Israel registra una participación récord en los comicios decisivos para Netanyahu
A las 14, la participación alcanzó el 55,7%, el nivel más alto registrado a esa hora desde 1973, con más de 3,2 millones de votantes. El primer ministro israelí busca prolongar sus 19 años no consecutivos en el poder, mientras su principal rival propone investigar los fallos de seguridad del 7 de octubre de 2023.

Las elecciones generales de Israel registraron este martes una participación del 55,7% a las 14, la cifra más alta para ese horario desde 1973, según informó la Comisión Electoral Central. De acuerdo con el organismo, más de 3,2 millones de israelíes ya habían emitido su voto, lo que también representa el mayor número de sufragios contabilizados hasta ese momento desde aquel año.

La jornada electoral se desarrolla en un contexto marcado por la guerra en Gaza, las críticas a la conducción política del país y una fuerte disputa entre el primer ministro, Benjamin Netanyahu, y el centrista Gadi Eisenkot. Los resultados definirán el futuro político del actual mandatario después de tres años de guerras regionales y de una creciente división interna.

Netanyahu ya había votado en los primeros comicios celebrados en Israel desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023. La elección pone a prueba el respaldo de la sociedad a la estrategia política y militar adoptada desde entonces, en un escenario donde la seguridad ocupa un lugar central en las preocupaciones de los votantes.

Los centros de votación abrieron a las 7 de la mañana, hora local, y permanecerán habilitados hasta las 22. Unos 7,3 millones de ciudadanos están habilitados para sufragar, entre ellos más de un millón de jóvenes que participarán por primera vez en una elección nacional.

La elevada participación registrada durante las primeras horas constituye uno de los principales datos de la jornada, aunque todavía no permite anticipar el resultado definitivo ni determinar qué fuerza política tendrá posibilidades de formar el próximo Gobierno.

La guerra y el aislamiento internacional

La votación llega en un momento especialmente delicado para Israel. El país enfrenta un creciente aislamiento internacional por su campaña militar en Gaza, la expansión de los asentamientos israelíes y la violencia de los colonos en Cisjordania ocupada.

A ese escenario se suma el marcado giro hacia la extrema derecha y el nacionalismo religioso experimentado durante los últimos años. Estas transformaciones políticas forman parte del contexto en el que los electores deben decidir si respaldan la continuidad del Gobierno encabezado por Netanyahu o si optan por una alternativa representada principalmente por Eisenkot.

La importancia de la elección quedó reflejada en los testimonios recogidos durante la jornada. En Jerusalén, Uriel Brandler, un agente inmobiliario de 58 años, expresó a la agencia AFP: "Creo que es una de las elecciones más importantes en la historia del Estado de Israel".

El votante también manifestó su expectativa de que se produzcan modificaciones en la conducción del país. "El país definitivamente necesita un cambio para mejor en todos los aspectos", agregó. Las declaraciones reflejan una parte de las preocupaciones presentes en la sociedad israelí, donde la seguridad, las consecuencias de la guerra y el rumbo político nacional forman parte de la discusión electoral.

Netanyahu denunció un supuesto intento de compra de votos

Después de emitir su sufragio, Netanyahu acusó a opositores árabes israelíes de intentar "robar las elecciones". Según denunció el primer ministro, tres altos funcionarios de un partido de mayoría árabe fueron detenidos en el sur del país con sobres con dinero.

La acusación abrió otro foco de atención durante una jornada ya atravesada por la disputa política y la incertidumbre sobre el resultado. Sin embargo, las autoridades electorales ofrecieron precisiones sobre las circunstancias de las detenciones y señalaron que las personas involucradas fueron arrestadas cerca de sus hogares.

De acuerdo con el organismo electoral, los detenidos todavía no habían llegado a los centros de votación cuando fueron arrestados. Las autoridades indicaron que el episodio se encuentra bajo investigación y lo calificaron como un "caso aislado". Por lo tanto, mientras Netanyahu vinculó el hecho con un supuesto intento de alterar el proceso electoral, las autoridades electorales señalaron que la investigación continúa y precisaron que los detenidos aún no habían arribado a los lugares habilitados para votar.

Los 19 años de Netanyahu en el poder 

A sus 77 años, Benjamin Netanyahu busca prolongar su trayectoria como el primer ministro que más tiempo gobernó Israel, con 19 años no consecutivos al frente del Ejecutivo.

Durante la campaña, el mandatario concentró su discurso en la seguridad nacional y presentó su estrecha relación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como uno de sus principales activos políticos.

Desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, Israel desarrolló una serie de operaciones militares que devastaron Gaza, ocupó el sur del Líbano y bombardeó a Irán con apoyo estadounidense. Paralelamente, el territorio israelí fue blanco de ataques procedentes de Irán, Hamás, el movimiento libanés Hezbolá y los combatientes hutíes de Yemen.

