las banderas iraníes se mezclaron con los reclamos de ciudadanos que exigen un cambio de rumbo urgente.

Entre los testimonios recogidos durante la jornada, destacan voces que subrayan el carácter humanitario de la crisis. Gabriela Silva, voluntaria de Answer Coalition, calificó el ataque como ilegal e injustificado, denunciando que los bombardeos han dejado numerosas víctimas civiles, incluyendo a niñas y sus maestras en una escuela de la provincia iraní de Hormozgan, atacada el pasado sábado. Por su parte, el manifestante Yehuda Littmann manifestó a la agencia Xinhua su hartazgo ante las guerras sangrientas y constantes, calificando la situación como un crimen de lesa humanidad. En una línea similar, Malinda Dunn puso el foco en la fragilidad democrática al cuestionar la falta de debate en el Congreso y reclamar un mayor control institucional sobre las decisiones de política exterior.

El debate legal y la movilización en la Costa Oeste

La jornada no se limitó a la costa atlántica; en la Costa Oeste, ciudades como San Francisco y San José fueron escenario de protestas similares bajo una consigna nacional coordinada. En este contexto, la congresista Lateefah Simon se sumó a las críticas contra la administración, subrayando que los ataques se ejecutaron sin la aprobación previa del Poder Legislativo. Según la legisladora, este accionar demuestra un desprecio absoluto por el Estado de derecho y las facultades constitucionales del Congreso.

La tensión no parece ceder en el corto plazo. Mientras el intercambio de drones y misiles continúa en el terreno militar, el movimiento pacifista interno busca fortalecer su estructura para influir en la agenda pública. Los organizadores de Answer Coalition ya han anticipado que esta jornada fue solo el preludio de una nueva ronda de movilizaciones masivas programada para el próximo 8 de marzo, en un marco de polarización interna y una creciente preocupación internacional por el alcance definitivo que podría tomar este conflicto en Oriente Medio.