Israel vota en una elección decisiva para Netanyahu, marcado por la guerra y el desgaste
Unos 7,3 millones de israelíes están habilitados para votar en los primeros comicios desde los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023. Benjamin Netanyahu busca continuar en el poder frente a una oposición de centroderecha que disputa la mayoría, mientras la centroizquierda aparece relegada y las fuerzas árabes-israelíes podrían resultar decisivas.

Israel celebra este martes elecciones para elegir un nuevo gobierno, en una jornada marcada por las consecuencias políticas, sociales e internacionales de los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023 y por la guerra en Medio Oriente, especialmente por las secuelas del devastador conflicto en Gaza.

Se trata de los primeros comicios desde aquellos ataques y de una votación que definirá si el actual primer ministro, Benjamin Netanyahu, logra conservar el poder o si una alianza opositora consigue construir una mayoría parlamentaria suficiente para reemplazarlo. El escenario está atravesado por la discusión sobre la seguridad nacional, las responsabilidades políticas por los fallos que permitieron los ataques, las relaciones con los sectores religiosos y el deterioro de los vínculos internacionales de Israel.

Unos 7,3 millones de israelíes están habilitados para participar de la elección. Más del 10% de ese total reside en el exterior y debe viajar al país para ejercer su derecho al voto.

La competencia reúne a una treintena de agrupaciones políticas, aunque la disputa principal se concentra entre el oficialismo encabezado por Netanyahu y una coalición sionista de centroderecha liderada por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot. En paralelo, Los Demócratas, una fuerza de centroizquierda encabezada por Yair Golán, intentará abrirse paso en una contienda en la que los sondeos le asignan un lugar relegado.

El analista especializado en Medio Oriente Kevin Ary Levin describió la importancia de la jornada en declaraciones a TN. "Son elecciones muy importantes por muchos motivos. En primer lugar, son las primeras en cuatro años. En el medio estuvo la enorme discusión por la reforma judicial, la masacre del 7 de octubre, la guerra en Gaza, la apertura de frentes en el Líbano, Irán y demás. Muchos de esos conflictos no están resueltos", señaló.

Levin también advirtió sobre el clima de incertidumbre que rodea el resultado electoral. "Hay bastante temor y ansiedad demostrada en diferentes encuestas sobre los ganadores, sobre todo del lado de la oposición. Una parte importante de la población entiende que hace ya tiempo es necesario cambiar el gobierno", afirmó.

Netanyahu busca conservar el poder 

Benjamin Netanyahu, de 77 años, intentará continuar al frente del gobierno mediante una alianza integrada por su partido, Likud, bloques de la ultraderecha religiosa liderados por Itamar Ben Gvir y agrupaciones ultraortodoxas.

El actual primer ministro lleva tres años y diez meses en el poder durante su período más reciente. Sin embargo, si se suman sus etapas anteriores al frente del gobierno, entre 1996 y 1999 y entre 2009 y 2021, acumula más de 19 años en el cargo, lo que lo convierte en el dirigente que más tiempo ha gobernado Israel.

Su trayectoria política no le ha impedido llegar a estos comicios bajo una fuerte presión interna. Netanyahu enfrenta cuestionamientos por los ataques de Hamas, con acusaciones de no haberlos prevenido y de que existieron graves fallas en la defensa del país. Las críticas tienen especial relevancia en una sociedad donde la seguridad nacional ocupa un lugar central en el debate político.

A ese desgaste se suma la persistencia de la amenaza de un nuevo conflicto con Irán. En ese escenario, el presidente estadounidense Donald Trump aparece como un aliado importante para Netanyahu, que utilizó durante la campaña el temor a "la amenaza nuclear iraní" y el respaldo del "gran guerrero" Trump como argumentos para defender su continuidad.

Sin embargo, el primer ministro también enfrenta dificultades dentro de su propia alianza. Sus socios ultraortodoxos amenazan con retirarle el apoyo si continúa deteniendo a jóvenes jaredíes, pertenecientes a comunidades religiosas ultraortodoxas, que desertan del servicio militar.

Esta tensión puede complicar la continuidad del oficialismo incluso si consigue una representación parlamentaria significativa. La formación de un gobierno dependerá no solo del resultado electoral, sino también de la capacidad de Netanyahu para conservar el respaldo de los sectores que sostienen su coalición.

Gadi Eisenkot encabeza la principal alternativa opositora

Frente al oficialismo se encuentra una coalición sionista de centroderecha encabezada por Gadi Eisenkot, de 66 años, exjefe del Estado Mayor y dirigente del espacio Yashar. Su propuesta reúne un importante componente militar y se apoya en su experiencia en el ámbito público.

Eisenkot fue ministro sin cartera durante el tercer gobierno de Netanyahu y anteriormente fue aliado del actual primer ministro. En la actualidad, está asociado con la derecha nacionalista de Beyajad y busca encabezar una alternativa capaz de reunir los apoyos necesarios para formar gobierno.

