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Hallan posibles rastros de sangre de dinosaurio en un fósil de 115 millones de años en Brasil

Un equipo internacional identificó estructuras compatibles con glóbulos rojos y restos químicos de hemo en un ejemplar de Aratasaurus museunacionali. El descubrimiento, publicado en la revista PNAS, podría constituir la evidencia más antigua de este tipo encontrada en dinosaurios.

3 Noviembre de 2026 10.37

Un equipo internacional de científicos identificó estructuras compatibles con glóbulos rojos y restos de componentes de la sangre en un fósil de dinosaurio carnívoro de 115 millones de años, hallado en Brasil. El descubrimiento representa un avance significativo en el estudio de la conservación de restos biológicos de animales prehistóricos y podría convertirse en la evidencia más antigua de este tipo encontrada en dinosaurios.

La investigación fue publicada en la revista científica PNAS y se centró en el análisis de un ejemplar de Aratasaurus museunacionali, un dinosaurio juvenil de aproximadamente tres metros de largo. Sus fósiles fueron encontrados en 2008, en el estado brasileño de Ceará, y desde entonces forman parte de un registro paleontológico que ahora adquiere una nueva dimensión a partir de los resultados obtenidos por los investigadores.

El estudio permitió identificar señales químicas compatibles con componentes de la sangre, aunque los especialistas aclararon que no se trata de sangre conservada en su forma original. La presencia de estas estructuras y moléculas constituye un indicio extraordinario de la posibilidad de recuperar información biológica de organismos que vivieron hace millones de años.

El fósil, además, tiene una historia particular vinculada a uno de los episodios más importantes para el patrimonio científico brasileño: sobrevivió al incendio que destruyó el Museo Nacional de Brasil en 2018. Esa circunstancia convierte al ejemplar en una pieza de especial relevancia, tanto por su antigüedad como por su trayectoria de conservación.

La identificación del hemo, una molécula vinculada al transporte de oxígeno

Uno de los principales resultados del trabajo fue la detección de hemo, una molécula que forma parte de la hemoglobina y cumple una función esencial en el transporte de oxígeno a través de la sangre.

La identificación de este componente químico permitió a los investigadores establecer una relación entre las estructuras observadas en el fósil y los restos de elementos sanguíneos. El análisis no se limitó a la observación de formas celulares, sino que incluyó el estudio de la composición química de las muestras.

La autora principal de la investigación, Kliti Grice, de la Universidad Curtin, explicó a la agencia SINC el alcance del descubrimiento y sus límites.

"No hemos encontrado un frasco de sangre de dinosaurio. Hemos encontrado un eco mineral y molecular extraordinario de su biología original", señaló. La declaración sintetiza la naturaleza del hallazgo: los investigadores no recuperaron sangre intacta, sino señales químicas y estructuras que podrían corresponder a componentes biológicos originales, preservados a lo largo de millones de años.

En ese sentido, la detección de hemo constituye uno de los elementos centrales de la investigación, aunque no alcanza por sí sola para establecer conclusiones definitivas sobre la fisiología del dinosaurio.

Microscopía electrónica y análisis químico 

Para confirmar la naturaleza de las estructuras identificadas, los científicos desarrollaron una serie de análisis destinados a distinguir los posibles restos biológicos de otros elementos presentes en el fósil. Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, los investigadores estudiaron las estructuras mediante microscopía electrónica y compararon su composición química con la de la roca que rodeaba los restos del dinosaurio.

El procedimiento permitió examinar las características de las muestras y buscar diferencias entre los componentes detectados en el fósil y los materiales del entorno geológico.

La comparación resultó fundamental para intentar descartar dos posibles explicaciones alternativas: que las estructuras correspondieran a microorganismos o que fueran consecuencia de algún tipo de contaminación. El análisis de los restos químicos y la observación de las estructuras celulares fueron parte de un proceso orientado a determinar si las señales encontradas podían vincularse con la biología original del ejemplar de Aratasaurus museunacionali.

La investigación, de esta manera, no se basó exclusivamente en la apariencia de las estructuras, sino también en la evaluación de su composición y de las características del material que las contenía.

Cómo se conservaron las estructuras

Los científicos también analizaron las posibles condiciones que permitieron que estas señales biológicas se conservaran durante un período de aproximadamente 115 millones de años.

De acuerdo con los investigadores, la preservación pudo haber sido favorecida por la presencia de una capa de bacterias que habría limitado el proceso de descomposición. A esa posible intervención se sumaría la acción de minerales que contribuyeron a preservar las estructuras celulares. La combinación de estos factores habría permitido que determinados componentes químicos y estructuras compatibles con elementos sanguíneos permanecieran identificables en el fósil.

La posibilidad de que estos mecanismos hayan intervenido en la conservación representa un aspecto importante del estudio, ya que permite considerar las condiciones bajo las cuales pueden mantenerse rastros de la biología original de organismos prehistóricos.

Sin embargo, los especialistas no presentaron estas explicaciones como certezas definitivas, sino como posibles factores que contribuyeron al estado de conservación de los restos.