Israel anunció su incorporación a una alianza internacional en formación destinada a respaldar y defender a las comunidades cristianas que enfrentan situaciones de persecución y hostigamiento en distintas regiones del mundo. Así lo afirmó el primer ministro Benjamin Netanyahu durante un encuentro con líderes cristianos evangélicos, en el que destacó el compromiso de su gobierno con lo que definió como "comunidades asediadas que merecen nuestra ayuda".
Según expresó el jefe del gobierno israelí, la participación de Israel en esta coalición responde a una agenda estratégica de largo plazo que combina acciones diplomáticas, cooperación en materia de inteligencia y un fuerte componente de comunicación internacional. Netanyahu sostuvo que el respaldo a las comunidades cristianas constituye una "parte principal" de la política exterior israelí y adelantó que esa línea de acción se intensificará durante el próximo año.
"En África, con inteligencia; en Oriente Medio, con muchos medios que no detallaré uno por uno", enumeró el primer ministro al referirse a las herramientas que Israel pone a disposición de esta alianza en gestación. En ese sentido, subrayó que la iniciativa no se limita a declaraciones políticas, sino que involucra recursos concretos y una presencia activa en escenarios de alta complejidad geopolítica. "Esta es nuestra agenda y va a continuar con mayor fuerza y mayor poder el próximo año", enfatizó.
Durante su intervención, Netanyahu señaló que la persecución contra cristianos no es un fenómeno aislado, sino un problema extendido en diversas regiones. En particular, mencionó a Turquía como uno de los Estados que, según su visión, hostigan a comunidades cristianas, a la que describió como un rival regional de Israel. "Somos conscientes del hecho de que los cristianos están siendo perseguidos en todo Oriente Medio, en Siria, en Líbano, en Nigeria, en Turquía y más allá", afirmó.
El primer ministro encuadró este escenario dentro de lo que denominó el "octavo frente" de Israel, una expresión con la que amplía el concepto tradicional de conflicto más allá del plano militar. Según explicó, se trata de una disputa por "los corazones y las mentes de la gente", con un énfasis particular en las nuevas generaciones de Occidente.
En ese punto, Netanyahu puso el foco en Estados Unidos, país que considera clave tanto por su peso geopolítico como por su influencia cultural. "Especialmente de los jóvenes en Occidente, y para mí, especialmente en Estados Unidos. Y para mí, especialmente en el ala conservadora de Estados Unidos", remarcó, dejando en claro que la iniciativa también apunta a consolidar apoyos políticos y sociales en sectores estratégicos del electorado estadounidense.
La dimensión comunicacional ocupa un lugar central dentro de esta estrategia. Netanyahu advirtió que el terreno de la opinión pública, en particular entre los jóvenes, se ha convertido en un espacio decisivo de disputa global. "Este es un escenario en el que hay que involucrarse con gran fuerza", sostuvo, al referirse a la necesidad de intervenir activamente en los debates culturales, religiosos y políticos que atraviesan a las sociedades occidentales.
Con esta definición, el gobierno israelí busca posicionarse como un actor clave en la defensa de las comunidades cristianas perseguidas, al tiempo que fortalece alianzas internacionales y refuerza su narrativa ante audiencias influyentes. La iniciativa se inscribe en una estrategia más amplia que combina diplomacia, seguridad e influencia cultural, y que, según adelantó Netanyahu, será profundizada en el corto y mediano plazo.