"Dar vuelta la página". Esa es la estrategia que, según fuentes citadas por TN, gana fuerza en el entorno de Luiz Inácio Lula da Silva tras la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil. En el Palacio del Planalto consideran que el mandatario debe concentrar sus apariciones públicas en el armado del nuevo gobierno, que comenzará el 5 de enero, cuando inicie su cuarto mandato.
En la presidencia brasileña creen que quitarle protagonismo a Bolsonaro puede ayudar al Partido de los Trabajadores (PT) a ordenar su rumbo político. Por eso, los asesores de Lula buscan que las noticias y declaraciones del excandidato dejen de ocupar el centro de la agenda y que el presidente se enfoque en la gestión.
Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, perdió el balotaje frente a Lula y todavía no reconoció oficialmente la derrota. Tras la elección, la Justicia brasileña le impuso restricciones para salir del país y le ordenó entregar sus pasaportes. Sin embargo, el martes 27 de octubre ingresó a la Argentina por Misiones junto con su esposa y sus dos hijas. Luego abordó un avión privado desde Puerto Iguazú rumbo a Estados Unidos, con escala en Ecuador.
Lula apuesta a una salida diplomática
Según la reconstrucción de TN a partir de fuentes diplomáticas, Lula buscará sostener una posición moderada y pragmática durante los próximos meses.
En ese marco, CNN Brasil publicó que el mandatario podría invitar a Donald Trump y Javier Milei a la ceremonia de asunción, prevista para el 5 de enero en Brasilia. En el entorno presidencial consideran que la invitación podría concretarse en las próximas semanas.
La iniciativa sería un intento de recomponer vínculos desgastados y evitar que el episodio de Bolsonaro derive en un enfrentamiento público entre los gobiernos de Brasil y la Argentina.
Fuentes de ambos países citadas por TN sostienen que, por ahora, es poco probable que Lula y Milei escalen sus diferencias públicamente. Los reclamos por el paso de Bolsonaro por territorio argentino quedarían circunscriptos al ámbito diplomático y a conversaciones reservadas.
En Brasilia consideran que una disputa abierta con la Casa Rosada no favorece sus objetivos. En esa línea interpretan la convocatoria a la encargada de negocios argentina en Brasil como un paso diplomático para pedir explicaciones, pero no necesariamente como una señal de escalada. La Cancillería brasileña convocó a la representante el jueves 29 de octubre, mientras que el Gobierno argentino negó que se hubiera tratado de un pedido formal de explicaciones.
Separar la investigación judicial de la disputa política
Flávio Bolsonaro afirmó que abandonó Brasil por una supuesta persecución judicial. Lula, por su parte, buscaría despegarse de cualquier investigación contra el senador y sostener que su salida está vinculada con las causas judiciales abiertas en su contra.
El objetivo sería evitar que el episodio fortalezca el discurso de sectores que denuncian una persecución política y judicial en Brasil. La Justicia tuvo un papel central en distintos momentos de la última década y el tema continúa atravesando el debate público.
El desafío de Lula será mantener ese equilibrio: mostrar firmeza frente a la salida de Bolsonaro, sin quedar atrapado en una confrontación con Milei y Trump que desplace la atención del armado de su nuevo gobierno.
En el Planalto confían en que el tema pierda peso en la agenda y que el inicio del cuarto mandato, el 5 de enero, le permita al presidente recuperar la iniciativa política.
Con información de TN.