A días del funeral solemne del papa Francisco y en medio del clima tenso de las reuniones pre-cónclave, salió a la luz un giro decisivo en uno de los escándalos más delicados del Vaticano: el caso del cardenal Angelo Becciu. Según reveló el diario italiano Domani, el Papa habría dejado dos cartas firmadas que confirman su voluntad de excluir a Becciu de la elección del próximo pontífice.
La noticia genera fuerte impacto, ya que resuelve una de las principales incógnitas que empañaban el ambiente previo al cónclave. Becciu, ex colaborador cercano de Jorge Bergoglio y destituido en 2020 por un escándalo de corrupción, había mantenido una activa campaña para ser reincorporado como elector.
Las cartas papales, una fechada en 2023 y otra en marzo de este año cuando el Papa atravesaba una grave enfermedad, le habrían sido mostradas por el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, para poner fin al intento de Becciu de presionar su participación. Según Domani, el purpurado sardo tomó nota del contenido, aunque aún no está claro si aceptará la decisión o continuará su desafío.
Becciu, de 77 años, fue condenado a cinco años de prisión por el llamado "juicio del siglo" en el Vaticano. Pese a las sanciones, continuó negando las acusaciones y acusó a la justicia vaticana de parcialidad. Incluso llegó a demandar a la revista L'Espresso por "haber arruinado" su futuro como posible Papa.
Aunque oficialmente no figura en la lista de electores menores de 80 años publicada por la Santa Sede, Becciu había sido invitado a las congregaciones generales. En ese contexto, el decano del Colegio Cardenalicio, Giovanni Battista Re, habría considerado su reincorporación ante la ausencia de documentación oficial. Pero tanto Parolin como el camarlengo Kevin Farrell reiteraron que la voluntad papal era clara: Becciu no debe ingresar al cónclave.
La tensión escaló aún más con versiones de que algunos cardenales italianos presionan para su readmisión, mientras que otros rechazan de plano esa posibilidad. Incluso se habría propuesto la creación de una comisión de cinco cardenales para resolver el tema, lo que desató filtraciones y exigencias de discreción.
El escándalo generó preocupación por la imagen institucional de la Iglesia y podría tener consecuencias en la elección papal. Analistas advierten que la creciente percepción de intrigas, corrupción y nepotismo podría reducir las chances de que el próximo pontífice sea italiano.
En declaraciones recientes a Reuters, Becciu insistió en que nunca fue informado formalmente de su exclusión y que "serán sus hermanos cardenales" quienes deban decidir. Alegó incluso que Francisco le había prometido "una solución" en enero.
El clima dentro del Vaticano es cada vez más denso. Este viernes, 149 cardenales participaron de la cuarta congregación general. El vocero Matteo Bruni evitó referirse al caso Becciu y se limitó a detallar que continuó la lectura de la constitución Universi Dominici Gregis, que regula la elección del Papa.
El domingo, tras el funeral de Francisco y la procesión hacia Santa María la Mayor, se celebrará la segunda misa de los "novendiales". La próxima congregación general será el lunes, con más cardenales presentes, entre ellos el arzobispo cordobés Ángel Rossi, cercano a Bergoglio. Todo indica que, pese al llamado al silencio, el caso Becciu seguirá marcando el pulso del pre-cónclave.