En un movimiento que redefine el equilibrio de fuerzas en la región, 12 cazas F-22 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos aterrizaron este martes en una base israelí en el sur del país. La maniobra, confirmada por medios como el diario The Times of Israel, marca un punto de inflexión en el imponente despliegue militar estadounidense ante un posible ataque a Irán.
La trayectoria de estas aeronaves de última generación incluyó una escala técnica en la base de Lakenheath, en el Reino Unido, donde permanecieron desde la semana pasada debido a problemas de reabastecimiento. Tras superar estos inconvenientes logísticos, los cazas despegaron este mismo martes con destino directo al teatro de operaciones en Oriente Medio.
Diplomacia bajo la sombra del mayor despliegue desde 2003
El aterrizaje de los F-22 no es casual; se produce apenas dos días antes de las conversaciones entre Irán y Estados Unidos previstas para el jueves en Ginebra. El objetivo de este encuentro es alcanzar un acuerdo que logre desactivar una posible intervención militar en el país persa. Sin embargo, el diálogo se llevará a cabo en un escenario de presión máxima.
Las negociaciones en Suiza estarán condicionadas por lo que se describe como el mayor despliegue de fuerzas de Washington desde la invasión de Irak en 2003. La presencia militar en las cercanías de la República Islámica se compone actualmente de:
- Fuerza Naval: Dos portaaviones y varios destructores en posición de combate.
- Fuerza Aérea: Docenas de aviones de combate ya situados en la zona.
- Refuerzo táctico: Los 12 cazas F-22 recientemente incorporados al esquema defensivo en Israel.
Tercera ronda de negociaciones en Ginebra
La cita del jueves representa la tercera ronda de negociaciones nucleares indirectas entre ambas potencias. En la mesa de diálogo estarán presentes el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araqchi, y el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff.
Este proceso diplomático cuenta con antecedentes directos en reuniones celebradas previamente en Omán y en la propia Ginebra, donde el ministro de Exteriores omaní, Badr bin Hamad al Busaidi, desempeñó un papel crucial como intermediario entre las partes.
El factor disuasorio antes del jueves
Mientras el mundo observa la llegada de los diplomáticos a Ginebra, el mensaje enviado desde el terreno militar es inequívoco. La suma de estos 12 cazas de combate a la infraestructura bélica ya establecida busca consolidar la postura de EE.UU. en un momento de extrema tensión con Irán. La comunidad internacional aguarda ahora los resultados de un encuentro que determinará si la vía del diálogo puede prevalecer sobre la maquinaria de guerra desplegada en la región.