• Dólar
  • BNA $1440 ~ $1490
  • BLUE $1485 ~ $1505
  • TURISTA $1872 ~ $1872

23 C ° ST 23.49 °

Unión Radio 91.3 en vivo

León XIV impulsa un giro en el gobierno de la Iglesia y convocará reuniones anuales de cardenales

El Papa anunció que reunirá cada año a los cardenales de todo el mundo para consultarlos de manera regular y colectiva. La decisión marca un cambio respecto al estilo de gobierno de su antecesor y apunta a fortalecer la colegialidad en la conducción de la Iglesia católica.

9 Enero de 2026 07.56

El Pontífice dio esta semana una señal clara del rumbo que pretende imprimirle a su pontificado al anunciar la implementación de un nuevo estilo de gobierno basado en la consulta periódica y colectiva con los principales líderes de la Iglesia católica. El Pontífice confirmó que convocará anualmente a los cardenales de todo el mundo, una práctica que buscará institucionalizar encuentros regulares para el análisis y abordaje de los desafíos más urgentes que enfrenta la Iglesia a nivel global.

El anuncio fue realizado al término de su primer consistorio, nombre con el que se conoce a las reuniones formales del Papa con el Colegio Cardenalicio. En ese contexto, León XIV solicitó a los cardenales que regresen a Roma a finales de junio de 2026 para una segunda sesión, y que, a partir de entonces, estos encuentros se repitan una vez por año durante tres o cuatro días consecutivos. Así lo informó Matteo Bruni, portavoz oficial del Vaticano.

Según detallaron los propios cardenales, la fecha propuesta para esa segunda reunión sería el 27 y 28 de junio, en la antesala de la solemnidad del 29 de junio, día en que la Iglesia celebra a los santos Pedro y Pablo, una de las festividades más relevantes del calendario litúrgico católico. La elección de ese momento del año no es casual y busca dotar a los encuentros de un fuerte simbolismo institucional y espiritual.

La decisión de León XIV representa un cambio significativo respecto al estilo de conducción de su antecesor, el papa Francisco, quien evitó en gran medida recurrir a los consistorios como herramienta habitual de gobierno. Durante su pontificado, Francisco optó por apoyarse en un grupo reducido de nueve cardenales, que se reunían periódicamente en el Vaticano para asesorarlo en cuestiones clave, en lugar de convocar al Colegio de Cardenales en su conjunto.

Ese esquema fue motivo de cuestionamientos internos dentro de la Iglesia. Antes del cónclave celebrado en mayo, en el que León XIV resultó elegido Papa, varios cardenales expresaron su malestar por lo que consideraban un estilo de gobierno excesivamente personalista. En ese contexto, reclamaron al futuro Pontífice una mayor apertura al diálogo colectivo y la convocatoria regular de consistorios que permitieran el intercambio de opiniones y la deliberación conjunta sobre los problemas más urgentes de la institución.

León XIV dejó en claro que escuchó esas demandas y que su decisión responde directamente a ellas. De hecho, convocó su primer consistorio apenas un día después de la clausura del Año Santo 2025, un gesto cargado de simbolismo que, en los hechos, marcó el inicio formal de su pontificado, luego de concluir con las obligaciones del Jubileo iniciado por Francisco.

Además del aspecto institucional, los encuentros anuales también cumplen una función clave en términos de integración y conocimiento mutuo dentro del Colegio Cardenalicio. Así lo destacó el cardenal Stefen Brislin, arzobispo de Johannesburgo, quien señaló que la reunión reciente permitió que muchos cardenales pudieran conocerse personalmente, algo que no siempre ocurre debido a que numerosos purpurados provienen de países lejanos y viajan pocas veces a Roma.

Durante las congregaciones previas al último cónclave, varios cardenales habían manifestado su preocupación por no conocerse entre sí, una situación que, según reconocieron, dificultaba la toma de decisiones a la hora de elegir al nuevo Papa. En ese sentido, la iniciativa de León XIV busca también fortalecer los lazos internos y mejorar la dinámica de discernimiento dentro de la Iglesia.

Con este anuncio, el nuevo Pontífice envía una señal clara de apertura, escucha y colegialidad, en línea con las demandas de amplios sectores del episcopado, y marca el comienzo de una etapa en la que el gobierno de la Iglesia católica buscará apoyarse de manera más sistemática en el diálogo y la consulta colectiva.