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Irán bajo tensión: miles siguen protestando pese a la censura y la amenaza de una represión letal

Las movilizaciones, las más importantes en los últimos años, se sostienen en todo el país pese al apagón de internet, las detenciones masivas y las advertencias del régimen, que amenaza con aplicar la pena de muerte a los manifestantes.

11 Enero de 2026 07.32

El clima de tensión y temor en Irán se profundizó este sábado, cuando miles de personas continuaron movilizadas en distintas ciudades del país pese a la censura informativa, el apagón de internet y la creciente represión por parte del régimen teocrático. Las protestas, que ya cumplen dos semanas, representan el desafío más significativo al poder establecido desde las movilizaciones registradas hace tres años.

El movimiento de protesta se mantiene activo a pesar de las severas restricciones impuestas por las autoridades, que incluyen más de 36 horas de interrupción casi total del acceso a internet, según informó la organización especializada en monitoreo de redes NetBlocks. Esta medida dificulta la circulación de información y la comunicación tanto dentro del país como con el exterior, lo que incrementa la preocupación por la posible magnitud de la represión.

Las manifestaciones comenzaron hace dos semanas impulsadas inicialmente por comerciantes y sectores económicos golpeados por la crisis, pero rápidamente se transformaron en un reclamo más amplio contra el régimen instaurado tras la Revolución Islámica de 1979. Desde entonces, las protestas se extendieron a las principales ciudades y continúan registrándose movilizaciones nocturnas, pese a la presencia de fuerzas de seguridad y a las amenazas oficiales.

Desde el exilio, Reza Pahlavi, hijo del último sah de Irán y residente en Estados Unidos, celebró la "magnífica" participación registrada en las manifestaciones del viernes e instó a los iraníes a organizar protestas focalizadas durante el fin de semana, además de "tomar y mantener los centros urbanos", en un llamado directo a sostener la presión sobre el régimen.

La falta de información confiable incrementó la alarma internacional. Los cineastas y disidentes iraníes Mohamad Rasulof y Jafar Panahi denunciaron que el régimen "ha cortado las herramientas de comunicación internas y bloqueado todos los medios de contacto con el exterior". A través de la cuenta de Instagram de Panahi, ganador de la Palma de Oro en el Festival de Cannes, advirtieron que estas medidas buscan "ocultar la violencia infligida durante la represión de las protestas".

En la misma línea, la premio Nobel de la Paz Shirin Ebadi alertó que las fuerzas de seguridad podrían estar preparando una "masacre bajo la cobertura de un apagón generalizado de las comunicaciones", una advertencia que resonó con fuerza entre organizaciones de derechos humanos.

Desde Washington, el secretario de Estado Marco Rubio expresó el respaldo de Estados Unidos a los manifestantes. "Estados Unidos apoya al valiente pueblo iraní", escribió en la red social X. Más temprano, el expresidente Donald Trump aseguró que su país "está listo para ayudar" a la población iraní, en declaraciones que reforzaron la presión diplomática sobre Teherán.

Mientras tanto, el régimen endureció su discurso. Las autoridades iraníes amenazaron con aplicar la pena de muerte a quienes participen o colaboren con las protestas. El fiscal general Mohammad Movahedi Azad advirtió públicamente que los manifestantes serán considerados "enemigos de Dios", un delito que en la legislación iraní se castiga con la ejecución. La amenaza fue difundida por la televisión estatal en medio de una intensificación de la represión y el aislamiento informativo.

La violencia ya dejó víctimas fatales. Las fuerzas del régimen asesinaron al campeón de culturismo Masoud Zatparvar, una figura reconocida por sus títulos internacionales y su actividad empresarial en la ciudad de Rasht. El deportista murió tras recibir disparos durante las manifestaciones, un hecho que generó conmoción tanto dentro como fuera del país.

De acuerdo con la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, desde el inicio de las protestas se registraron más de 2.300 detenciones, una cifra que refleja la magnitud de la represión desplegada por el régimen. Pese a ello, las movilizaciones continúan y el propio gobierno reconoció la persistencia de las protestas, incluso en un contexto de aislamiento casi total del país.

Con dos semanas de protestas ininterrumpidas, Irán atraviesa uno de los momentos más críticos de los últimos años, en un escenario marcado por la censura, la violencia estatal y una creciente presión internacional que observa con preocupación la evolución de los acontecimientos.