El gobierno de Israel, encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, junto con el ministro de Relaciones Exteriores y el propio Ejército israelí, condenaron este lunes la profanación de un crucifijo destruido por un soldado israelí en el sur del Líbano. El episodio, que tomó estado público tras la difusión de una imagen en redes sociales, provocó reacciones oficiales, pedidos de disculpas y el inicio de una investigación interna.
La fotografía, publicada durante el fin de semana, muestra a un soldado golpeando con un hacha una escultura caída de Jesús en la cruz. La imagen fue difundida por Younis Tirawi, quien se presenta como reportero palestino y ha publicado anteriormente registros de presuntas conductas indebidas de soldados israelíes en Gaza.
La agencia Reuters verificó que la escena fue captada en Debel, una de las pocas aldeas cristianas del sur del Líbano cuyos habitantes permanecieron en el lugar durante la campaña militar israelí contra el grupo Hezbollah, respaldado por Irán. Esta ofensiva comenzó el 2 de marzo, luego de que el grupo lanzara cohetes contra Israel en apoyo a Teherán.
El contexto del incidente
El crucifijo destruido formaba parte de un pequeño santuario ubicado en el jardín de una familia en las afueras de Debel. Así lo explicó Fadi Falfel, sacerdote de la localidad, quien describió el hecho como una "cosa horrible" y una profanación de símbolos sagrados.
El episodio no solo tuvo impacto en el plano local, sino que generó una rápida reacción de instituciones religiosas. La Asamblea de Ordinarios Católicos de Tierra Santa, que incluye al cardenal de Jerusalén Pierbattista Pizzaballa, calificó el acto como una "grave afrenta a la fe cristiana".
En su comunicado, la asamblea también señaló que el hecho "revela una preocupante falla en la formación moral y humana", subrayando la ausencia de respeto por lo sagrado y por la dignidad de los demás.
Condena oficial y pedido de disculpas
Desde el gobierno israelí, las respuestas no tardaron en llegar. El propio Netanyahu expresó que la acción del soldado contradice los valores judíos de tolerancia y aseguró que el responsable será castigado. En un mensaje difundido en la red social X, afirmó: "Me impactó y entristeció enterarme de que un soldado de las FDI dañó un símbolo religioso católico en el sur del Líbano". Y agregó: "Condeno este acto en los términos más enérgicos".
En la misma línea, el ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Saar, calificó la conducta como vergonzosa e indignante, al tiempo que expresó disculpas formales. Según manifestó, el gobierno lamenta lo ocurrido y pide perdón "a cada cristiano cuyos sentimientos fueron heridos".
Por su parte, el Ejército israelí informó que el hecho está siendo investigado y remarcó que la conducta del soldado es "totalmente incompatible con los valores que se esperan de sus tropas". Además, indicaron que están trabajando para restaurar la estatua y devolverla a su lugar original.
Reacciones internacionales
El incidente también generó repercusiones fuera de la región. El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, se pronunció sobre el caso y sostuvo que son necesarias "consecuencias rápidas, severas y públicas" ante lo ocurrido.
Este posicionamiento se suma a las condenas institucionales y refleja el impacto internacional que adquirió el episodio tras la difusión de la imagen.
Una región en tensión permanente
El hecho se inscribe en un contexto de alta inestabilidad en el sur del Líbano. La aldea de Debel es una de las decenas de localidades que actualmente se encuentran bajo ocupación efectiva de Israel, en el marco del conflicto con Hezbollah.
Días atrás, Tel Aviv y Beirut acordaron una tregua mediada por Estados Unidos con el objetivo de frenar los enfrentamientos. Sin embargo, la situación sigue siendo frágil. El alto el fuego, que entró en vigor el viernes y tiene una duración de diez días, ha sido objeto de acusaciones cruzadas por presuntas violaciones por ambas partes.
En este escenario, el sacerdote Fadi Falfel describió la situación que atraviesan los habitantes de Debel:
- "Tenemos todo tipo de crisis".
- "Pensamos que el alto el fuego nos traería algo de alivio, pero seguimos rodeados, sin poder entrar ni salir del pueblo".
- "Hay algunas casas en las afueras a las que se nos prohíbe acceder".
Negociaciones y perspectivas
En paralelo, el presidente del Líbano, Joseph Aoun, anunció que las negociaciones directas con Israel buscan poner fin a las hostilidades y a la ocupación en el sur del país. Según expresó en un comunicado, el objetivo es detener los enfrentamientos; finalizar la ocupación israelí en las regiones del sur y desplegar al Ejército libanés hasta las fronteras internacionalmente reconocidas con Israel.
Aoun también informó que el exembajador en Washington, Simon Karam, encabezará la delegación libanesa en las próximas negociaciones. Aclaró además que estas conversaciones son independientes de otros diálogos en curso, en referencia implícita a las tratativas entre Irán y Estados Unidos. En este proceso, Hezbollah —grupo respaldado por Irán— no participa de las negociaciones y mantiene una postura de firme oposición a las mismas.