El consistorio extraordinario convocado por el papa León XIV continúa este jueves en el Vaticano con la participación de cardenales de los cinco continentes, en un encuentro clave para definir las prioridades del nuevo pontificado. La agenda de debates, centrada finalmente en la sinodalidad y la evangelización, dejó de lado la discusión sobre la liturgia, un asunto que ha generado profundas divisiones dentro de la Iglesia católica en los últimos años, especialmente en torno al uso de la misa en latín.
Se trata del primer consistorio extraordinario del pontífice estadounidense, elegido en mayo pasado tras la muerte del papa Francisco. El encuentro comenzó el miércoles con la presencia de 170 de los 245 cardenales que integran actualmente el Colegio Cardenalicio, según informó la Sala de Prensa del Vaticano. La convocatoria marca un hito inicial del nuevo liderazgo papal y funciona como una instancia de escucha y deliberación colectiva.
León XIV, que ha manifestado desde el inicio de su pontificado su preferencia por un modelo de gobierno colegial, había propuesto debatir cuatro ejes centrales: la sinodalidad —entendida como una Iglesia más participativa—, la evangelización, la constitución apostólica y la reforma de la Curia impulsada por Francisco, y la liturgia. Sin embargo, los cardenales decidieron "por amplia mayoría" concentrarse únicamente en los dos primeros puntos, teniendo en cuenta la brevedad del foro, previsto para desarrollarse en apenas dos días.
Fuentes vaticanas aclararon que la postergación del debate litúrgico no implica su exclusión definitiva de la agenda, aunque reconocieron que se trata de un tema especialmente sensible que enfrenta a sectores reformistas y conservadores. La liturgia, y en particular la celebración de la misa en latín, ha sido uno de los focos de mayor tensión durante el pontificado anterior.
Tras una primera sesión realizada en la tarde del miércoles, los cardenales retomaron las deliberaciones este jueves a partir de las 9.30 hora local (8.30 GMT). La jornada está organizada en dos bloques de trabajo, uno matutino y otro vespertino, con intercambios en grupos reducidos.
Antes del inicio de las sesiones, muchos de los cardenales —varios de ellos participantes del cónclave que eligió a León XIV— asistieron a una misa en la basílica de San Pedro. Durante la homilía, el pontífice volvió a insistir en la necesidad de preservar la unidad de la Iglesia, a menudo amenazada por disputas doctrinales y culturales. "No estamos aquí para promover agendas personales o grupales", les recordó.
Ese mensaje ya había sido enfatizado en la apertura del consistorio el miércoles, cuando León XIV advirtió que "la unidad atrae y la división dispersa" dentro del seno eclesial. En ese contexto, subrayó la diversidad del Colegio Cardenalicio como una riqueza y no como un obstáculo. "Somos un grupo muy variado, enriquecido por múltiples procedencias, culturas, tradiciones eclesiales y sociales, trayectorias formativas y experiencias pastorales", afirmó, al tiempo que convocó a los presentes a dialogar para trabajar de manera conjunta.
Con el objetivo de estimular el intercambio, el Papa planteó una pregunta abierta a los cardenales: "De frente al camino de los próximos uno o dos años, ¿qué aspectos y prioridades podrían orientar la acción del Santo Padre y de la Curia sobre esta cuestión?". "Estoy aquí para escuchar", concluyó, marcando el tono de su liderazgo.
Durante la jornada, también tomó la palabra el cardenal británico Timothy Radcliffe, quien instó a sus colegas a acompañar al Papa frente a las "tempestades" que atraviesa la Iglesia, como los abusos sexuales y las divisiones ideológicas internas. "El Señor nos llama a navegar en esta tormenta y afrontarla con verdad y valentía", sostuvo.
Las reuniones se desarrollan en el Aula Pablo VI, donde los cardenales trabajan divididos en 20 grupos. En la primera jornada, León XIV compartió mesa con el cardenal español Ángel Fernández Artime, el portugués José Tolentino de Mendonça y el filipino Luis Antonio Tagle, todos figuras clave de la Curia durante el pontificado de Francisco.
El encuentro, celebrado poco después de la finalización del Jubileo y de las celebraciones navideñas, representa una nueva etapa en el pontificado de Robert Prevost, a ocho meses de su elección. Concebido como un espacio de reflexión conjunta, el consistorio busca sentar las bases de una Iglesia del futuro, más participativa, misionera y cohesionada frente a los desafíos internos y externos.