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Elecciones en Estados Unidos

Los demócratas le arrebataron a Trump el control del Congreso y abrieron una etapa de tensión

La oposición recuperó el Senado y la Cámara de Representantes en una derrota de alto impacto para el presidente, quien deberá negociar con los demócratas durante los últimos dos años de su mandato. El resultado estuvo acompañado por victorias históricas en varios estados y un fuerte descontento de los votantes con la situación económica.

4 Noviembre de 2026 07.51

Las elecciones de medio término en Estados Unidos dejaron un resultado adverso para el presidente Donald Trump, quien enfrentó una de las pruebas electorales más importantes de su gestión. En una jornada decisiva para el futuro político de los últimos dos años de su mandato, los demócratas lograron arrebatarle a los republicanos el control del Senado y de la Cámara de Representantes, en una derrota que abre un escenario de consecuencias imprevisibles para la Casa Blanca.

Los comicios, que estuvieron centrados en la disputa por el control del Congreso norteamericano, se desarrollaron en un contexto de elevada expectativa política y económica a escala internacional. La oposición había llegado a las urnas entusiasmada con la posibilidad de una denominada "ola azul", una expresión que finalmente encontró correlato en los resultados electorales.

La recuperación de ambas cámaras representa un revés para Trump, que había convertido la campaña en una defensa de su gestión y de las principales medidas impulsadas desde el Gobierno. Sin embargo, el resultado mostró un avance significativo de los demócratas en distintas contiendas y dejó al mandatario frente a un Congreso en el que deberá negociar con una oposición fortalecida.

Tras conocerse los primeros resultados, Trump intentó despegarse de la derrota. "¡Yo no aparecía en la boleta electoral y, si hubiera aparecido, hubiéramos ganado por una victoria aplastante!", escribió en su red social Truth Social.

La declaración contrastó con su estrategia de campaña, durante la cual había pedido a sus simpatizantes que fingieran que él aparecía en las boletas, convencido de que esa identificación con su figura contribuiría a impulsar a los candidatos republicanos.

Trump aseguró que aceptará los resultados y buscará acuerdos

Poco después de su publicación, el presidente mantuvo un diálogo con The New York Times, en el que aseguró que estaba "absolutamente dispuesto a aceptar los resultados" y preparado para "trabajar" con los demócratas.

"Probablemente llegaremos a algún acuerdo", agregó el mandatario, en una declaración significativa luego de que días antes hubiera condicionado su aceptación de los resultados a que fueran "elecciones honestas".

Trump siguió el desarrollo de los comicios junto a funcionarios de su gabinete y asesores políticos en la Sala Este de la Casa Blanca. El ambiente dentro del Gobierno fue descripto como desafiante, en medio de una derrota que alcanzó a candidatos republicanos en distintas regiones del país.

Un alto funcionario de la administración envió un mensaje a periodistas acreditados en el que señaló: "El ambiente en la Casa Blanca es desafiante. Trump no estaba en la papeleta". El mismo funcionario agregó que la calidad de los candidatos también tuvo incidencia en los resultados. "Además, la calidad de los candidatos importa. El presidente hizo más por promocionar a muchos de ellos que ellos mismos", expresó.

Durante las últimas semanas, Trump había asumido un papel central en la campaña republicana, con decenas de mítines en estados decisivos. Su intervención buscaba fortalecer las candidaturas del partido y convertir las elecciones de medio término en una demostración de respaldo a su administración.

Los demócratas avanzaron en estados decisivos

La oposición consiguió victorias en distintas contiendas para el Senado, con resultados destacados en Texas, Kansas, Iowa, Georgia, Virginia, Nuevo Hampshire, Carolina del Sur, Ohio y Carolina del Norte, además de mostrar desempeños sorprendentes en otros estados.

Durante la noche electoral, los demócratas se habían asegurado al menos 52 de los 100 escaños del Senado, mientras continuaba el escrutinio definitivo en distintos puntos del país. La cifra correspondía a una cámara en la que se renovaban 35 bancas y se esperaba que el número de asientos obtenidos por la oposición aumentara a medida que avanzara el recuento.

Entre los resultados más relevantes se destacó la victoria del demócrata Roy Cooper en Carolina del Norte, donde derrotó a Michael Whatley en la contienda por el Senado. La elección representó una ganancia importante para la oposición, luego de que el republicano Thom Tillis decidiera no buscar la reelección.

El triunfo de Cooper constituyó la primera de las cuatro ganancias netas que los demócratas necesitaban para recuperar el control de la Cámara alta. La segunda llegó en Carolina del Sur, otro de los resultados que sorprendieron durante la jornada. La demócrata Annie Andrews se impuso por cuatro puntos a Darline Graham, hermana del fallecido senador Lindsey Graham, en un estado que durante este siglo no había elegido a un senador de ese partido.

Texas, Kansas y Georgia: triunfos que marcaron la jornada

En Texas, el legislador estatal demócrata James Talarico aventajó por 12 puntos al fiscal general republicano Ken Paxton. El resultado representó una victoria histórica para la oposición en un estado donde no se había elegido a un demócrata para el Senado desde 1988.

La sorpresa en Texas también se produjo en la elección para la gobernación. La demócrata Gina Hinojosa derrotó a Greg Abbott, fiel aliado del trumpismo que gobernaba el estado fronterizo con México desde 2015, y se convirtió en la primera mujer hispana en ocupar ese cargo.

