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Tensión global

Pakistán pidió más tregua y crece la expectativa por la respuesta de Trump

El primer ministro Shehbaz Sharif solicitó a Estados Unidos una prórroga del ultimátum sobre la reapertura del estrecho de Ormuz. La Casa Blanca confirmó que responderá en las próximas horas, en medio de una tensión que impacta en la energía y los mercados.

Shehbaz Sharif y Donald Trump
Shehbaz Sharif y Donald Trump

7 Abril de 2026 18.26

En un intento por evitar una escalada militar de consecuencias imprevisibles en Medio Oriente, Pakistán pidió formalmente a Estados Unidos que extienda por dos semanas el ultimátum impuesto a Irán para la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.

El pedido fue realizado por el primer ministro Shehbaz Sharif, quien actúa como mediador entre Washington y Teherán dentro de las conversaciones indirectas abiertas en medio de la crisis.

La solicitud plantea una prórroga de 14 días con un objetivo concreto: "permitir que la diplomacia siga su curso" y generar una última instancia de negociación que permita avanzar hacia una solución pacífica en la región. Sharif sostuvo que "los esfuerzos para alcanzar una salida negociada avanzan de forma constante, fuerte y poderosa", al tiempo que instó a todas las partes involucradas a evitar una profundización del conflicto.

La Casa Blanca ya recibió la propuesta

La expectativa internacional se trasladó rápidamente a Washington luego de que la Casa Blanca confirmara la recepción formal del planteo pakistaní. Según informó la portavoz Karoline Leavitt, el presidente Donald Trump ya fue notificado sobre la propuesta y analizará una respuesta en las próximas horas, justo antes de que expire el plazo inicialmente establecido.

La secretaria de prensa fue explícita al señalar: "Se ha informado al Presidente de la propuesta y habrá una respuesta", una definición que elevó aún más la atención global sobre la decisión que tomará la administración estadounidense.

El gesto que Pakistán le pidió a Irán

En paralelo a la solicitud dirigida a Washington, Sharif también exhortó a Irán a que durante ese período de prórroga concrete la reapertura del estrecho de Ormuz como "gesto de buena voluntad".

La propuesta busca generar una señal concreta de distensión que permita aliviar la presión geopolítica y, al mismo tiempo, reducir la incertidumbre sobre el comercio energético internacional.

El estrecho se mantiene como el epicentro del conflicto, ya que por esa vía circula una porción significativa del suministro energético mundial, un dato que explica por qué cualquier alteración en su funcionamiento repercute de inmediato en la economía internacional.

Ataques, amenazas y petróleo en alza

El pedido de Pakistán se produce en un contexto crítico, signado por una rápida intensificación de la violencia en la región.

En las últimas horas se registraron:

  • Bombardeos sobre instalaciones estratégicas iraníes
  • Advertencias de represalias que podrían extenderse "más allá de la región"
  • Fuerte incertidumbre en los mercados internacionales

En ese escenario, el impacto económico ya comenzó a sentirse con claridad: el precio del petróleo superó los 110 dólares por barril, reflejando el nerviosismo de los operadores frente a un eventual bloqueo prolongado del paso marítimo.

La importancia estratégica de Ormuz multiplica la sensibilidad del mercado, dado que cualquier cierre efectivo podría generar un impacto directo sobre el suministro energético global y sobre la economía mundial.

Horas decisivas para el futuro inmediato

La propuesta de Pakistán aparece así como una última ventana para la negociación antes de una posible ofensiva militar, en un tablero donde la diplomacia intenta ganar tiempo frente a la lógica de la confrontación.

El margen de maniobra es reducido y la definición quedó ahora en manos de Washington, con la atención puesta en la respuesta que Donald Trump dará antes del vencimiento del ultimátum. Cada hora que transcurre se vuelve decisiva para el futuro inmediato de la región, en un escenario donde la reapertura del estrecho de Ormuz, la continuidad de la mediación pakistaní y la respuesta de la Casa Blanca pueden redefinir el rumbo de la crisis.

La expectativa crece porque de esa resolución dependerá si se abre una nueva etapa de negociación diplomática o si, por el contrario, el conflicto ingresa en una fase de confrontación militar de mayor escala, con consecuencias directas sobre Medio Oriente y sobre la estabilidad económica global.