En medio de un escenario de alta tensión política y diplomática entre Venezuela y los Estados Unidos, el Vaticano confirmó oficialmente que intentó impulsar un acuerdo con el presidente Nicolás Maduro para facilitar una salida pacífica del poder. Sin embargo, las gestiones no prosperaron y quedaron truncas ante lo que la Santa Sede definió como un "hecho consumado". Así lo reconoció el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, una de las figuras clave de la diplomacia vaticana.
Las declaraciones de Parolin llegaron en un contexto especialmente delicado para el país caribeño, atravesado por una profunda crisis política, económica y social, y por una creciente presión internacional sobre el régimen chavista. Además, se producen mientras continúan las liberaciones parciales de presos políticos, entre los cuales se confirmó la presencia de ciudadanos extranjeros, aunque todavía no hay información oficial sobre la situación de Nahuel Gallo.
"El Vaticano trabajó para conseguir una solución que evitara cualquier derramamiento de sangre, incluso a través de un acuerdo con Nicolás Maduro y otros representantes del régimen, pero esto no fue posible", afirmó Parolin durante la tarde del sábado, al margen de un acto oficial. De ese modo, el funcionario confirmó versiones que habían circulado en medios internacionales sobre un intento de mediación directa de la Santa Sede.
En sus declaraciones, Parolin hizo una referencia indirecta a una publicación del diario estadounidense The Washington Post, que había informado sobre una supuesta intervención del Vaticano para gestionar un salvoconducto para Maduro, en un escenario previo a una eventual detención por parte de Estados Unidos. "Habíamos intentado lo que también apareció en algunos periódicos", señaló el secretario de Estado, sin brindar mayores precisiones sobre el alcance de esas conversaciones.
El funcionario insistió en que la postura histórica del Vaticano ha sido siempre la de promover soluciones pacíficas a los conflictos políticos. "Siempre apoyamos una salida negociada y sin violencia, pero también nos hemos encontrado ante un hecho consumado, ante una situación de hecho", sostuvo. En ese sentido, dejó en claro que la Santa Sede considera agotada esa vía de diálogo.
Parolin también se refirió al complejo panorama que atraviesa actualmente Venezuela. Describió la situación como "de gran incertidumbre" y expresó su deseo de que el país pueda avanzar hacia una etapa de mayor estabilidad institucional y recuperación económica. "La situación es muy precaria, la gente sufre", remarcó, en una definición que refleja la preocupación del Vaticano por el impacto humanitario de la crisis venezolana.
En paralelo a estas definiciones diplomáticas, se conocieron nuevos datos sobre la liberación de presos políticos en Venezuela. Según distintos relevamientos, el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez excarceló entre 139 y 155 personas desde el pasado 8 de enero, aunque persisten diferencias en los registros oficiales y de las organizaciones de derechos humanos.
De acuerdo con el conteo de la ONG Foro Penal, hasta el último sábado se contabilizaban 139 excarcelaciones. Así lo confirmó Gonzalo Himiob, director vicepresidente de la organización, quien aclaró que el seguimiento continúa debido a la falta de información detallada por parte del gobierno venezolano.
Por su parte, la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), principal coalición opositora, elevó la cifra a 155 presos políticos liberados. Desde ese espacio reclamaron que se aceleren los procesos de excarcelación y exigieron el cese definitivo de las detenciones arbitrarias. "Es necesario que finalmente cese el sufrimiento de los presos políticos y de sus familiares, que se han mantenido en vigilia permanente a las afueras de muchos centros penitenciarios", señalaron en un comunicado.
A pesar de estas liberaciones parciales, aún no hay información oficial sobre el paradero ni la situación de Nahuel Gallo, cuyo caso sigue generando preocupación en ámbitos diplomáticos y de derechos humanos. La falta de precisiones refuerza el clima de incertidumbre que rodea a la crisis venezolana y a los gestos, todavía limitados, de apertura por parte del régimen.