En Kansas, otro bastión republicano, el demócrata Adam Hamilton venció por cinco puntos al senador republicano Roger Marshall. La victoria tuvo un peso especial debido a que ese estado permanecía bajo dominio republicano en la Cámara alta desde 1932. En Georgia, el senador demócrata Jon Ossoff obtuvo con facilidad un segundo mandato, con una diferencia cercana a los 18 puntos. El resultado se produjo en un estado donde Trump se había impuesto por más de dos puntos en la elección presidencial de 2024.

Ossoff había desarrollado una campaña agresiva contra las medidas de la administración Trump. Además, era el único senador demócrata en ejercicio que defendía su escaño en un estado ganado por el magnate en 2024. Pese a ese escenario, los republicanos no lograron poner en disputa su banca.

Florida, el bastión republicano que resistió

A diferencia de los resultados registrados en otros estados, los republicanos lograron retener Florida, aunque por márgenes estrechos y con avances significativos de los demócratas.

La republicana Ashley Moody ganó por una diferencia reducida la elección para el Senado frente a Angie Nixon, quien en junio pasado se había incorporado a los Socialistas Democráticos de América (DSA), movimiento que tiene al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, como una de sus principales figuras.

En la carrera por la gobernación, que definió al sucesor de Ron DeSantis, el republicano Byron Donalds se impuso por un estrecho margen, con el 50,07% frente al 48,67% del demócrata David Jolly.

Jolly había recibido durante la campaña el respaldo del expresidente Barack Obama. Con su victoria, Donalds se convirtió en el primer mandatario afroamericano del estado del sol.

Una de las disputas por un escaño en la Cámara de Representantes también evidenció el retroceso republicano. La congresista María Elvira Salazar, aliada de Trump y respaldada durante la campaña por el presidente argentino Javier Milei, peleaba voto a voto en el Distrito 27 de Florida con el demócrata Elliot Rodríguez.

Con el 95% de los votos escrutados, Salazar mantenía una ventaja de poco más de mil votos, con un resultado de 50,2% frente al 49,8%. El margen era considerablemente menor al de las elecciones de 2024, cuando la legisladora de origen cubano había obtenido una diferencia superior a los 20 puntos.

En septiembre pasado, Salazar había generado un temblor dentro de la campaña republicana al cuestionar la política migratoria de Trump, uno de los principales emblemas de su administración. En esa oportunidad, advirtió que muchos latinos se sentían "traicionados" por el presidente.

Un Congreso adverso y el escenario del "pato rengo"

La recuperación del Congreso por parte de los demócratas tendrá consecuencias directas sobre la capacidad legislativa de la Casa Blanca. El nuevo escenario complicará la aprobación de las leyes que Trump quiera impulsar, obligará al Gobierno a negociar con la oposición y ampliará las posibilidades de que el Congreso investigue distintas medidas de la administración republicana.

En la política estadounidense, esta situación se conoce como "pato rengo", una expresión utilizada para describir a un presidente que transita la recta final de su mandato con un poder político disminuido.

Trump, que está impedido constitucionalmente de buscar un nuevo mandato en 2028, ya había advertido que, en caso de perder el control del Congreso, se convertiría "en el señor veto" para bloquear la agenda demócrata.

El nuevo Congreso comenzará sus funciones el 3 de enero próximo, fecha a partir de la cual se establecerá formalmente el nuevo equilibrio legislativo.

El desgaste presidencial y el descontento económico

Las elecciones del martes tuvieron una participación potencial de aproximadamente 250 millones de personas habilitadas para votar. En los comicios se disputaron las 435 bancas de la Cámara de Representantes, 35 de los 100 escaños del Senado, 36 gobernaciones y miles de cargos estatales y locales.

Antes de la votación, los republicanos partían de una mayoría de 53 a 47 escaños en el Senado, si se incluía dentro del bloque demócrata a los dos legisladores independientes que suelen votar con ese partido. La oposición necesitaba una ganancia neta de cuatro bancas para hacerse con el control de la Cámara alta, teniendo en cuenta que el voto de desempate correspondía al vicepresidente JD Vance.

Trump había calificado estas elecciones de medio término como las "más importantes de nuestras vidas". Sin embargo, llegó a la jornada con índices de desaprobación en niveles récord y en medio de una campaña planteada como un referéndum sobre su gestión.

Un sondeo elaborado por la agencia AP entre miles de votantes mostró un fuerte descontento con la situación del país, con la administración presidencial y con las perspectivas futuras de Estados Unidos. Cerca de tres cuartas partes de los encuestados manifestaron sentir "enojo" o "insatisfacción" con el rumbo nacional, mientras que seis de cada diez desaprobaron el desempeño del mandatario republicano.

Además, el 60% consideró que los precios, por encima de los niveles habituales, se debían principalmente a las políticas de Trump y no a factores ajenos a su control. La economía, con la inflación y los aumentos de los combustibles como principales puntos débiles de la gestión durante los últimos meses, fue identificada como el principal problema del país por cuatro de cada diez votantes.

En ese contexto, el presidente había insistido durante la campaña en su promesa de entregar "cheques" de 5.000 dólares a todo estadounidense adulto si los republicanos lograban retener la mayoría en ambas cámaras del Congreso.