El papa León XIV presidió este miércoles su primera audiencia general en la plaza de San Pedro tras regresar de España, en una jornada en la que abordó diversos temas de alcance internacional, desde el acuerdo entre Estados Unidos e Irán hasta la guerra en Ucrania, pasando por cuestiones vinculadas a la protección de menores y la situación de los llamados lefebvrianos.
Durante su intervención, el pontífice expresó su satisfacción por el memorándum de paz que será firmado el viernes entre Teherán y Washington, una noticia que recibió con una expresión de agradecimiento: "gracias a Dios".
El Papa manifestó además su expectativa de que el acuerdo contribuya de manera efectiva a poner fin al conflicto, señalando que espera que la guerra haya terminado realmente y que sea posible avanzar en beneficio de todos.
El llamado a eliminar las armas nucleares
Al referirse al entendimiento entre Estados Unidos e Irán, León XIV amplió su mensaje más allá del acuerdo específico y planteó la necesidad de avanzar hacia objetivos de mayor alcance. El pontífice sostuvo que es necesario eliminar las armas nucleares, al tiempo que consideró indispensable afrontar los problemas económicos y sociales que se han generado en el tiempo actual.
Sus declaraciones estuvieron orientadas a destacar la importancia de construir condiciones de paz duraderas y abordar las causas que alimentan tensiones y conflictos en distintas regiones del mundo. La referencia al memorándum entre ambos países se convirtió en uno de los puntos centrales de una audiencia marcada por cuestiones internacionales y por la preocupación de la Iglesia respecto de diversos escenarios de conflicto.
La guerra en Ucrania, una preocupación persistente
Junto al optimismo expresado por el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, el Papa también dedicó parte de su mensaje a la situación en Ucrania. León XIV calificó como "noticias dolorosas" los acontecimientos que continúan llegando desde ese país y lamentó que el conflicto, después de cuatro años, siga prolongándose.
El pontífice recordó particularmente el ataque misilístico ruso ocurrido durante la noche del 14 al 15 de este mes, un hecho que provocó al menos 11 muertos.
Además de las víctimas fatales, el ataque causó un grave incendio en la catedral de la Dormición de Kiev, señalada por el Papa como uno de los símbolos religiosos más importantes del país y parte del patrimonio mundial de la Unesco.
Al mencionar estos acontecimientos, León XIV volvió a poner el foco en las consecuencias humanas y materiales de una guerra que, según expresó, continúa extendiéndose en el tiempo.
Balance positivo de su reciente viaje a España
Otro de los temas abordados durante la audiencia fue su reciente viaje a España, una experiencia que el pontífice calificó de manera muy positiva. Ante una plaza de San Pedro colmada y en medio de una jornada de intenso calor, León XIV recibió numerosos aplausos, especialmente de fieles llegados desde España.
El Papa aseguró que el viaje "fue maravilloso" y señaló que cada uno de los momentos de la visita estuvo cuidadosamente preparado. Asimismo, sostuvo que uno de los objetivos centrales de la gira era contribuir a superar cualquier forma de división y contraposición, una meta que, según afirmó, fue alcanzada.
También destacó la amplia participación popular registrada durante la visita y el afecto demostrado por las multitudes que le dieron la bienvenida.
En ese contexto, señaló que el mensaje transmitido durante el viaje estuvo orientado a cultivar permanentemente:
- La comunión.
- El diálogo.
- La unidad en la diversidad.
Protección de menores y cultura del cuidado
Durante la mañana, el pontífice mantuvo además una audiencia con una organización latinoamericana dedicada a la protección de menores. En ese encuentro, recordó que la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y el compromiso decidido con la prevención y la cultura del cuidado de las víctimas de abuso constituyen un mandato para toda la Iglesia.
León XIV evocó también las palabras pronunciadas durante su reciente viaje apostólico a España, donde habló con los obispos acerca del sufrimiento de quienes fueron dañados por personas que debían protegerlos.
Según expresó, la comunidad eclesial tiene la responsabilidad de responder mediante:
- Justicia.
- Reparación.
- Prevención.
- Cultura del cuidado.
El Papa insistió en que estos principios deben orientar el accionar de la Iglesia frente a quienes han sufrido situaciones de abuso.
La advertencia a los lefebvrianos
Otro de los temas que ocupó la agenda del pontífice estuvo relacionado con los llamados lefebvrianos, denominados así por su fundador, monseñor Lefebvre. Durante la noche del martes, al retirarse de la residencia veraniega de Castel Gandolfo, ubicada a sesenta kilómetros del Vaticano, León XIV fue consultado acerca de la decisión de este sector disidente de ordenar cuatro nuevos obispos sin autorización.
Ante esa situación, el Papa respondió que está analizando el caso y que probablemente realizará un segundo llamado para evitar una excomunión inmediata de los involucrados.
La referencia se produce luego de que el Vaticano advirtiera hace dos semanas a la Fraternidad San Pío X sobre las consecuencias que podrían derivarse de las cuatro ordenaciones consideradas "non sanctas". La advertencia fue suscripta por el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández.
Según se indicó, la nueva y última advertencia podría ser realizada directamente por el propio pontífice. El antecedente más cercano se remonta a treinta años atrás, cuando cuatro obispos designados sin autorización papal fueron excomulgados.
León XIV dejó en claro que, en caso de concretarse una situación de abierta desobediencia, la decisión de excomunión volvería a aplicarse, reafirmando la postura del Vaticano frente a este conflicto interno que continúa abierto.