Hackeo a la TV estatal iraní: difundieron mensajes contra la República Islámica
Las autoridades reconocieron un ataque cibernético a la señal oficial, atribuido a una fuente desconocida. El episodio ocurrió en un contexto de máxima tensión interna y externa, con más de 3.700 muertos denunciados por organismos internacionales tras la represión a las manifestaciones.

La televisión estatal de Irán confirmó este lunes que fue víctima de un ataque informático que interrumpió su transmisión en varias regiones del país y permitió la emisión de mensajes contrarios a la República Islámica, en un nuevo episodio que profundiza la crisis política y social que atraviesa la nación persa. El hecho se produjo en medio de una escalada de tensión internacional y de una fuerte represión interna contra las protestas, que ya habrían dejado más de 3.700 muertos, según el último informe difundido por organizaciones vinculadas al seguimiento del conflicto.

El incidente ocurrió durante la tarde del domingo 18 de enero, cuando parte de la señal de la Organización de Radio y Televisión de Irán (IRIB) fue alterada mientras se transmitía a través del satélite Intelsat. Desde el organismo estatal reconocieron que la interrupción se debió a un hackeo realizado desde una fuente "desconocida", aunque evitaron brindar mayores precisiones sobre el origen del ataque o los responsables.

"La transmisión de programas en el satélite Intelsat en algunas regiones del país se vio interrumpida durante unos momentos", informó oficialmente la televisión iraní a través de un breve comunicado. Según indicaron, el problema técnico fue resuelto de inmediato y la señal se restableció con normalidad, aunque el episodio no pasó inadvertido ni dentro ni fuera del país.

En las últimas semanas, la televisión estatal había intensificado la difusión de imágenes de disturbios, enfrentamientos y actos de violencia, en el marco de las protestas que sacuden a Irán desde fines de diciembre. Las manifestaciones, que comenzaron como reclamos sociales y económicos, derivaron en una ola de movilizaciones contra el sistema político y religioso, encabezado por el régimen clerical.

El hackeo cobró mayor relevancia luego de que videos del momento del ataque comenzaran a circular masivamente en redes sociales. En las imágenes se observan consignas y mensajes explícitamente críticos contra la República Islámica, así como llamados directos a la población para continuar las protestas y desafiar al sistema de gobierno vigente. Las grabaciones se viralizaron rápidamente, pese a los controles y restricciones que el Estado iraní suele imponer sobre el acceso a internet y las plataformas digitales.

El episodio se inscribe en un contexto de creciente tensión entre Irán y Estados Unidos, que mantiene en vilo a la comunidad internacional. Washington ha expresado en reiteradas ocasiones su preocupación por la situación de los derechos humanos en el país asiático, mientras Teherán acusa a potencias extranjeras de fomentar la desestabilización interna.

Organismos internacionales y grupos de derechos humanos sostienen que la represión a las protestas dejó miles de víctimas fatales, además de detenciones masivas y denuncias de torturas. El Gobierno iraní, en tanto, rechaza esas cifras y asegura que se trata de una campaña de desinformación impulsada desde el exterior.

El hackeo a la televisión estatal representa un golpe simbólico para el régimen, al tratarse de uno de los principales instrumentos de comunicación y control del discurso público. Aunque las autoridades minimizaron el impacto del ataque, el hecho dejó en evidencia las vulnerabilidades del sistema informativo estatal en un escenario de conflictividad social sostenida.

Mientras tanto, la comunidad internacional sigue de cerca la evolución de los acontecimientos, en un escenario marcado por la inestabilidad política, la presión externa y una sociedad iraní atravesada por el descontento y la incertidumbre.