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Sopletes gigantes, fuego cruzado y decenas de muertos: nuevos detalles del operativo de captura de Maduro

La incursión estadounidense, preparada durante meses, dejó al menos 80 muertos entre militares y civiles, según fuentes oficiales y reportes internacionales. Inteligencia encubierta, ataques a defensas aéreas y una extracción nocturna marcaron la mayor intervención de Washington en América Latina en décadas.

5 Enero de 2026 07.15

La operación militar estadounidense que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, dejó un saldo de víctimas fatales considerablemente mayor al informado en las primeras horas posteriores al asalto. De acuerdo con declaraciones del ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, "gran parte" del anillo de seguridad presidencial fue abatido durante la incursión, mientras que un alto funcionario citado por The New York Times confirmó que al menos 80 personas murieron como consecuencia directa del operativo lanzado por Estados Unidos.

La actualización del número de muertos aporta una dimensión más cruda a la denominada "Operación Determinación Absoluta", una acción planificada durante meses que combinó inteligencia encubierta, despliegues militares progresivos, ataques selectivos contra supuestas redes de narcotráfico en el Caribe y una fase final de extracción ejecutada en plena madrugada. La captura del mandatario venezolano constituye la mayor intervención directa de Washington en América Latina en las últimas décadas y abre un escenario de extrema incertidumbre política, jurídica y militar tanto en Venezuela como en la región.

Aunque el asalto decisivo se desarrolló en cuestión de minutos, fue el punto culminante de una ofensiva sostenida. Durante meses, el Ejército estadounidense reforzó su presencia en aguas cercanas a Venezuela y ejecutó ataques reiterados contra embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico, destruyéndolas de forma visible y letal, según reconoció la Casa Blanca. Esas acciones funcionaron también como cobertura para el despliegue gradual de capacidades militares en el área.

En paralelo, las agencias de inteligencia estadounidenses profundizaron el seguimiento del líder chavista. Equipos de la CIA operaron de manera encubierta desde agosto, reconstruyendo con precisión los movimientos cotidianos de Maduro: rutinas, residencias temporales, hábitos alimenticios, vestimenta y patrones de seguridad. Esa información permitió a las fuerzas especiales ensayar repetidamente la misión en una réplica exacta del complejo presidencial, construida en secreto fuera de Venezuela.

"Pensamos, desarrollamos, entrenamos y ensayamos una y otra vez", explicó el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine. "No para hacerlo bien, sino para garantizar que fuera imposible equivocarnos", afirmó.

La noche del operativo

El aval final se dio el viernes a las 22.46, luego de varios días de espera por condiciones meteorológicas favorables. Más de 150 aeronaves despegaron desde unas 20 bases del hemisferio occidental, entre ellas cazas F-35 y F-22, bombarderos B-1, drones, aviones cisterna y plataformas de guerra electrónica.

Los primeros ataques se dirigieron contra sistemas de defensa aérea venezolanos, un factor clave para permitir el ingreso de las fuerzas de extracción y que explicaría buena parte de las bajas militares. Los helicópteros avanzaron a muy baja altura sobre el mar y llegaron a Caracas cerca de las 2 de la madrugada. Según Caine, fueron atacados al aproximarse a la base militar donde residía Maduro. Uno de ellos recibió impactos de bala, aunque logró mantenerse operativo. Estados Unidos respondió al fuego "en defensa propia".

A las 4.21 del sábado (6.21 en la Argentina), Donald Trump anunció en su red Truth Social que Estados Unidos había capturado a Maduro. Horas más tarde, desde su residencia en Florida, describió la misión como "oscura y mortal" y aseguró que amplias zonas de Caracas quedaron sin suministro eléctrico. Vecinos de áreas cercanas a instalaciones militares reportaron detonaciones desde la 1.50 y al menos siete explosiones en distintos puntos de la capital.

La vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien según la Constitución debería asumir el poder tras la captura del mandatario, reconoció en un discurso televisado que la operación dejó víctimas fatales entre civiles y militares, aunque sin precisar cifras. Más tarde, Padrino López confirmó que fue "neutralizada" una parte sustancial del anillo de seguridad presidencial.

Según fuentes extraoficiales, la mayoría de los muertos pertenecía al Batallón de Seguridad Presidencial N.º 6, integrado por tenientes, cabos, sargentos, guardias de honor e incluso alumnos de la Academia Militar. The New York Times informó que el balance inicial superaba los 40 muertos, pero luego elevó la cifra a al menos 80, con advertencias de que podría aumentar.

Los ataques también dejaron decenas de heridos. La Red de Médicos en Venezuela reportó el ingreso de 90 personas heridas a hospitales del Distrito Capital hasta las 14 del 3 de enero.

La captura y el traslado

Una vez dentro de la residencia, las fuerzas estadounidenses avanzaron con rapidez. Trump afirmó que Maduro intentó refugiarse en una habitación blindada, pero no logró cerrarla. Las tropas estaban preparadas incluso para utilizar "sopletes gigantescos" para abrir muros reforzados, si era necesario.

Maduro y Flores se rindieron y fueron evacuados en helicóptero hacia un buque de guerra estadounidense. Posteriormente fueron trasladados a una base militar de Estados Unidos, donde el mandatario venezolano será sometido a juicio. Trump difundió una imagen de Maduro con ropa deportiva gris, audífonos y visor protector.

Aunque reconoció heridos entre sus tropas, Trump aseguró que no hubo bajas fatales estadounidenses. Pese a ello, crecen las críticas dentro y fuera de Estados Unidos sobre la legalidad de la captura de un jefe de Estado extranjero y el riesgo de que la intervención derive en un conflicto prolongado.