En ese marco, Netanyahu mantiene el respaldo de una parte del electorado que considera que su experiencia constituye un elemento importante para enfrentar las amenazas externas. Entre quienes expresaron esa posición se encuentra Zipporah Bennett, una jubilada de 85 años que manifestó su intención de votar por el primer ministro.

"Porque tiene la experiencia de conducir al país por momentos difíciles", explicó. También destacó el respaldo estadounidense al mandatario: "Tiene todo el apoyo del gobierno estadounidense", sostuvo, antes de agregar: "Creo que es un hombre sin miedo de actuar".

Sin embargo, la trayectoria de Netanyahu también está marcada por cuestionamientos. Uno de los principales reproches es su negativa a asumir la responsabilidad política por las fallas de seguridad que permitieron los ataques de Hamás, considerados los más mortíferos de la historia de Israel.

A esa crítica se suma la influencia de los partidos ultranacionalistas y ultraortodoxos dentro de la coalición que llevó nuevamente al poder al primer ministro en diciembre de 2022.

El servicio militar y las tensiones con los sectores ultraortodoxos

Entre los asuntos que generan mayor tensión dentro de la política israelí aparece la resistencia de los sectores religiosos a incorporar al servicio militar a los estudiantes judíos ultraortodoxos.

El debate adquiere relevancia en un momento en que las Fuerzas Armadas necesitan reforzar su personal, de acuerdo con el contexto planteado durante la campaña. La discusión sobre la incorporación de estos estudiantes al servicio militar constituye uno de los puntos de fricción relacionados con la influencia de los partidos religiosos dentro de la coalición gubernamental.

La cuestión se suma a los cuestionamientos sobre la conducción política y militar del país, en una elección en la que la seguridad nacional ocupa un lugar destacado, pero en la que también se ponen en discusión las decisiones adoptadas por el Gobierno y el peso de sus aliados políticos.

Gadi Eisenkot, el principal rival 

El principal adversario de Netanyahu es Gadi Eisenkot, un exjefe militar de 66 años que encabeza el partido Yashar y representa a un bloque informal integrado por fuerzas políticas que abarcan desde la derecha hasta la centroizquierda.

Aunque cuenta con una extensa trayectoria militar, Eisenkot es relativamente nuevo en la política partidaria. Su campaña se construyó sobre una imagen de moderación y un estilo distante del que caracteriza al actual primer ministro.

Una de sus principales promesas consiste en crear una comisión independiente para investigar los errores de seguridad que hicieron posibles los ataques del 7 de octubre de 2023. Se trata de una iniciativa que el actual Gobierno evitó impulsar y que se convirtió en uno de los puntos de diferenciación entre ambos dirigentes.

En política exterior, Eisenkot mantiene posiciones que también delimitan su propuesta. Se opone a la creación de un Estado palestino y respalda los asentamientos israelíes, aunque prometió contener la violencia de los colonos en Cisjordania ocupada.

Las últimas encuestas muestran una competencia muy ajustada entre Netanyahu y Eisenkot, sin una ventaja clara que permita anticipar quién estará en condiciones de formar el próximo Gobierno. La disputa, por lo tanto, no se limita a la cantidad de votos que obtenga cada dirigente, sino que también depende de la posibilidad de construir una mayoría parlamentaria.

Los partidos árabes pueden ser decisivos para formar Gobierno

Uno de los factores que podría inclinar el resultado es el papel de los partidos de mayoría árabe, que representan a una población equivalente al 21% de los habitantes de Israel.

Ni Netanyahu ni Eisenkot manifestaron públicamente su intención de establecer alianzas con esas fuerzas. Sin embargo, sus legisladores podrían resultar determinantes para que alguno de los bloques alcance los apoyos necesarios para controlar el Parlamento.

La Cámara legislativa israelí, conocida como Kneset, tiene 120 bancas. Para obtener el control parlamentario y sostener un Gobierno se necesita una mayoría de, al menos, 61 escaños. Como resulta poco probable que un solo partido alcance esa cifra, el escenario posterior a las elecciones podría estar marcado por negociaciones entre distintas fuerzas políticas. La composición del Parlamento y la disposición de los partidos a establecer acuerdos serán fundamentales para definir quién podrá formar una coalición de Gobierno.

La necesidad de sumar apoyos también podría prolongar la incertidumbre más allá del cierre de los centros de votación. Los resultados definitivos podrían demorar varios días, mientras que las conversaciones entre los partidos podrían extenderse durante semanas o incluso meses.

Si ninguna fuerza logra reunir los respaldos necesarios, Israel podría quedar nuevamente ante la posibilidad de convocar a otras elecciones.