• Dólar
  • BNA $1435 ~ $1485
  • BLUE $1495 ~ $1515
  • TURISTA $1865.5 ~ $1865.5

28 C ° ST 29.14 °

Unión Radio 91.3 en vivo

León XIV clausuró el Año Santo con un fuerte llamado a una Iglesia abierta, solidaria y comprometida

Con el cierre de la Puerta Santa en la basílica de San Pedro, el Papa puso fin al Jubileo de la Esperanza y dejó un mensaje de alto contenido social y político: defensa de los migrantes, crítica al sistema económico global y exhortación a traducir la fe en acciones concretas de justicia, equidad y paz.

Papa León XIV cierre jubileo
Papa León XIV cierre jubileo

6 Enero de 2026 13.15

Con una ceremonia cargada de simbolismo y definiciones pastorales, el Papa León XIV clausuró este martes el Año Santo de la Iglesia católica con el cierre de la Puerta Santa de la basílica de San Pedro, en el Vaticano. El gesto marcó el final oficial del Jubileo de la Esperanza, un acontecimiento religioso de alcance global que reunió a millones de peregrinos y dejó un mensaje claro sobre el rumbo espiritual y social que el Pontífice busca imprimir a su pontificado.

A las 9:41 hora local, vestido con ornamentos dorados, León XIV cerró la histórica puerta de bronce que había permanecido abierta durante todo el Jubileo. Con ese acto litúrgico, puso fin a un Año Santo que convocó a una cifra récord de fieles y que estuvo atravesado por un discurso pastoral fuertemente enfocado en la defensa de los más vulnerables, la dignidad humana y la solidaridad internacional, en continuidad con el legado de su antecesor, el papa Francisco.

Durante la homilía, el Papa exhortó a los cristianos de todo el mundo a profundizar el compromiso con quienes sufren y a promover una mirada más humana hacia los migrantes y desplazados. En ese marco, advirtió sobre los riesgos de una economía global que, según sus palabras, "intenta sacar provecho de todo" y termina reduciendo a las personas a simples objetos de intercambio. "El prójimo debe ser reconocido en el extranjero y el peregrino en el visitante", subrayó ante miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro.

El Jubileo de 2025 congregó en Roma a más de 33,5 millones de personas provenientes de 185 países, con una fuerte presencia de peregrinos de Italia, Estados Unidos, España, Brasil y Polonia. De acuerdo con fuentes vaticanas, se trató de uno de los eventos religiosos más multitudinarios de las últimas décadas, con impacto no solo espiritual, sino también cultural y político a escala global.

Un mensaje social que atraviesa el pontificado

Desde el inicio de su papado, León XIV colocó la cuestión migratoria, la justicia social y la defensa de la dignidad humana en el centro de su prédica. En la clausura del Año Santo, volvió a insistir en que la fe cristiana no puede desvincularse de la realidad económica y social que atraviesan millones de personas en todo el mundo.

"A nuestro alrededor, una economía distorsionada convierte los anhelos humanos de buscar, viajar y volver a empezar en un mero negocio", afirmó el Pontífice, retomando una de las críticas más recurrentes del fallecido Francisco al sistema económico global. Para León XIV, el Jubileo debía dejar como legado una conciencia renovada sobre las desigualdades, la pobreza y los desplazamientos forzados.

Los Años Santos, celebrados tradicionalmente cada 25 años, son concebidos por la Iglesia como tiempos de perdón, reconciliación y renovación espiritual. Durante ese período, los fieles pueden atravesar las Puertas Santas de las cuatro basílicas mayores de Roma y participar de celebraciones especiales presididas por el Papa.

El Jubileo de 2025 tuvo además una singularidad histórica: fue inaugurado por Francisco y clausurado por su sucesor. El pontífice argentino falleció en abril, tras 12 años de pontificado al frente de una Iglesia que reúne a unos 1.400 millones de fieles en todo el mundo. El antecedente más cercano de un Jubileo celebrado bajo dos papas se remonta al año 1700.

Epifanía, esperanza y paz

La clausura del Año Santo coincidió con la Solemnidad de la Epifanía del Señor. Tras cerrar la Puerta Santa y presidir la misa, León XIV encabezó el rezo del Ángelus desde el balcón central de la basílica de San Pedro, donde profundizó el sentido espiritual del Jubileo y lo vinculó con la necesidad de construir un mundo más justo.

Recordó que "epifanía" significa "manifestación" y destacó que la alegría cristiana es posible incluso en contextos de crisis. "Dios salva, no tiene otras intenciones ni otro nombre", afirmó, al tiempo que sostuvo que la esperanza nace de un misterio revelado en Jesús.

En su reflexión, evocó la escena de los Reyes Magos y los dones ofrecidos al Niño Jesús como símbolo de aquello que cada persona está llamada a compartir. "Da mucho quien lo da todo", expresó, en alusión a una fe que no se reserva, sino que se traduce en compromiso concreto.

En el cierre de su mensaje, León XIV convocó a ser "artesanos de esperanza" y a construir un futuro basado en la fraternidad y la paz. "Que en lugar de las desigualdades haya equidad, y que en vez de la industria de la guerra se afirme la artesanía de la paz", concluyó.