La coalición opositora propone una investigación independiente sobre los ataques del 7 de octubre de 2023, con el objetivo de examinar lo ocurrido antes y durante aquella jornada. También plantea obligar a los sectores ultraortodoxos a cumplir con el servicio militar obligatorio, una medida que contrasta con las posiciones de los aliados religiosos de Netanyahu.

En relación con Irán, la oposición acusa al gobierno de "jugar con fuego" y de planear una reapertura del conflicto. La discusión sobre la política de seguridad, por lo tanto, no se limita a las responsabilidades por los ataques de Hamas, sino que también abarca las decisiones que podrían derivar en nuevas confrontaciones regionales.

Netanyahu, por su parte, advirtió durante la campaña que un eventual gobierno opositor sería débil frente a la amenaza terrorista y que incluso podría entregar territorios a los palestinos. Según Levin, el primer ministro también califica como izquierda a sus rivales de centroderecha, pese a la orientación política de esa coalición.

Los sondeos anticipan una disputa sin mayoría asegurada

Las últimas encuestas dibujan un escenario de empate técnico entre el oficialismo y la principal alianza opositora de centroderecha. De acuerdo con esas proyecciones, la coalición encabezada por Eisenkot podría obtener entre 52 y 56 escaños, mientras que la actual alianza de Netanyahu reuniría alrededor de 50 bancas.

La aritmética parlamentaria es determinante: para formar gobierno se necesitan 61 escaños. Por eso, ninguna de las dos grandes fuerzas tendría asegurada por sí sola la mayoría necesaria, y los acuerdos posteriores a la elección podrían resultar decisivos.

Levin resumió la incertidumbre al señalar: "Los números no dan un panorama claro sobre la continuidad del gobierno".

La centroizquierda aparece muy relegada en los sondeos. Su principal expresión electoral es Los Demócratas, liderados por Yair Golán, de 64 años, exsubjefe del Estado Mayor. El partido surgió en 2024 de la fusión entre el tradicional Partido Laborista y el progresista Meretz.

Aunque esta fuerza intenta posicionarse como una alternativa desde el centroizquierda, las proyecciones indican que su peso electoral sería menor en comparación con las dos grandes coaliciones. En consecuencia, la disputa por la conducción del gobierno se concentra principalmente en el oficialismo y la alianza de centroderecha.

El desgaste internacional y las denuncias por Gaza y Cisjordania

La situación internacional representa otro de los factores que condicionan la elección. Después de tres años de conflicto en varios frentes, el gobierno de Netanyahu enfrenta graves denuncias de distintos organismos y gobiernos occidentales por sus acciones durante la guerra en Gaza y, más recientemente, por la situación en Cisjordania.

El lunes, la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU acusó a Israel de cometer un "exterminio" contra los palestinos en la Cisjordania ocupada y mantuvo sus acusaciones de "genocidio" en Gaza.

El organismo no habla en nombre de Naciones Unidas, pero sus informes tienen una importante repercusión internacional y contribuyen al aislamiento de Israel. El gobierno israelí rechazó el reporte y lo vinculó con una "campaña de desinformación".

A estas denuncias se suma el pedido de captura internacional emitido en 2024 por la Corte Penal Internacional contra Netanyahu, por presuntos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad que, según la acusación, se habrían cometido en Gaza.

El contexto internacional es uno de los principales desafíos que enfrenta el primer ministro mientras intenta renovar su mandato. La guerra, las denuncias y las tensiones diplomáticas se combinan con las críticas internas por los ataques de Hamas y las discusiones sobre la estrategia de seguridad del país.

La cuestión palestina

El conflicto palestino ocupa un lugar central en el debate electoral, aunque las dos principales coaliciones no incluyen en sus propuestas la posibilidad de impulsar una solución basada en la creación de dos Estados, como plantea la ONU.

Ambos espacios sostienen la necesidad de acabar con Hamas, pero no presentan esa alternativa como parte de una iniciativa para resolver el conflicto mediante la creación de un Estado palestino junto a Israel. En contraste, funcionarios del gobierno pidieron expresamente expulsar a los palestinos de Gaza y anexar Cisjordania.

Las propuestas sobre los territorios palestinos aparecen con mayor claridad en las plataformas de dos fuerzas minoritarias: Lista Conjunta y Lista Árabe Unida, conformadas por árabes-israelíes. Ambas incluyen planteamientos relacionados con Cisjordania y la devastada Gaza.

Pese a su condición de fuerzas minoritarias, su representación parlamentaria podría adquirir una importancia considerable. Los sondeos anticipan que obtendrían en conjunto 14 bancas, una cantidad que puede resultar vital para cualquier coalición que busque alcanzar los 61 escaños necesarios para gobernar.

Su eventual peso parlamentario introduce otro elemento de incertidumbre en una elección donde las principales alianzas aparecen sin una mayoría clara. El resultado de estos partidos podría influir en las negociaciones posteriores y en la posibilidad de construir una nueva mayoría.